Las enfermedades no transmisibles ya provocan el 74% de las muertes en el mundo
Las enfermedades no transmisibles ya están detrás del 74% de todas las muertes registradas en el mundo, según la alerta difundida este viernes por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo reclama reforzar la prevención y la atención sanitaria ante el avance de patologías que, en muchos casos, están relacionadas con factores de riesgo evitables.
El dato confirma el peso creciente de las enfermedades crónicas en la salud global. A diferencia de las infecciosas, no suelen transmitirse entre personas y evolucionan durante largos periodos de tiempo. Sin embargo, pueden causar discapacidad, reducir la calidad de vida y generar una elevada presión sobre los sistemas sanitarios.
Las principales causas de muerte prematura
Entre las enfermedades no transmisibles más frecuentes se encuentran las cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes. Estas patologías concentran buena parte de las defunciones y comparten, en numerosos casos, factores de riesgo relacionados con el estilo de vida y el entorno.
La hipertensión arterial, el consumo de tabaco, una alimentación poco saludable, la falta de actividad física y el consumo perjudicial de alcohol pueden aumentar la probabilidad de desarrollar estas enfermedades. También influyen la contaminación del aire, las condiciones laborales y las desigualdades sociales.
La OMS subraya que la prevención no depende únicamente de las decisiones individuales. Las políticas públicas tienen un papel decisivo para facilitar el acceso a alimentos saludables, promover espacios seguros para hacer ejercicio, reducir la exposición a sustancias nocivas y garantizar una atención médica temprana.
Una carga sanitaria y económica creciente
El impacto de estas enfermedades va más allá de las cifras de mortalidad. Muchas personas necesitan tratamientos continuados, controles periódicos y medicación durante años. Cuando el diagnóstico llega tarde, aumentan las complicaciones y también el riesgo de sufrir limitaciones físicas o dificultades para trabajar.
La carga afecta especialmente a los países con menos recursos, donde los servicios de salud pueden tener dificultades para ofrecer revisiones, pruebas diagnósticas y tratamientos de forma estable. Esta situación amplía las diferencias entre la población y favorece que enfermedades prevenibles terminen causando muertes prematuras.
La atención primaria se considera una de las herramientas esenciales para hacer frente a este desafío. La detección de la hipertensión, el control de la glucosa, la identificación de factores de riesgo cardiovascular y los programas de cribado pueden mejorar el pronóstico cuando se aplican de forma accesible y continuada.
La prevención empieza antes de que aparezcan los síntomas
Una de las dificultades de las enfermedades no transmisibles es que pueden avanzar durante años sin provocar señales claras. Por ese motivo, las revisiones médicas y el seguimiento de las personas con factores de riesgo son fundamentales, incluso cuando no existen molestias aparentes.
La OMS insiste en la importancia de mantener una alimentación variada, realizar actividad física con regularidad, no fumar y moderar el consumo de alcohol. Estas recomendaciones no sustituyen la valoración de un profesional sanitario, pero contribuyen a reducir el riesgo y a mejorar el control de las enfermedades ya diagnosticadas.
- Control de la presión arterial: la hipertensión puede no dar síntomas y requiere mediciones periódicas.
- Alimentación equilibrada: reducir la sal, el azúcar y las grasas poco saludables ayuda a proteger la salud cardiovascular.
- Actividad física: adaptada a la edad y al estado de salud, favorece el corazón, los pulmones y el metabolismo.
- Abandono del tabaco: dejar de fumar disminuye progresivamente el riesgo de numerosas enfermedades.
- Revisiones médicas: permiten detectar alteraciones y actuar antes de que aparezcan complicaciones.
El reto de actuar sobre las causas
El organismo internacional considera que la respuesta debe combinar prevención, diagnóstico precoz, tratamientos eficaces y medidas sociales. No basta con atender a las personas cuando la enfermedad ya está avanzada: también es necesario intervenir sobre los factores ambientales, comerciales y económicos que condicionan la salud.
La alerta sitúa a las enfermedades no transmisibles entre las principales prioridades de la agenda sanitaria mundial. Su presencia mayoritaria en las estadísticas de mortalidad refleja un cambio profundo en las necesidades de salud de la población y obliga a reforzar estrategias sostenidas a largo plazo.
Reducir su impacto requerirá la colaboración de los gobiernos, los profesionales sanitarios, los centros educativos y la sociedad. La prevención, el acceso equitativo a la atención médica y la adopción de hábitos saludables son las principales vías para evitar muertes prematuras y mejorar la esperanza de vida con buena salud.



