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Salud Pública pide extremar la prevención tras las lluvias para evitar infecciones

Las autoridades sanitarias han llamado a la población a reforzar las medidas de higiene y protección después de episodios de lluvias intensas e inundaciones. El objetivo es reducir el riesgo de enfermedades asociadas al contacto con agua contaminada, entre ellas la leptospirosis.

En la situación actual, todavía no se han detectado casos de leptospirosis relacionados con las lluvias recientes. Así lo explicó Atallah, quien recordó que la enfermedad se mantiene bajo control durante el resto del año, salvo episodios concretos vinculados a fenómenos meteorológicos extremos.

El antecedente más relevante se produjo hace aproximadamente cinco o seis meses, después de una inundación masiva en Puerto Plata. En aquel momento se registró un aumento importante de casos, en un contexto en el que parte de la población no siguió las recomendaciones de prevención.

Qué es la leptospirosis y cómo puede transmitirse

La leptospirosis es una infección causada por bacterias que pueden estar presentes en la orina de animales infectados, especialmente roedores. Tras las lluvias, estas bacterias pueden mezclarse con el agua o el barro y entrar en contacto con las personas.

El contagio puede producirse a través de pequeñas heridas, cortes o grietas en la piel. También existe riesgo cuando el agua contaminada entra en contacto con los ojos, la boca o las mucosas. Por ello, las zonas inundadas requieren especial precaución.

Las principales recomendaciones después de una inundación

  • Evitar caminar por aguas estancadas o atravesar zonas inundadas si no es imprescindible.
  • Utilizar botas impermeables y guantes cuando sea necesario limpiar barro, agua acumulada o residuos.
  • Cubrir las heridas con apósitos resistentes al agua antes de realizar cualquier tarea de limpieza.
  • Lavar la piel con agua y jabón después de haber estado en contacto con agua o barro posiblemente contaminados.
  • Limpiar y desinfectar superficies que hayan estado en contacto con aguas residuales o de inundación.
  • Beber únicamente agua segura, embotellada o previamente tratada, y extremar la higiene de los alimentos.
  • Mantener los alimentos protegidos frente a roedores y otros animales que puedan contaminarlos.

Los menores, las personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas deben evitar especialmente las tareas de limpieza en zonas inundadas. Si no existe otra opción, es recomendable que cuenten con protección adecuada y que no trabajen solos.

Fiebre y malestar: cuándo acudir al médico

Los síntomas de la leptospirosis pueden aparecer después de un periodo de varios días tras la exposición. Entre los signos más habituales se encuentran la fiebre, el dolor de cabeza, los escalofríos, el dolor muscular intenso, el cansancio, las náuseas y los vómitos.

Algunas personas también pueden presentar ojos enrojecidos, dolor abdominal o color amarillento en la piel y los ojos. Estos síntomas no confirman por sí solos una infección, pero requieren valoración médica si aparecen después del contacto con agua de inundación.

Ante fiebre o malestar persistente tras una exposición de riesgo, conviene acudir a un centro sanitario y explicar cuándo y dónde se produjo el contacto. La atención temprana permite realizar las pruebas necesarias e iniciar el tratamiento indicado por los profesionales.

La prevención sigue siendo clave

La ausencia de casos relacionados con las lluvias recientes no debe llevar a bajar la guardia. El riesgo puede aumentar cuando las precipitaciones provocan desbordamientos, acumulación de residuos, daños en el saneamiento o proliferación de roedores.

Las autoridades sanitarias insisten en que seguir unas medidas básicas puede marcar la diferencia. Evitar el contacto innecesario con aguas contaminadas, proteger la piel y mantener una correcta higiene son pasos sencillos para reducir la posibilidad de infección.

El episodio registrado en Puerto Plata demuestra la importancia de actuar con precaución durante los días posteriores a una inundación. La colaboración ciudadana, junto con la vigilancia epidemiológica y la respuesta de los servicios de salud, resulta esencial para mantener la leptospirosis bajo control.

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