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Rabat vuelve a reivindicar Ceuta y Melilla como parte de su “patria”

El ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, ha reiterado la posición de Rabat sobre Ceuta y Melilla y ha defendido que ambas ciudades autónomas españolas deberían “volver al seno de la patria”. Sus declaraciones recuperan una reivindicación histórica de Marruecos que continúa siendo uno de los asuntos más delicados en la relación bilateral con España.

Ouahbi ha asegurado que la situación de las dos ciudades seguirá formando parte del diálogo entre los dos países. En este contexto, ha reafirmado lo que Marruecos considera sus derechos “histórico” y “geográfico” sobre Ceuta y Melilla.

Una reivindicación que Rabat mantiene abierta

La posición expresada por el ministro no constituye un cambio en la política marroquí, sino la reiteración de una demanda que Rabat mantiene desde hace décadas. El Gobierno marroquí considera que la presencia española en ambas ciudades responde a una situación heredada de la historia y sostiene que deberían integrarse en el territorio nacional.

Ceuta y Melilla forman parte de España y cuentan con el reconocimiento de su condición de ciudades autónomas. Ambas están situadas en la costa norte de África, junto al territorio marroquí, y mantienen una relación especialmente estrecha con la península en los ámbitos institucional, económico, social y de seguridad.

La reivindicación marroquí se apoya habitualmente en argumentos históricos y geográficos. Sin embargo, desde la perspectiva española, la soberanía sobre Ceuta y Melilla no está abierta a negociación. El Ejecutivo español ha defendido en distintas ocasiones la pertenencia de las dos ciudades al país y su integración plena en el marco constitucional.

Ceuta y Melilla, un asunto sensible para España

Las palabras de Ouahbi se producen en un momento en el que España y Marruecos mantienen una cooperación estrecha en cuestiones como el control migratorio, la lucha contra las redes de tráfico de personas, la seguridad y las relaciones comerciales.

Ese acercamiento bilateral ha permitido reforzar los contactos entre ambos gobiernos, aunque no ha eliminado las discrepancias relacionadas con Ceuta, Melilla y otros asuntos territoriales. La cuestión de la soberanía permanece como un elemento de fondo que puede reaparecer en el debate político marroquí.

Para España, cualquier planteamiento que cuestione la pertenencia de las ciudades autónomas se considera incompatible con su posición institucional. Ceuta y Melilla están representadas en las Cortes Generales, participan en el sistema autonómico y cuentan con sus propias asambleas y gobiernos locales.

El diálogo bilateral no modifica la soberanía

El ministro marroquí ha presentado el futuro de Ceuta y Melilla como una cuestión que debe seguir tratándose mediante el diálogo con España. No obstante, la existencia de conversaciones entre ambos países sobre sus relaciones no implica que Madrid acepte revisar la soberanía de las ciudades.

La cooperación hispano-marroquí se ha construido sobre la gestión de intereses compartidos y sobre el intento de mantener abiertos los canales diplomáticos. En ese marco, ambos gobiernos abordan periódicamente asuntos relacionados con las fronteras, el comercio, la movilidad de personas y la seguridad.

Ceuta y Melilla tienen, además, un papel estratégico por su ubicación. Sus fronteras terrestres con Marruecos son las únicas de la Unión Europea en el continente africano, una circunstancia que las sitúa en el centro de los debates sobre migración, vigilancia fronteriza y relaciones exteriores.

Una cuestión recurrente en el discurso político marroquí

La defensa del llamado derecho histórico sobre las dos ciudades aparece de forma recurrente en el discurso político de Marruecos. Aunque su intensidad puede variar según el momento, la reivindicación forma parte de la visión territorial que mantienen sectores relevantes de la política y la opinión pública del país vecino.

La referencia de Ouahbi a que Ceuta y Melilla regresen al “seno de la patria” vuelve a colocar esa aspiración en primer plano. El mensaje mantiene la presión política sobre un asunto que, pese a no haber impedido la cooperación entre Madrid y Rabat, sigue generando preocupación en las ciudades autónomas y en el conjunto de España.

Por ahora, la posición de ambas partes permanece distante: Marruecos insiste en sus argumentos históricos y geográficos, mientras España mantiene que Ceuta y Melilla son territorio español y que su soberanía no forma parte de una negociación bilateral.

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