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El calor y la vuelta a las aulas elevan el riesgo de enfermedades en Tabasco

Las altas temperaturas y el regreso a clases pueden favorecer un aumento de algunas enfermedades, especialmente entre los menores. La convivencia diaria en espacios cerrados, el contacto con superficies compartidas y el consumo de alimentos o bebidas que no se han conservado correctamente crean un escenario propicio para la transmisión de infecciones.

Ante esta situación, las autoridades sanitarias recomiendan reforzar las medidas de higiene en los hogares, los centros educativos y los espacios públicos. El objetivo es prevenir principalmente los problemas gastrointestinales, las infecciones respiratorias y las afecciones relacionadas con el calor, que pueden intensificarse durante esta época en Tabasco.

Lavarse las manos, una medida esencial

El lavado frecuente de manos continúa siendo una de las herramientas más eficaces para reducir el contagio de virus y bacterias. Los menores deben hacerlo antes de comer, después de ir al baño, al llegar a la escuela y tras jugar o tocar superficies de uso común.

La higiene debe realizarse con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Cuando no sea posible, puede utilizarse una solución hidroalcohólica, siempre bajo la supervisión de una persona adulta en el caso de los niños pequeños.

  • Lavarse las manos antes de preparar o consumir alimentos.
  • Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sucias.
  • Cubrirse al toser o estornudar con el antebrazo.
  • No compartir vasos, cubiertos, botellas ni alimentos.
  • Limpiar con frecuencia mesas, pupitres, pomos y otros objetos de uso habitual.

Precauciones con los alimentos y el agua

El calor acelera el deterioro de los alimentos, por lo que es importante extremar las precauciones al preparar los almuerzos escolares. Los productos que necesitan refrigeración no deben permanecer durante horas a temperatura ambiente, especialmente si se transportan en mochilas expuestas al sol.

Las familias deben lavar frutas y verduras, cocinar bien los alimentos y conservarlos en recipientes limpios y cerrados. También es recomendable evitar la compra de comida en lugares que no garanticen una adecuada manipulación o que mantengan los productos sin protección frente al calor y los insectos.

El consumo de agua segura es igualmente importante. Los estudiantes deben llevar una botella limpia y rellenarla únicamente con agua potable. Si existe alguna duda sobre la calidad del suministro, las autoridades sanitarias aconsejan utilizar agua embotellada o previamente tratada.

Hidratación y protección frente a las altas temperaturas

Durante la jornada escolar, los menores necesitan beber agua de forma regular, aunque no tengan sed. La actividad física y la exposición a temperaturas elevadas aumentan la pérdida de líquidos, lo que puede provocar cansancio, dolor de cabeza, mareos o malestar general.

La ropa ligera, de colores claros y fabricada con tejidos transpirables ayuda a reducir el impacto del calor. También conviene limitar la actividad física intensa durante las horas de mayor temperatura y buscar espacios ventilados o con sombra para los descansos.

Las bebidas con exceso de azúcar o cafeína no deben sustituir al agua. Además de no ser la opción más adecuada para hidratarse, pueden contribuir a una mayor ingesta de azúcar entre los escolares.

Qué hacer ante síntomas de enfermedad

Las familias deben prestar atención a síntomas como diarrea, vómitos, fiebre, dolor abdominal, tos, congestión, dificultad para respirar, decaimiento o signos de deshidratación. En los niños, la pérdida de líquidos puede avanzar con rapidez.

La boca seca, la ausencia de lágrimas al llorar, la orina escasa, la somnolencia excesiva o la irritabilidad son señales que requieren vigilancia. Si los síntomas son intensos, persisten o afectan a bebés, personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas, es necesario solicitar valoración médica.

Ante un posible golpe de calor, con temperatura corporal elevada, confusión, desmayo o alteración del estado de conciencia, se debe buscar atención urgente. Mientras llega la ayuda, hay que trasladar a la persona a un lugar fresco, retirar el exceso de ropa y favorecer su enfriamiento, sin administrar medicamentos por cuenta propia.

La prevención también depende de las escuelas

Los centros educativos pueden contribuir a reducir los contagios mediante la limpieza periódica de las instalaciones, la disponibilidad de agua y jabón y una ventilación adecuada de las aulas. También es importante que comuniquen a las familias cualquier brote o situación que requiera medidas adicionales.

Si un estudiante presenta fiebre, vómitos, diarrea o síntomas respiratorios importantes, lo recomendable es que permanezca en casa y reciba la atención necesaria. Evitar la asistencia al colegio durante la fase más contagiosa protege al propio menor y al resto de la comunidad escolar.

Con medidas sencillas y constantes, la vuelta a clases puede desarrollarse con mayor seguridad. La higiene de manos, el consumo de agua segura, la correcta conservación de los alimentos y la protección frente al calor son claves para cuidar la salud durante esta temporada en Tabasco.

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