Terapia breve estratégica, en qué consiste

Comenzar un tratamiento psicológico es, en sí mismo, un acto de valentía que demuestra nuestra implicación para con nuestro estado de salud mental. Entre las muchas vertientes que existen en el ámbito de la psicología, la Terapia Breve Estratégica se ha radicado como una de las más interesantes. Es decir, se trata de una vertiente que busca solucionar los problemas y trastornos con mayor rapidez; cambiando así por completo la perspectiva de los pacientes sobre su propia vida.

Los terapeutas de este tipo de psicoterapia son totalmente flexibles y se adaptan a los problemas específicos de sus pacientes. De este modo, se comprende en profundidad el caso en cuestión para optimizar los tiempos y, con ellos, el dinero que se debe invertir en el tratamiento. Todo ello otorgando al paciente las herramientas necesarias para introducir cambios esenciales en su vida. Una serie de pautas que servirán de punto de inflexión para así aumentar con creces la confianza y enfrentar las vicisitudes de la vida con mayor fuerza.

Una de las características inherentes a la terapia breve estratégica es el hecho de que se adapta a un sinfín de trastornos. Por ejemplo, se trata de un medio de terapia para ansiedad, siendo este uno de los problemas más evidentes dentro de la estructura social contemporánea. Asimismo, actúa en caso de miedos y fobias, el crecimiento personal o ante crisis de parejas; abordando con diligencia cada caso para generar los mejores resultados lo antes posible.

Así pues, estamos ante un nuevo modo de ver los tratamientos psicológicos que ha probado con creces su efectividad. De hecho, en un estudio con más de 20.000 casos clínicos, se ha demostrado un éxito del 90%. Por eso, si quieres retomar las riendas de tu vida, esta se presenta como la opción asistencial más cómoda y accesible de la psicología.

Cómo funciona la terapia breve estratégica

Ahora que ya sabemos qué es la terapia breve estratégica, cabe preguntarse cómo funciona exactamente. Tratar un caso de ansiedad nunca es sencillo y, por eso, muchos pacientes tienden a ser recelosos a la idea de pensar que se pueden sanar en poco tiempo. Sin embargo, esta metodología analiza los problemas fisiológicos que generan los cuadros de ansiedad, estudian soluciones lógicas y las comparten en forma de tareas para que el individuo afronte sus temores y vaya eliminando este trastorno.

Para ello, los mejores psicólogos tienen en torno a diez sesiones -algo significativamente inferior al resto de las psicoterapias-. Durante la primera se escucha el caso y se entiende al paciente para, durante las cuatro sesiones posteriores, desbloquear los temores y plasmar un progreso en el paciente. Es la fase más importante del tratamiento y resulta crucial seguir un ritmo quincenal en las visitas. A partir de la sexta sesión, se instauran los cambios para que sean duraderos.

Si bien es cierto que superar los miedos con tan solo diez sesiones, o menos, es toda una ventaja para el bienestar individual, el hecho de poder someterse a una terapia para pareja mediante esta técnica resulta todavía más embriagador. Es decir, podemos resolver los conflictos que estaban poniendo en riesgo la relación con una diligencia inigualable, asegurando que el futuro para ambos miembros vuelve a ser igual de prometedor.

Con todo esto, se evidencia el rol que ocupa la terapia breve estratégica en los parámetros de bienestar a los que estamos sujetos en nuestro día a día. Ya no hemos de estar años visitando al psicólogo para superar problemas específicos, sino que en tan solo unos meses recuperamos la plenitud en la calidad de vida a la que estamos adheridos.