La fisioterapia impulsa en Cáceres la prevención de las enfermedades cardiovasculares
Los fisioterapeutas de Cáceres acercan a la ciudadanía la importancia de cuidar la salud cardiovascular mediante talleres y actividades de concienciación. El objetivo es trasladar a la población que una parte muy importante de las enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos puede prevenirse con hábitos saludables y un seguimiento adecuado.
Durante la presentación de estas iniciativas, el alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, ha destacado el papel de la fisioterapia en la promoción de la salud y ha respaldado las acciones destinadas a mejorar la prevención cardiovascular. El mensaje central es claro: hasta el 80% de estas enfermedades podrían evitarse actuando sobre factores de riesgo modificables.
Prevenir antes de que aparezcan los síntomas
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo uno de los principales problemas de salud. Incluyen patologías como el infarto de miocardio, el ictus, la insuficiencia cardiaca y otras alteraciones que afectan al corazón y a la circulación sanguínea.
En muchos casos, su aparición está relacionada con factores que pueden controlarse. El sedentarismo, el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el exceso de peso y una alimentación desequilibrada aumentan el riesgo cardiovascular. Detectarlos a tiempo permite intervenir antes de que causen daños graves.
Los talleres promovidos en Cáceres buscan precisamente facilitar ese cambio de perspectiva. La prevención no debe limitarse a reaccionar ante una enfermedad ya diagnosticada, sino que debe formar parte de la vida diaria, con medidas sencillas y sostenidas en el tiempo.
El ejercicio como herramienta de salud
La actividad física regular es uno de los pilares de la prevención cardiovascular. Caminar, subir escaleras, montar en bicicleta o practicar ejercicios adaptados ayuda a mejorar la capacidad cardiorrespiratoria, controlar la tensión arterial y mantener un peso saludable.
En este ámbito, la fisioterapia puede desempeñar una función esencial. Estos profesionales valoran la condición física de cada persona, identifican limitaciones y orientan sobre la forma más segura de empezar o retomar el ejercicio. También pueden ayudar a diseñar programas adaptados a personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas o quienes se recuperan de un problema cardiovascular.
La recomendación general para los adultos es acumular al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, siempre que no exista una contraindicación médica. Sin embargo, cualquier movimiento cuenta, especialmente en personas que llevan una vida sedentaria. Empezar con periodos cortos y aumentar progresivamente la intensidad es una estrategia más segura y fácil de mantener.
Controlar la tensión, el colesterol y la glucosa
La prevención también requiere conocer el estado de salud. La hipertensión puede no producir síntomas durante años, pero obliga al corazón a trabajar más y eleva el riesgo de infarto e ictus. Por eso es importante realizar controles periódicos, sobre todo a partir de la edad adulta o cuando existen antecedentes familiares.
El colesterol y la glucosa en sangre son otros indicadores relevantes. Una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y aceite de oliva puede contribuir a proteger el sistema cardiovascular. También conviene limitar el consumo de sal, alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y bebidas azucaradas.
- Realizar actividad física de forma regular y adaptada a la condición de cada persona.
- No fumar y evitar la exposición habitual al humo del tabaco.
- Controlar la tensión arterial, el colesterol y la glucosa.
- Mantener una alimentación variada y equilibrada.
- Descansar adecuadamente y cuidar la salud emocional.
- Consultar con profesionales sanitarios ante síntomas o dudas.
Una labor que va más allá de la rehabilitación
La fisioterapia se asocia con frecuencia al tratamiento de lesiones y a la recuperación funcional. Sin embargo, su campo de actuación también incluye la educación sanitaria, la promoción de estilos de vida activos y la prevención de complicaciones relacionadas con la inactividad física.
La colaboración entre fisioterapeutas, médicos, enfermeros, entidades locales y ciudadanía permite ofrecer mensajes coherentes y accesibles. Además, las actividades presenciales ayudan a resolver dudas y a adaptar las recomendaciones a las circunstancias reales de cada persona.
La iniciativa de Cáceres pone el foco en una idea fundamental: cuidar el corazón no depende de una única medida, sino de la suma de decisiones cotidianas. Mantenerse activo, abandonar el tabaco, seguir una dieta saludable y acudir a las revisiones puede reducir de forma significativa el riesgo cardiovascular.
Ante dolor o presión en el pecho, falta de aire intensa, debilidad repentina, dificultad para hablar o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, se debe llamar inmediatamente al 112. La prevención es clave, pero reconocer los signos de alarma y actuar con rapidez también puede salvar vidas.


