Salud Pública alerta del riesgo de infecciones respiratorias, dengue y leptospirosis tras las lluvias
Las lluvias registradas en distintos puntos del país pueden favorecer un incremento de varias enfermedades infecciosas, según la advertencia de Salud Pública. Entre las principales amenazas se encuentran las infecciones respiratorias, el dengue y la leptospirosis, asociada al contacto con agua o barro contaminados.
El exceso de agua puede provocar acumulaciones en calles, patios, solares y recipientes, creando condiciones adecuadas para la reproducción de mosquitos. También puede arrastrar residuos y microorganismos, contaminar fuentes de agua y aumentar la exposición de la población a ambientes húmedos o insalubres.
El dengue puede aumentar por la proliferación de mosquitos
El dengue se transmite principalmente a través de la picadura de mosquitos infectados. Después de las lluvias, cualquier recipiente con agua estancada puede convertirse en un foco de reproducción: cubos, neumáticos, macetas, canalones, botellas o depósitos sin cubrir.
La enfermedad suele comenzar con fiebre elevada, dolor de cabeza intenso, molestias detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, cansancio y, en algunos casos, erupciones en la piel. No todas las personas presentan los mismos síntomas, por lo que es importante consultar ante una fiebre persistente, especialmente si existe circulación del virus en la zona.
Salud Pública recomienda eliminar el agua acumulada en el entorno doméstico y mantener tapados los depósitos. También es aconsejable utilizar repelentes autorizados, vestir ropa que cubra brazos y piernas y colocar mosquiteras en ventanas y puertas cuando sea necesario.
Signos de alarma que requieren atención médica
Algunos casos de dengue pueden evolucionar de forma grave, sobre todo cuando la fiebre comienza a remitir. El dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, el sangrado de encías o nariz, la presencia de sangre en vómitos o heces, la somnolencia y la dificultad para respirar son señales que requieren valoración médica urgente.
Ante la sospecha de dengue, no se debe recurrir a la automedicación. El personal sanitario indicará el tratamiento más adecuado y determinará si es necesario realizar pruebas o mantener vigilancia clínica.
Precaución con el agua y el barro por la leptospirosis
Las inundaciones y las lluvias intensas pueden mezclar el agua con tierra, residuos y orina de animales infectados, especialmente roedores. La bacteria responsable de la leptospirosis puede entrar en el organismo a través de heridas, pequeñas lesiones en la piel o las mucosas de ojos, nariz y boca.
Para reducir el riesgo, se aconseja evitar el contacto directo con aguas estancadas o de inundación. Si resulta imprescindible acceder a una zona afectada, conviene utilizar botas impermeables, guantes y ropa protectora. Las heridas deben cubrirse antes de realizar tareas de limpieza y, después, hay que lavarse bien las manos con agua y jabón.
El agua destinada al consumo debe proceder de fuentes seguras. Cuando exista cualquier duda sobre su calidad, debe emplearse agua embotellada o seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias para su tratamiento. Los alimentos que hayan estado en contacto con agua contaminada deben desecharse.
La leptospirosis puede causar fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, dolores musculares, náuseas, vómitos y ojos enrojecidos. Estos síntomas pueden aparecer días después de la exposición, por lo que es importante informar al médico si ha habido contacto con agua o barro potencialmente contaminados.
Las condiciones de humedad también favorecen los problemas respiratorios
Tras un episodio de lluvias, la humedad ambiental, la aparición de moho y la permanencia en espacios cerrados pueden empeorar los síntomas respiratorios. Las personas con asma, enfermedad pulmonar crónica, alergias, las mujeres embarazadas, los menores y los mayores deben extremar las precauciones.
Entre las molestias más habituales se encuentran la tos, el dolor de garganta, la congestión nasal, la fiebre y la sensación de falta de aire. Para prevenir contagios, se recomienda ventilar las estancias, evitar el contacto estrecho con personas enfermas y cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar.
Si aparece dificultad respiratoria, dolor en el pecho, fiebre que no remite, confusión, labios azulados o un empeoramiento rápido, se debe solicitar atención médica. En los hogares afectados por humedad o inundaciones, la limpieza debe realizarse con protección y sin permanecer en lugares con moho visible durante periodos prolongados.
Medidas básicas después de las lluvias
- Eliminar recipientes y objetos que acumulen agua en patios, terrazas y jardines.
- Mantener cerrados los depósitos de agua y revisar canalones, desagües y sumideros.
- Evitar caminar o jugar en aguas estancadas, especialmente si existen heridas en la piel.
- Consumir únicamente agua y alimentos en buen estado y procedentes de fuentes seguras.
- Usar repelente y ropa protectora en zonas con presencia de mosquitos.
- Consultar con un profesional sanitario ante fiebre, síntomas respiratorios o malestar tras una exposición de riesgo.
La prevención resulta especialmente importante durante los días posteriores a las lluvias, cuando pueden mantenerse los focos de agua estancada y las condiciones de humedad. La colaboración ciudadana, la limpieza segura y la consulta temprana ayudan a limitar la transmisión y a detectar a tiempo los casos que puedan requerir tratamiento.



