Por su desafío de lazos y esteladas, el TSJC envía a Torra a juicio

Torra

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña decidió dar apertura al juicio oral, que se celebrara en contra el presidente de la Generalitat, Quim Torra. Juicio que se llevara a cabo, por desobediencia de la Junta Electoral y mantener lazos amarillos. Y esteladas en edificios públicos durante los comicios generales y europeos de este año.

Por ello, en un auto hecho público este viernes, el magistrado Carlos Ramos ha dado traslado de los escritos de acusación a la defensa del “presidente”. Para que presente las pruebas que crea convenientes de cara al juicio. Que aún no tiene una fecha exacta. Durante este juicio será sentado en el banquillo por un presunto delito de desobediencia y, uno de denegación de auxilio.

El presidente de la Generalitat tendrá que sentarse en el banquillo por desobedecer a la junta electoral. Ademas, El fiscal pide un año y ocho meses de inhabilitación y 30.000 euros de multa para el “presidente”.

Un año y ocho meses

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Para Quim Torra, la fiscalía se encuentra reclamando una pena de inhabilitación por lo menos un año y ocho meses. Además, de una multa de 30.000 euros por desatender la orden de la Junta Electoral Central. Y mantener los símbolos partidistas en los edificios públicos dependientes de la Generalitat.

Hasta ahora, ni Fiscalía ni la acusación popular han pedido ninguna medida cautelar contra Torra antes del juicio, según el juez, que subraya la “razonabilidad y contundencia” de los planteamientos acusatorios en esta causa. Por otro lado, el fiscal superior catalán, Francisco Bañeres. Acusa a Torra de haber hecho oídos sordos a las órdenes que entre marzo y abril le dio la JEC de descolgar lazos amarillos y esteladas de edificios públicos. Algo que se pidió para no comprometer la neutralidad de las instituciones en periodo electoral.

Torra debía acatar las ordenes

Según ha expresado el fiscal, Torra debía proceder sin excusa ni pretexto a su estricto cumplimiento. Sin embargo, no lo hizo, con el desacato continuo a las resoluciones que la junta emitió esas semanas. Torra desatendió sucesivas órdenes de la JEC, que le advertía de las posibles consecuencias penales de su desafío. Aunque las resoluciones eran firmes, el presidente continuó presentando recursos, justificando en uno de ellos su imposibilidad de cumplir la orden porque los edificios de la Generalitat eran “multitud”.

Y además, alegó que estaba esperando un pronunciamiento del Síndic de Greuges. El defensor del Pueblo en Cataluña, esto pese a que no tiene competencias en esta materia. Torra engañó también entonces a la ciudadanía, pues dijo que esperaba ese informe, cuando en realidad ya sabía lo que el Síndic iba a resolver.

Por lo que, cuando declaró ante el TSJC como investigado hace unas semanas. Torra presumió de haber desobedecido las órdenes de la JEC con excusas grandilocuentes sobre “libertad de expresión”  y “derechos humanos”. Pero en la misma declaración, preguntado por su abogado, intentó matizar que a lo que se refería era a una desobediencia en términos “coloquiales  y no jurídicos”.

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