¿Cuándo renovar la caldera de gas?

Las calderas de gas son de los electrodomésticos con más vida útil, pero no son eternas y se tienen que cambiar a tiempo para prevenir accidentes, que pueden ser muy graves. Se recomienda tomar acción antes de que la caldera presente daños considerables, para lo que hace hace falta conocer cuáles son los síntomas.

En el caso de presentar cualquiera de los siguientes indicadores, será necesario solicitar servicio para determinar el problema preciso, y si es posible hacer una reparación, o no. A veces, simplemente conviene buscar calderas baratas con instalación incluida en Barcelona en lugar de lidiar constantemente con reparaciones.

Indicadores de que debes cambiar tu caldera de gas

Es suficiente que se cumpla uno para que comiences a considerar el cambio, aunque algunos indicadores son más importantes que otros.

La vida útil

En general, lo recomendable es cambiar una caldera que ya tiene entre 10 y 15 años de antigüedad, lo cual depende directamente de los siguientes factores:

  • La marca: las buenas marcas suelen vender equipos con mejor rendimiento. No es algo completamente seguro, pero hay que considerar que las mismas cumplen con altos estándares de calidad.
  • La tecnología: algunos mecanismos son más duraderos que otros. También es normal que equipos ligeramente potentes tengan una mayor durabilidad porque se le exige menos a las piezas, aunque esto se soluciona con la tecnología apropiada.
  • Los materiales de fabricación.

La situación es completamente diferente si el equipo ya presenta una avería, puesto que podría ser necesario reemplazarlo de inmediato si es lo suficientemente grave. Sin embargo, ya con 10 años se recomienda reemplazar la caldera porque su eficiencia disminuye con el paso del tiempo, y las averías se presentan con bastante frecuencia.

La frecuencia de las averías

Una de las razones principales por las que la caldera se daña es por la cal del agua. Estas pequeñas partículas generan una fricción constante que va desgastando las piezas, además de que la cal se va acumulando en las tuberías y junturas.

La cantidad de cal varía según la dureza del agua en la zona, así que debes investigar sobre el tema. Por ejemplo, el agua en las provincias de Barcelona es considerada como muy dura, mientras que en Lleida es media.

También hay una serie de averías comunes que presentan las calderas que ya son demasiado viejas.

  • Rotura del tubo de extracción de gases. El reemplazo e instalación son bastante costosos.
  • Exceso de monóxido de carbono. Se puede intuir por el olor excesivo a gas, y su detección forma parte de cualquier revisión rutinaria por parte de un técnico.
  • Goteo. Generalmente, es indicación de que alguna tubería está desgastada o algún codo flujo. También es posible que la válvula de seguridad esté dañada, lo que es mucho más grave.
  • La caldera se apaga. Podría ser por un fallo en la sonda de temperatura o en la salida de gas, aunque no está de más comprobar el suministro de gas en la vivienda.

Consumo alto de combustible de la caldera

Las calderas más antiguas tienen un consumo energético mucho más elevado que las actuales, al igual que cualquier otro electrodoméstico. El consumo de gas también puede disminuir con cambiar de equipo. Se debe a que las nuevas tecnologías tienen mejoras considerables, como el rendimiento y la seguridad.

La normativa

Por cuestiones de seguridad y de consumo energético, algunas calderas han dejado de estar permitidas. En estos casos es completamente obligatorio hacer el cambio por una moderna para seguir con las regulaciones. Por lo tanto, debes cambiar de caldera si tienes alguna de estas:

  • Atmosféricas: están totalmente prohibidas.
  • Estancas convencionales: permitidas únicamente en condiciones especiales que se detallan en el RITE. Es recomendable consultar con el proveedor o una tienda especializada.

En cambio, las permitidas son las siguientes:

  • Estanco de bajo Nox: no se fabrican ya, pero puede conservarla si ya tienes uno.
  • De condensación: son las únicas que se pueden instalar en obras nuevas desde septiembre de 2015. Son la mejor opción debido a las garantías de seguridad, rendimiento y consumo.

¿Cambiar o reparar la caldera?

Todo depende del caso, pero sí hay momentos en los que ya es imprescindible hacer un cambio. Cambiar de caldera es algo que se debe hacer cada 10 o 15 años de media, incluso por temas de seguridad en casa.

Es obligatorio cambiar tu caldera si incumple la normativa, pone en riesgo tu seguridad y la de tu familia, o no puedes hacer las reparaciones pertinentes a lo largo del tiempo para prevenir incidentes. Esto suele ocurrir ya después de los 10 años, pero podría extenderse este período.

Por otro lado, es solamente una recomendación si buscas disminuir los costes de la factura de gas y energía eléctrica, mejorar el rendimiento y eficiencia, o ahorrar algo de dinero en las reparaciones. De todas formas, es bueno evaluar el caso para saber si conviene hacer el reemplazo.

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