Prosegur apuesta por la inteligencia artificial para transformar la seguridad sin perder el control tecnológico
Prosegur quiere reforzar su posición en el sector de la seguridad mediante una estrategia tecnológica que combina inteligencia artificial, servicios digitales y una gestión más flexible de sus infraestructuras. La compañía está incorporando auditorías automatizadas, criptoactivos y pasarelas de pago para responder a un entorno cada vez más híbrido, en el que la protección física y la digital están estrechamente relacionadas.
El objetivo no es adoptar tecnología por moda, sino utilizarla como una herramienta para mejorar los procesos, anticipar riesgos y ofrecer nuevos servicios. Esa es la visión que defiende Miguel Torres, CIO de Prosegur, para quien la transformación digital debe implicar a toda la organización y no quedar limitada al departamento de tecnologías de la información.
Una estrategia híbrida para mantener el control
Uno de los elementos centrales de la estrategia de Prosegur es la distribución de sus cargas de trabajo. La compañía mantiene aproximadamente el 50% de sus sistemas en centros de datos propios, mientras combina esta infraestructura con servicios en la nube y otras plataformas externas.
Esta fórmula permite conservar un mayor control sobre determinados datos y aplicaciones críticas, además de ajustar los costes operativos. También facilita que la empresa pueda decidir, en función de cada necesidad, qué procesos permanecen en sus instalaciones y cuáles se trasladan a entornos cloud.
La arquitectura híbrida ofrece asimismo margen para futuras migraciones. En lugar de depender por completo de un único proveedor o modelo tecnológico, Prosegur puede avanzar de forma gradual y adaptar sus sistemas a la evolución del negocio, las exigencias regulatorias y las necesidades de seguridad.
La inteligencia artificial llega a las auditorías
La inteligencia artificial ocupa un papel cada vez más relevante en la automatización de tareas de control y supervisión. Prosegur ya trabaja con auditorías automatizadas capaces de analizar información y detectar posibles incidencias con mayor rapidez que los procedimientos exclusivamente manuales.
Este tipo de herramientas puede ayudar a revisar grandes volúmenes de datos, identificar patrones anómalos y priorizar las áreas que requieren una intervención humana. La tecnología no sustituye la responsabilidad de los equipos, pero sí puede reducir trabajos repetitivos y mejorar la capacidad de respuesta.
En un sector como el de la seguridad, donde la trazabilidad y la gestión del riesgo son factores esenciales, la automatización puede convertirse en una ventaja competitiva. También obliga a establecer controles sobre la calidad de los datos, los criterios utilizados por los algoritmos y la supervisión de las decisiones generadas por los sistemas de inteligencia artificial.
Nuevos servicios digitales para un negocio más amplio
La evolución tecnológica de Prosegur no se limita a la protección de instalaciones o a los servicios tradicionales de vigilancia. La empresa ha incorporado capacidades relacionadas con los criptoactivos y las pasarelas de pago, dos ámbitos que amplían su presencia en la economía digital.
Los criptoactivos plantean nuevos retos en materia de custodia, control y prevención del fraude. Para una compañía especializada en seguridad, abordar este entorno supone aplicar conocimientos de protección y gestión del riesgo a activos que existen exclusivamente en formato digital.
Las pasarelas de pago, por su parte, permiten gestionar operaciones electrónicas con mayores exigencias de disponibilidad, protección de datos y prevención de actividades sospechosas. Su integración responde a la necesidad de ofrecer servicios adaptados a clientes que operan en canales físicos y digitales al mismo tiempo.
La tecnología como responsabilidad de toda la empresa
La transformación digital también implica un cambio cultural. La tecnología deja de ser una función aislada para convertirse en una responsabilidad compartida por las áreas de negocio, operaciones, seguridad y dirección.
Esta perspectiva resulta especialmente importante cuando se introducen sistemas de inteligencia artificial o nuevos servicios financieros. Su impacto afecta a los procesos internos, a la relación con los clientes y a la forma en la que se toman decisiones. Por ello, la adopción tecnológica debe acompañarse de formación, gobierno del dato y criterios claros de supervisión.
La estrategia de Prosegur refleja una tendencia extendida entre las grandes compañías: combinar innovación y prudencia. La empresa busca aprovechar la inteligencia artificial y la nube, pero mantiene parte de sus sistemas bajo control directo para reducir dependencias y facilitar la evolución futura.
Innovar sin convertir la tecnología en un fin
El reto para Prosegur será demostrar que estas inversiones se traducen en mejoras concretas: más eficiencia, mayor protección, servicios más ágiles y una mejor experiencia para los clientes. La tecnología puede acelerar estos objetivos, pero no los sustituye.
Con una infraestructura híbrida, auditorías automatizadas y nuevas capacidades en pagos y criptoactivos, la compañía prepara su adaptación a un mercado en el que las amenazas son cada vez más digitales. La clave estará en mantener el equilibrio entre innovación, control y utilidad real para el negocio.



