Las enfermedades cardíacas ya generan 341 millones de colones en gastos médicos durante 2026
Las enfermedades cardíacas han supuesto cerca de 341 millones de colones en gastos médicos entre enero y julio de 2026, de acuerdo con los registros de las pólizas de gastos médicos del Instituto Nacional de Seguros (INS).
La cifra adquiere especial relevancia porque, en solo siete meses, representa aproximadamente el 72% de los más de 470 millones de colones abonados durante todo 2025 por atenciones relacionadas con problemas cardiovasculares.
Un gasto elevado antes de terminar el año
El desembolso acumulado hasta julio refleja el impacto económico que tienen las enfermedades del corazón tanto para las familias como para el sistema sanitario. También evidencia que las patologías cardiovasculares continúan requiriendo consultas, pruebas diagnósticas, tratamientos y, en algunos casos, hospitalizaciones de alto coste.
Los datos corresponden a las reclamaciones tramitadas a través de pólizas de gastos médicos. Por tanto, no representan necesariamente el coste total de todas las enfermedades cardíacas atendidas en el país, ya que quedan fuera las personas sin seguro privado o aquellas que reciben asistencia por otras vías.
Aun así, el registro permite observar la presión que ejercen estas enfermedades sobre la atención médica. Si el ritmo de gasto se mantuviera durante el segundo semestre, el total anual podría superar con claridad el importe registrado en 2025.
Las enfermedades cardiovasculares, un problema frecuente
Las enfermedades cardiovasculares incluyen distintos trastornos que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos. Entre ellos se encuentran la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria, la insuficiencia cardíaca, las arritmias y los accidentes cerebrovasculares.
Su evolución puede ser silenciosa durante años. La hipertensión y el colesterol elevado, por ejemplo, no siempre provocan síntomas perceptibles, pero aumentan el riesgo de infarto y otras complicaciones cuando no se detectan y controlan a tiempo.
El envejecimiento de la población, el sedentarismo, el sobrepeso, la diabetes, el tabaquismo y una alimentación poco equilibrada son algunos de los factores que pueden favorecer la aparición de problemas cardiovasculares. La combinación de varios de ellos incrementa todavía más el riesgo.
La prevención puede reducir complicaciones
Los especialistas recomiendan realizar controles periódicos de la presión arterial, el colesterol y la glucosa, especialmente en personas con antecedentes familiares o factores de riesgo. Estas revisiones permiten detectar alteraciones antes de que aparezcan síntomas o complicaciones graves.
- Mantener una alimentación variada, con más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
- Reducir el consumo de sal, productos ultraprocesados, grasas saturadas y bebidas azucaradas.
- Practicar actividad física de forma regular y adaptada a la edad y al estado de salud.
- Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol.
- Seguir las indicaciones médicas cuando existe hipertensión, diabetes o colesterol alto.
La prevención no elimina por completo el riesgo, pero puede contribuir a retrasar la aparición de la enfermedad y disminuir la probabilidad de sufrir episodios cardiovasculares graves. También puede reducir la necesidad de tratamientos complejos y estancias hospitalarias prolongadas.
Cuándo solicitar atención urgente
El dolor o la presión persistente en el pecho, la dificultad para respirar, la sudoración fría, las náuseas, el desmayo o un dolor que se extiende hacia el brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula pueden ser señales de alarma.
Ante estos síntomas, especialmente si aparecen de forma repentina o durante un esfuerzo, es importante solicitar atención médica urgente. En el caso de un posible ictus, la debilidad en un lado del cuerpo, la dificultad para hablar, la pérdida de visión o una alteración brusca del equilibrio también requieren asistencia inmediata.
Un impacto que va más allá de las cifras
Los 341 millones de colones registrados hasta julio no solo reflejan el coste de las pruebas y los tratamientos. Detrás de cada atención hay pacientes que pueden necesitar medicación continuada, seguimiento especializado, rehabilitación o cambios importantes en su vida diaria.
La evolución del gasto durante los próximos meses permitirá conocer si 2026 confirma una tendencia al alza. Mientras tanto, los datos refuerzan la importancia de fortalecer la prevención, mejorar el diagnóstico temprano y facilitar el control de los principales factores de riesgo cardiovascular.



