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El VSR lideró las hospitalizaciones graves por enfermedades respiratorias en Mendoza durante el invierno

El virus respiratorio sincitial, conocido como VSR, fue el principal causante de las internaciones graves por enfermedades respiratorias registradas en Mendoza durante el invierno. El impacto se concentró especialmente en la población infantil y, de forma general, las consultas y los cuadros respiratorios afectaron sobre todo a menores de 15 años.

Los datos reflejan el comportamiento estacional habitual de las infecciones respiratorias, que aumentan durante los meses fríos por la mayor circulación de virus y la permanencia en espacios cerrados. Sin embargo, la evolución de algunos pacientes puede complicarse y requerir atención hospitalaria, especialmente cuando se trata de bebés, niños pequeños o personas con factores de riesgo.

El VSR, una amenaza especialmente relevante en la infancia

El VSR es un virus muy frecuente que puede provocar síntomas similares a los de un resfriado. En muchos casos, la infección evoluciona de forma leve y se resuelve con vigilancia y cuidados en casa. No obstante, en los lactantes y en los menores con determinadas condiciones médicas puede causar bronquiolitis o neumonía.

La bronquiolitis es una infección que afecta a las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones. Puede provocar inflamación, acumulación de secreciones y dificultades para respirar. En los casos más severos, el niño puede necesitar oxígeno, control médico continuado o ingreso hospitalario.

El riesgo de complicaciones aumenta en los bebés más pequeños, en los nacidos prematuramente y en quienes presentan enfermedades cardíacas o pulmonares. También requieren una vigilancia especial los menores con defensas debilitadas u otros problemas de salud previos.

La mayoría de los casos se concentró en menores de 15 años

El último informe epidemiológico de Mendoza señala que la circulación de enfermedades respiratorias durante el invierno tuvo una incidencia destacada entre los menores de 15 años. Este grupo concentra buena parte de las consultas pediátricas por fiebre, tos, mocos, dolor de garganta y dificultad respiratoria.

La mayor afectación infantil está relacionada con la facilidad con la que los virus se transmiten en colegios, guarderías y otros espacios compartidos. Además, los niños pequeños todavía están desarrollando su respuesta inmunitaria frente a muchos de estos microorganismos.

La presencia de síntomas respiratorios no implica necesariamente que el cuadro vaya a ser grave. La evolución depende de la edad, el estado general del paciente y la existencia de enfermedades previas. Por eso, los profesionales recomiendan observar especialmente la respiración y el comportamiento del menor, más allá de la fiebre.

Señales de alarma que requieren valoración médica

Algunos síntomas indican que el niño necesita una evaluación sanitaria rápida. Entre ellos se encuentran la respiración acelerada, el hundimiento de las costillas al respirar, el movimiento exagerado del abdomen o la aparición de silbidos y ruidos inusuales.

  • Dificultad evidente para respirar o pausas respiratorias.
  • Coloración azulada o violácea en labios, cara o uñas.
  • Rechazo persistente del alimento o incapacidad para beber.
  • Menor cantidad de orina, decaimiento intenso o somnolencia inhabitual.
  • Fiebre en bebés pequeños o empeoramiento rápido del estado general.

Ante estos signos, no se debe esperar a que el cuadro evolucione por sí solo. La atención debe solicitarse en un centro sanitario o a través de los servicios de urgencias, según la gravedad y la disponibilidad local.

Prevención frente a las infecciones respiratorias

La prevención sigue siendo una herramienta esencial para reducir la transmisión del VSR y de otros virus respiratorios. El lavado frecuente de manos con agua y jabón, especialmente antes de tocar a un bebé, ayuda a limitar el contagio. También es importante ventilar los espacios cerrados y evitar el contacto estrecho con personas que presenten síntomas.

Las personas resfriadas deben cubrirse al toser o estornudar, preferiblemente con la parte interna del codo, y utilizar mascarilla si necesitan estar cerca de bebés o personas vulnerables. No se deben compartir vasos, cubiertos, chupetes ni otros objetos que entren en contacto con la saliva.

Cuando un niño tiene fiebre o síntomas respiratorios, conviene que permanezca en casa y evite acudir al colegio o a la guardería hasta encontrarse mejor. Esta medida protege al propio menor y reduce la circulación del virus entre sus compañeros y familiares.

Vigilancia durante los meses de mayor circulación viral

El predominio del VSR en las hospitalizaciones graves de Mendoza confirma la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica durante la temporada de frío. Los servicios sanitarios utilizan esta información para anticipar la demanda asistencial, reforzar la atención pediátrica y orientar las medidas de prevención.

Para las familias, la recomendación principal es observar la evolución de los síntomas sin automedicar a los menores y consultar con un profesional ante cualquier duda. La detección temprana de las dificultades respiratorias puede facilitar el tratamiento y evitar que un cuadro inicialmente leve se complique.

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