Confinamientos y friegas de aceite: la resistencia de Mallorca a la mortífera plaga de peste de 1820
Un reciente estudio ha arrojado nueva luz sobre la epidemia de peste que azotó Mallorca en 1820, sugiriendo que no se trataba de peste bubónica, sino de otro tipo de enfermedad más letal. Además, documenta cómo las autoridades de la época lograron frenar la expansión de la plaga a través de medidas de aislamiento, similares a las implementadas durante la pandemia de covid-19.
La verdadera naturaleza de la epidemia
Según las investigaciones realizadas, la peste que afectó a Mallorca en 1820 no fue provocada por la bacteria Yersinia pestis, responsable de la peste bubónica, sino por otro agente infeccioso más letal y desconocido hasta ahora. Esta nueva información cambia radicalmente nuestra comprensión de aquel devastador brote.
Medidas de contención y prevención
El estudio también destaca las medidas adoptadas por las autoridades mallorquinas para contener la propagación de la enfermedad. Entre ellas, se incluyeron confinamientos domiciliarios, cierres de establecimientos, y la práctica de «friegas de aceite» en las calles para desinfectar y purificar el ambiente, tal y como se realiza con la desinfección con productos químicos actualmente.



