Las empresas valencianas apuestan por la innovación, pero mantienen la brecha en I+D
Las empresas de la Comunidad Valenciana están reforzando su apuesta por la innovación como vía para mejorar la competitividad, aunque el esfuerzo regional en investigación y desarrollo continúa por debajo de la media española. Esta es una de las principales conclusiones de la tercera edición del Observatorio LAB de I+D+i, tecnología y emprendimiento.
El análisis, elaborado por la Fundación LAB Mediterráneo junto al Ivie, dibuja un ecosistema empresarial con una actitud cada vez más abierta a incorporar nuevas soluciones, digitalizar procesos y desarrollar productos y servicios diferenciados. Sin embargo, esa evolución no se traduce todavía en un nivel equivalente de inversión estable en actividades de I+D.
Innovar más allá de los laboratorios
La innovación empresarial no se limita a crear tecnología propia. También incluye la adopción de herramientas digitales, la mejora de los procesos internos, la reorganización de los equipos, la búsqueda de nuevos modelos de negocio y la colaboración con otras compañías o centros de conocimiento.
En este terreno, las empresas valencianas muestran una mayor predisposición a introducir cambios que les permitan responder a un mercado más exigente. La presión competitiva, la transformación digital y la necesidad de aumentar la productividad están acelerando decisiones que antes podían quedar relegadas.
Esta orientación resulta especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas, que forman la base del tejido productivo autonómico. Para muchas de ellas, innovar significa incorporar soluciones ya disponibles, automatizar tareas, mejorar la relación con los clientes o avanzar hacia procesos más eficientes y sostenibles.
La I+D sigue siendo el principal reto
El informe también pone el foco en una debilidad estructural: la Comunidad Valenciana continúa por debajo de España en los indicadores vinculados a la investigación y el desarrollo. La diferencia no solo afecta al volumen de recursos, sino también a la capacidad de mantener proyectos tecnológicos a largo plazo.
La investigación requiere inversiones continuadas, personal especializado y una estrategia empresarial capaz de asumir resultados inciertos. Por ese motivo, muchas compañías encuentran más sencillo adoptar innovaciones existentes que dedicar recursos a generar conocimiento propio.
Esta situación limita el potencial de crecimiento de las empresas valencianas en sectores de alto valor añadido. Sin una base sólida de I+D, la innovación puede quedar concentrada en la mejora incremental y depender en exceso de tecnologías desarrolladas en otros territorios.
Más colaboración entre empresas y conocimiento
Uno de los elementos clave para cerrar esta brecha pasa por estrechar la relación entre el tejido empresarial, las universidades, los centros tecnológicos y la Administración. La transferencia de conocimiento puede ayudar a transformar los resultados de la investigación en productos, servicios y procesos con aplicación comercial.
La colaboración también permite compartir costes y reducir riesgos. Para una pyme, participar en un proyecto conjunto puede facilitar el acceso a equipamiento, talento y financiación que difícilmente podría asumir en solitario.
En este contexto, los observatorios especializados desempeñan un papel relevante al ofrecer una visión conjunta de la evolución de la innovación, la tecnología y el emprendimiento. Disponer de indicadores comparables ayuda a identificar fortalezas, detectar carencias y orientar mejor las políticas públicas.
El talento, una condición imprescindible
La capacidad de innovación depende igualmente de contar con profesionales preparados en áreas como la ingeniería, la ciencia de datos, la inteligencia artificial, la ciberseguridad o la sostenibilidad. La falta de perfiles especializados puede frenar tanto la implantación de nuevas tecnologías como el desarrollo de proyectos propios.
La formación continua será cada vez más importante. La velocidad con la que cambian las herramientas digitales obliga a actualizar conocimientos y a facilitar la transición de los trabajadores hacia funciones de mayor valor añadido.
Además, atraer y retener talento exige ofrecer oportunidades profesionales, impulsar carreras vinculadas a la investigación y mejorar la conexión entre el sistema educativo y las necesidades reales de las empresas.
Una oportunidad para ganar competitividad
El escenario valenciano combina avances y retos. El interés por la innovación está creciendo, pero todavía es necesario convertir esa voluntad en más inversión en I+D, más cooperación y una mayor especialización tecnológica.
Para avanzar, será decisivo que las empresas integren la innovación en su estrategia y no la entiendan como una respuesta puntual a una crisis o a una tendencia. También será necesario facilitar el acceso a financiación, simplificar los trámites y reforzar los incentivos para los proyectos de investigación aplicada.
La Comunidad Valenciana cuenta con una base industrial, empresarial y emprendedora capaz de aprovechar esta oportunidad. El desafío consiste ahora en transformar la adopción de innovación en conocimiento propio, patentes, nuevos productos y empleos cualificados.
La evolución de estos indicadores será fundamental para comprobar si la región logra reducir la distancia con la media española y consolidar un modelo económico más productivo, tecnológico y preparado para competir en los próximos años.



