Prosus busca reducir su dependencia de Tencent mientras redobla su apuesta por los pagos y el reparto
El futuro de Prosus vuelve a estar bajo escrutinio después de que el grupo inversor perdiera la oportunidad de hacerse con Delivery Hero frente a Uber. La operación frustrada pone de relieve el reto central de la compañía: construir una identidad propia al margen de Tencent, el gigante tecnológico chino que todavía concentra alrededor de tres cuartas partes de su valor.
Con una valoración cercana a los 82.000 millones de euros, Prosus se encuentra en una encrucijada. Su consejero delegado, Fabricio Bloisi, está tratando de acelerar la transformación del grupo mediante mayores inversiones en sectores como la entrega de comida a domicilio y los servicios de pago. Sin embargo, el peso de Tencent continúa condicionando la evolución bursátil de la empresa.
Una cartera amplia, pero dominada por una sola participación
Prosus nació con la vocación de convertirse en un gran inversor tecnológico internacional. Su cartera incluye negocios digitales vinculados al comercio electrónico, los clasificados, la movilidad, la alimentación a domicilio y las fintech. Esta diversificación pretende ofrecer exposición a algunos de los segmentos con mayor crecimiento de la economía digital.
El problema es que la participación en Tencent sigue siendo determinante. Aunque Prosus cuenta con numerosos activos, la cotización y la valoración de la compañía están estrechamente ligadas al comportamiento de la tecnológica china. Cuando Tencent avanza, Prosus puede beneficiarse; cuando afronta presión regulatoria, económica o geopolítica, el impacto también se traslada a la matriz europea.
Esta dependencia limita la capacidad de Prosus para ser valorada por sus propios méritos. Los inversores pueden considerar que están comprando, en esencia, una exposición indirecta a Tencent, en lugar de una cartera tecnológica global con una estrategia independiente.
El revés de Delivery Hero deja a la vista la competencia del sector
La pérdida de Delivery Hero frente a Uber supone un golpe para los planes de expansión en el negocio de la comida a domicilio. La operación habría reforzado la presencia de Prosus en un mercado en el que ya mantiene intereses relevantes y habría ofrecido una plataforma de mayor escala para consolidar distintas actividades digitales.
La competencia por estos activos refleja el creciente interés por un sector que ha entrado en una fase más madura. Tras años centradas en aumentar el número de usuarios y el volumen de pedidos, las empresas buscan ahora mejorar sus márgenes, optimizar las operaciones y aumentar el gasto de cada cliente.
Para Prosus, participar en este proceso exige encontrar el equilibrio entre crecer y mantener la disciplina financiera. Las adquisiciones de gran tamaño pueden acelerar la expansión, pero también elevan el riesgo de pagar demasiado por negocios que todavía tienen que demostrar una rentabilidad sostenida.
Bloisi quiere dar más peso a los negocios propios
La estrategia de Fabricio Bloisi pasa por impulsar áreas con capacidad para generar crecimiento a largo plazo. La alimentación a domicilio es una de ellas, pero no la única. Los servicios de pago representan otra pieza clave, ya que permiten conectar a consumidores, comercios y plataformas digitales dentro de un mismo ecosistema.
El atractivo de los pagos reside en la posibilidad de obtener ingresos recurrentes y aprovechar grandes volúmenes de transacciones. Además, estas herramientas pueden complementar otros negocios de la cartera, desde el comercio electrónico hasta los servicios para pequeñas empresas.
La dificultad está en competir en mercados donde operan entidades financieras, grandes plataformas tecnológicas y empresas especializadas. Prosus tendrá que demostrar que puede crear valor mediante sus inversiones y que su presencia como accionista aporta algo más que capital.
El descuento de valoración sigue siendo un desafío
Uno de los principales problemas de los grandes grupos inversores es el denominado descuento de holding. El mercado suele valorar una cartera diversificada por debajo de la suma teórica de sus participaciones, debido a los costes de la estructura, la complejidad del grupo y la falta de control directo sobre algunos activos.
En el caso de Prosus, esta diferencia se ve agravada por la concentración en Tencent. Mientras la compañía mantenga una exposición tan elevada a un único activo, cualquier plan para reducir el descuento tendrá un alcance limitado.
La dirección puede intentar cerrar esa brecha con nuevas inversiones, ventas selectivas, recompras de acciones o una comunicación más clara de sus objetivos. No obstante, el mercado necesitará comprobar que los nuevos negocios alcanzan una dimensión suficiente para compensar el peso de Tencent.
China seguirá marcando el rumbo de la cotización
La evolución de Tencent depende de factores como el consumo interno chino, la regulación tecnológica, la competencia digital y la percepción internacional del mercado del país. Estos elementos escapan en buena medida al control de Prosus, pero tienen un efecto directo sobre su valoración.
Por eso, la compañía se enfrenta a una paradoja: quiere convertirse en un inversor tecnológico diversificado, pero su cotización continúa funcionando como un reflejo de Tencent. La expansión en reparto y pagos puede ayudar a cambiar esa percepción, aunque el proceso será gradual.
El reto de Prosus no consiste únicamente en invertir más, sino en demostrar que puede generar valor independiente. Hasta que sus nuevas apuestas alcancen un peso relevante, el destino del grupo seguirá estrechamente unido al de la tecnológica china.



