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Maximiliana quiere que la tecnología se adapte a las personas mayores

La brecha digital no desaparece cuando una persona tiene acceso a un teléfono, una tableta o una conexión a Internet. Para muchos usuarios de más edad, el verdadero reto está en entender los dispositivos, localizar las funciones importantes y utilizarlas con confianza. Con ese planteamiento trabaja Maximiliana, una compañía aragonesa especializada en crear soluciones tecnológicas adaptadas a las necesidades de las personas mayores.

La empresa ya supera los 5.000 usuarios y prepara nuevas herramientas para facilitar el acceso a Internet y al entretenimiento. Su propuesta parte de una idea sencilla, pero todavía poco extendida en el sector tecnológico: no son las personas quienes deben aprender a manejar productos cada vez más complejos, sino las herramientas las que tienen que ajustarse a sus capacidades y rutinas.

Jorge Terreu, vinculado al proyecto, resume esta filosofía con una afirmación que marca la dirección de Maximiliana: la tecnología tiene que adaptarse a las personas mayores, no al revés. El objetivo no consiste únicamente en simplificar una interfaz, sino en diseñar experiencias que reduzcan la incertidumbre y permitan utilizar los servicios digitales de forma autónoma.

Diseño tecnológico pensado para el día a día

La digitalización ha transformado la manera de comunicarse, informarse, realizar gestiones o acceder a contenidos audiovisuales. Sin embargo, muchas de estas experiencias están diseñadas pensando en usuarios familiarizados con menús, iconos, contraseñas, actualizaciones y múltiples opciones en pantalla.

Para una parte de la población mayor, esa acumulación de elementos puede convertirse en una barrera. El problema no siempre está relacionado con la falta de interés o de capacidad, sino con productos que no tienen en cuenta diferentes ritmos de aprendizaje, dificultades visuales o la necesidad de contar con instrucciones más claras.

Maximiliana aborda este escenario mediante soluciones que buscan hacer la tecnología más comprensible y accesible. La compañía pone el foco en la sencillez de uso, en la claridad de las funciones y en una relación más directa entre la persona y el dispositivo.

Más de 5.000 usuarios y una demanda creciente

El crecimiento de la base de usuarios hasta superar las 5.000 personas refleja la existencia de una demanda concreta de tecnología adaptada. También evidencia que la accesibilidad digital no es un asunto limitado a proyectos sociales o iniciativas puntuales, sino una oportunidad para desarrollar productos útiles para una parte cada vez más amplia de la población.

El envejecimiento demográfico y la extensión de los servicios digitales están haciendo más relevante este tipo de propuestas. Cada vez más trámites y actividades cotidianas requieren conexión a Internet, desde consultar información hasta mantener el contacto con familiares o disfrutar de contenidos de ocio.

En este contexto, facilitar el acceso no significa ofrecer una versión reducida de la tecnología. Significa seleccionar las funciones realmente necesarias, presentarlas de forma comprensible y evitar que la complejidad técnica se convierta en un obstáculo.

Nuevas herramientas para Internet y el entretenimiento

La compañía aragonesa trabaja ahora en nuevas herramientas orientadas a dos ámbitos especialmente importantes: la navegación por Internet y el entretenimiento. Ambos servicios forman parte de la vida digital actual, pero pueden resultar difíciles de utilizar cuando las plataformas están cargadas de anuncios, menús cambiantes o controles poco visibles.

El acceso simplificado a Internet puede ayudar a que las personas mayores consulten noticias, busquen información, se comuniquen o accedan a servicios sin depender constantemente de familiares y cuidadores. La autonomía, en este caso, se convierte en uno de los principales beneficios de un diseño tecnológico adecuado.

El entretenimiento también ocupa un papel relevante. Ver contenidos audiovisuales, escuchar música o acceder a propuestas de ocio puede favorecer el bienestar y la conexión con los propios intereses. Para ello, es necesario que encontrar y reproducir esos contenidos no exija dominar herramientas pensadas para usuarios expertos.

La accesibilidad como criterio de diseño

La experiencia de Maximiliana plantea una reflexión más amplia para la industria tecnológica. La accesibilidad no debería incorporarse únicamente como una mejora posterior, sino formar parte del diseño desde el inicio. Esto implica analizar las necesidades reales de los usuarios y probar las soluciones con ellos antes de ponerlas a disposición del público.

En el caso de las personas mayores, factores como el tamaño de los textos, el contraste, la claridad de los mensajes, la facilidad para volver atrás o la reducción de pasos pueden marcar la diferencia. También resulta importante que el usuario sepa qué ocurre en cada momento y pueda recuperar el control si comete un error.

La tecnología adaptada puede contribuir además a reducir la dependencia digital. Cuando una persona puede realizar una tarea por sí misma, aumenta su confianza y disminuye la necesidad de pedir ayuda para acciones sencillas. Esa autonomía tiene un impacto práctico, pero también emocional.

Un reto que afecta a toda la sociedad

El trabajo de empresas como Maximiliana se sitúa en la intersección entre innovación, inclusión y envejecimiento activo. Sus soluciones responden a una necesidad presente y, al mismo tiempo, anticipan un escenario en el que más ciudadanos necesitarán productos digitales fáciles de entender y utilizar.

La compañía encara esta nueva etapa con una comunidad de más de 5.000 usuarios y con el desarrollo de herramientas centradas en Internet y el entretenimiento. Su enfoque parte de una premisa clave para el futuro de la tecnología: la innovación solo es verdaderamente útil cuando mejora la vida de las personas y está al alcance de todos.

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