El oro cae tras el repunte del empleo y el rendimiento del bono a dos años
El precio del oro ha perdido terreno después de que un dato de empleo en Estados Unidos mostrara la creación de 162.000 puestos de trabajo, una cifra superior a la que esperaba el mercado. La sorpresa positiva reforzó la percepción de que la economía estadounidense mantiene su resistencia y redujo, al menos de forma inmediata, las expectativas de una política monetaria más flexible por parte de la Reserva Federal.
La reacción más visible se produjo en el mercado de deuda. El rendimiento del bono estadounidense a dos años, especialmente sensible a las perspectivas sobre los tipos de interés, escaló hasta su nivel más alto desde enero de 2025. Este movimiento elevó el coste de oportunidad de mantener oro, un activo que no ofrece rentabilidad por cupón.
Un mercado laboral más fuerte presiona al oro
El oro suele beneficiarse cuando los inversores anticipan recortes de tipos, una caída de los rendimientos de los bonos o un debilitamiento del dólar. En cambio, los datos económicos sólidos pueden generar el efecto contrario, sobre todo si alimentan la idea de que la Fed tendrá menos margen para relajar su política monetaria.
La creación de 162.000 empleos modificó ese equilibrio. El mercado interpretó el dato como una señal de fortaleza suficiente para mantener la cautela en Washington. La consecuencia fue un repunte de los rendimientos y una presión vendedora sobre el metal precioso.
El movimiento no implica necesariamente un cambio estructural en la tendencia del oro. La cotización continúa dependiendo de varios factores al mismo tiempo: la evolución de la inflación, el comportamiento del dólar, las compras de los bancos centrales, la demanda de inversión y el nivel de incertidumbre geopolítica.
La rentabilidad a dos años, en el centro de la atención
La subida del bono a dos años resulta especialmente relevante porque refleja de manera directa las expectativas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal. Cuando este rendimiento aumenta, el mercado suele descontar tipos oficiales más elevados durante más tiempo o una menor probabilidad de recortes inmediatos.
Para el oro, ese escenario presenta varios obstáculos. Por un lado, los activos denominados en dólares pueden ofrecer una rentabilidad más atractiva. Por otro, el fortalecimiento de la divisa estadounidense encarece el oro para los compradores que operan con otras monedas.
La respuesta de los inversores, sin embargo, puede ser desigual. Unos aprovechan las caídas para aumentar su exposición al metal, mientras que otros reducen posiciones hasta conocer nuevos datos macroeconómicos. Por ello, el mercado puede registrar sesiones de elevada volatilidad en torno a las próximas referencias de inflación.
El IPP y el IPC marcarán la siguiente fase
La atención se desplaza ahora hacia el índice de precios de producción, conocido como IPP, y el índice de precios de consumo, el IPC. Ambos indicadores serán determinantes para valorar si la presión sobre los precios sigue siendo persistente y para anticipar el próximo movimiento de la Fed.
Un IPC más elevado de lo previsto podría impulsar de nuevo los rendimientos de los bonos y prolongar la corrección del oro. En ese caso, los operadores revisarían a la baja sus expectativas de recortes de tipos, mientras el dólar podría encontrar apoyo adicional.
Por el contrario, una inflación más moderada permitiría recuperar parte de las expectativas de relajación monetaria. Ese escenario favorecería al oro, especialmente si los rendimientos reales descendieran y aumentara la demanda de activos considerados refugio.
Qué deben vigilar los inversores en oro
- El rendimiento del bono a dos años: una nueva subida indicaría mayor cautela ante posibles recortes de tipos.
- La evolución del dólar: una divisa estadounidense más fuerte suele limitar la demanda internacional de oro.
- El IPC y el IPP: cualquier sorpresa en la inflación puede provocar movimientos bruscos en metales preciosos.
- Los rendimientos reales: su descenso suele mejorar el atractivo relativo del oro.
- La demanda de refugio: la incertidumbre económica y geopolítica puede compensar parte de la presión derivada de los tipos.
El mercado del oro afronta así una nueva etapa de ajuste tras el dato de empleo estadounidense. La fortaleza de la actividad ha elevado los rendimientos y ha obligado a los inversores a recalibrar sus previsiones sobre la política monetaria.
La dirección definitiva dependerá ahora de la inflación. Hasta que se publiquen el IPP y el IPC, es probable que el oro mantenga una negociación sensible a cada referencia económica, con especial atención a los movimientos del bono a dos años y del dólar.


