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Google invertirá 350 millones de dólares en baterías de zinc para alimentar sus centros de datos por la noche

Google ha decidido apostar por una tecnología de almacenamiento energético que podría cambiar la forma en la que funcionan sus centros de datos. La compañía destinará 350 millones de dólares a un sistema basado principalmente en baterías de zinc, diseñado para guardar la electricidad generada por un parque solar y utilizarla cuando deje de haber luz.

El objetivo es avanzar hacia un suministro de energía limpia durante las 24 horas del día. Para conseguirlo, la infraestructura combinará baterías de zinc de larga duración con sistemas de litio, una tecnología ya extendida en aplicaciones de almacenamiento y en otros sectores energéticos.

La energía solar no se detiene cuando cae el sol

Los centros de datos necesitan electricidad de forma constante para mantener en funcionamiento servidores, sistemas de refrigeración, redes y equipos de seguridad. El problema es que la producción solar se concentra durante las horas de mayor radiación, mientras que la demanda puede mantenerse estable durante la noche.

Las baterías permitirán trasladar parte de la energía generada durante el día a las horas en las que el parque solar no produzca electricidad. De este modo, Google pretende reducir la dependencia de fuentes convencionales cuando la generación renovable no sea suficiente para cubrir el consumo.

La iniciativa no consiste únicamente en instalar más paneles solares. El almacenamiento es la pieza que puede convertir una producción intermitente en un suministro más predecible, algo especialmente importante para las instalaciones que gestionan servicios en la nube, inteligencia artificial y millones de consultas diarias.

Por qué Google mira hacia las baterías de zinc

Las baterías de zinc se están posicionando como una alternativa para aplicaciones que requieren almacenar electricidad durante periodos prolongados. Frente a otros sistemas, su interés reside en la posibilidad de utilizarlas en instalaciones estacionarias de gran tamaño, donde el peso y el volumen tienen menos importancia que en un vehículo eléctrico o un dispositivo portátil.

En este proyecto, las baterías de zinc asumirán previsiblemente el papel de almacenamiento de larga duración. Las unidades de litio, por su parte, podrán complementar la instalación en tareas que requieran una respuesta rápida y una gestión flexible de los picos de demanda.

La combinación de ambas tecnologías apunta a una estrategia híbrida. No se trata de sustituir de inmediato todas las baterías de litio, sino de utilizar cada sistema según sus características y el momento en el que resulte más eficiente.

Un reto energético impulsado por la inteligencia artificial

El consumo eléctrico de los centros de datos está creciendo a medida que aumentan los servicios digitales y, especialmente, las cargas de trabajo de inteligencia artificial. El entrenamiento y la ejecución de modelos avanzados requieren grandes cantidades de capacidad informática, además de sistemas de refrigeración capaces de disipar el calor generado.

Para compañías como Google, este incremento de la demanda energética plantea un doble desafío. Por un lado, necesitan disponer de electricidad suficiente y estable. Por otro, deben limitar el impacto climático asociado a sus operaciones y avanzar en sus compromisos de uso de energía libre de emisiones.

La inversión de 350 millones de dólares refleja la importancia estratégica que está adquiriendo el almacenamiento. La energía solar puede cubrir una parte relevante del consumo durante el día, pero sin baterías o sin otras fuentes disponibles resulta más difícil mantener un suministro renovable continuo.

Qué puede cambiar si el modelo funciona

Si el sistema logra operar como está previsto, podría convertirse en un modelo para otros centros de datos y grandes consumidores industriales. El almacenamiento de larga duración permitiría aprovechar mejor los parques solares, reducir los vertidos de energía y disminuir la necesidad de recurrir a la red en momentos de baja producción renovable.

También podría facilitar la instalación de centros de datos en zonas con abundante recurso solar, siempre que existan redes adecuadas y capacidad suficiente para respaldar la operación. La disponibilidad de baterías con varias horas de autonomía sería especialmente relevante en regiones donde la generación solar sea elevada, pero la demanda se concentre al final del día.

Sin embargo, el proyecto también tendrá que superar varios obstáculos. El coste total de las baterías, su duración, el mantenimiento, la disponibilidad de materiales y la gestión al final de su vida útil serán factores determinantes. La tecnología deberá demostrar que puede ofrecer un servicio fiable durante años y a una escala acorde con las necesidades de un centro de datos.

La apuesta por una energía limpia las 24 horas

Google lleva años invirtiendo en energías renovables, pero alcanzar un suministro limpio durante todo el día exige algo más que igualar anualmente el consumo eléctrico con la producción de parques solares o eólicos. La clave está en hacer coincidir la generación y la demanda hora a hora.

Las baterías de zinc pueden desempeñar un papel importante en ese recorrido. Su utilización junto con baterías de litio busca equilibrar capacidad de almacenamiento, velocidad de respuesta y duración. El resultado podría acercar a los centros de datos a un funcionamiento continuo con electricidad renovable, también durante la noche.

La inversión aún tendrá que traducirse en una instalación operativa y en resultados medibles. Pero la decisión de Google confirma una tendencia que gana peso en el sector tecnológico: el futuro de los centros de datos no dependerá solo de procesadores más eficientes, sino también de nuevas formas de producir, almacenar y gestionar la energía que necesitan.

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