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Google dará a los colegios un interruptor para apagar Gemini, aunque con una consecuencia inesperada

Google permitirá a los centros educativos estadounidenses desactivar las funciones de inteligencia artificial de Gemini en las cuentas gestionadas por los colegios. La medida responde a una petición recurrente de administradores y docentes, preocupados por el uso de estas herramientas en las aulas y por el impacto que pueden tener en los trabajos académicos.

Sin embargo, la opción llega con una condición difícil de asumir para muchos centros: al bloquear la inteligencia artificial, también podrían perder el acceso a determinadas funciones del buscador de Google. La compañía vincula cada vez más su motor de búsqueda a respuestas generadas por IA, por lo que separar ambos servicios no resulta tan sencillo como activar o desactivar un único botón.

Un control pensado para los administradores

La nueva configuración estará dirigida a los administradores de Google Workspace for Education. Desde la consola de gestión, los responsables tecnológicos podrán decidir si Gemini está disponible para estudiantes, profesores y personal del centro.

El objetivo es ofrecer a los colegios un mayor control sobre las herramientas digitales que se utilizan con cuentas institucionales. Hasta ahora, muchas organizaciones tenían que establecer sus propias normas de uso o limitar el acceso mediante filtros y políticas internas.

Con el nuevo interruptor, los centros podrán bloquear las funciones de IA de forma generalizada. La decisión afectará a los usuarios que accedan con una cuenta educativa, sin necesidad de configurar el bloqueo dispositivo por dispositivo.

La inteligencia artificial ya forma parte del buscador

El problema está en que Gemini no funciona únicamente como un asistente independiente. Google ha integrado capacidades de inteligencia artificial en numerosos productos, entre ellos el buscador, donde puede generar resúmenes, organizar resultados y responder a preguntas directamente en la página.

Por eso, desactivar Gemini puede tener un efecto más amplio del esperado. Los colegios no solo estarían cerrando el acceso a un chatbot capaz de redactar textos, resumir documentos o resolver dudas. También podrían dejar de disponer de algunas experiencias de búsqueda que dependen de los sistemas de IA de Google.

La compañía se encuentra así ante una contradicción: ofrece a los centros la posibilidad de apagar su inteligencia artificial, pero mantiene parte de sus servicios principales cada vez más conectados a ella. Para un colegio, prescindir de Gemini podría significar renunciar también a una herramienta tan básica como buscar información en internet.

El dilema para los colegios

La preocupación de los centros educativos no se limita a que el alumnado utilice Gemini para copiar o generar trabajos. También incluye cuestiones relacionadas con la privacidad, la edad de los estudiantes, la fiabilidad de las respuestas y la dificultad de distinguir entre un trabajo propio y uno creado por una máquina.

Los modelos de IA pueden ofrecer respuestas convincentes, pero no siempre correctas. Además, pueden presentar información desactualizada o interpretar mal una pregunta. En el ámbito educativo, estos errores tienen especial importancia cuando los alumnos utilizan las respuestas para preparar exámenes o realizar tareas.

Al mismo tiempo, muchos docentes consideran que la inteligencia artificial acabará formando parte de la vida académica y profesional. Bloquearla por completo puede evitar determinados problemas a corto plazo, pero también puede impedir que los estudiantes aprendan a utilizarla con criterio y responsabilidad.

Qué tendrán que decidir los administradores

  • Si permiten el acceso a Gemini para todo el centro o únicamente para determinados grupos.
  • Si prefieren bloquear la herramienta para estudiantes, pero mantenerla disponible para el profesorado.
  • Si aceptan perder determinadas funciones de búsqueda a cambio de reducir el uso de la IA.
  • Qué normas aplicarán para proteger los datos personales y los trabajos del alumnado.

La opción más probable para muchos colegios será aplicar una política diferenciada. Los estudiantes podrían tener limitado el acceso a Gemini, mientras que los profesores utilizarían sus funciones para preparar materiales, resumir documentos o adaptar contenidos educativos.

Google afronta una difícil separación

La decisión refleja el cambio de estrategia de Google. Durante años, el buscador funcionó principalmente como una puerta de entrada a páginas web. Ahora, la compañía intenta convertirlo en un sistema capaz de responder directamente a las preguntas de los usuarios.

Ese cambio puede resultar cómodo para el público general, pero complica la gestión en entornos regulados como los colegios. Las instituciones quieren controlar el uso de la IA sin perder las herramientas básicas que utilizan a diario, y Google todavía no parece ofrecer una separación completa entre ambos mundos.

Para los centros educativos estadounidenses, el nuevo control supone un avance importante, aunque incompleto. Tendrán por fin una forma oficial de limitar Gemini, pero deberán valorar si el precio de apagar la inteligencia artificial es quedarse sin parte de la experiencia de búsqueda de Google.

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