El padre Florencio Roselló lidera su iglesia tras las rejas logrando la reinserción de los presos

Florencio

Para Florencio Roselló sus fieles seguidores han dado pasos grandes a la reinserción. Su iglesia como bien es sabido se encuentra en el Penitenciario de Castellón. En esta capilla se congregan asesinos violadores traficantes de drogas y otros con delitos aún mayores que los mencionados. Sin embargo este Capellán expresa que los seguidores tienen su historia pero que más allá esto son personas dispuestas al servicio.

Historias como la de dos jóvenes que tienen apenas 25 y 30años de edad son lamentables. Los mismos ya tienen tres años tras las rejas debido a un delito por tráfico de drogas. Por su buen comportamiento ahora pagan su condena prestando servicio por separado en el penitenciario. Encargándose entonces de una tienda en la que se venden productos de uso y necesidad básica. Esta vida para ellos es difícil ya que solo consiguen reunirse con su hija cada tres semanas. Hoy día su hija tiene un año de edad y se encuentra al cuidado de su abuela y quizás es ella la razón del cambio de sus padres.

Desde hace un tiempo le han propuesto al capellán la posibilidad de bautizar a su hija. Pero Roselló les explica que la cárcel no es lugar para recibir y celebrar tan importante sacramento. “Tu hija se merece algo mejor. Vamos a esperar que ambos tengan un permiso y la bautizamos fuera” así lo expresó.

El trabajo constante de los capellanes ha sido de valor agregado para la reinserción de los presos a través del servicio de los mismos.

Convivencia en la prisión

Florencio

Es difícil el ambiente en la prisión. Las historias en ella son diversas por las circunstancias personales de cada miembro. Pero es gracias a la ayuda de estos capellanes que se logra que la convivencia allí sea más afable. E inclusive más al servicio del prójimo. Indican: “Se crea una comunidad de fe muy bonita porque cuanto más conseguimos normalizar las relaciones más les ayudamos cuando estén fuera”

Testimonio de madres recluidas

Los hijos representan el dolor más grande de las mujeres recluidas en el penitenciario. Una joven 32 años es testimonio fiel de ello. Ella es madre soltera y paga con condena desde hace cuatro años por un robo con fuerza. Asegura esta joven que mientras pasaba por un momento de frustración y desesperación tomó la decisión equivocada. “Estaba enfadada con mi familia. No tenía trabajo y tomé la decisión equivocada”. Otra recluida menciona que: “El padre tiene mucha mano aquí y hace mucho por nosotros. Nos ayuda a poder hablar con la familia, es un apoyo muy grande”. Esta mujer llega aproximadamente 19 años recluida por tráfico de drogas y estafa.

El padre Florencio asegura que el mayor dolor experimentado por estas mujeres son sus hijos. Y menciona que hay más conciencia del arrepentimiento de lo que parece y lo más difícil es conseguir reconciliarse con ellos mismos

El trabajo pastoral

La labor del Padre Florencio y sus más de 30 voluntarios es reconocida y considerada especial. Celia Bautista directora del centro penitenciario afirma que la labor de la iglesia es importante para ellos y que no solo tiene su alcance en la arte religiosa sino también aporta a la reinserción y reeducación de los individuos.

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