Zonas de bajas emisiones en Barcelona

Zonas de bajas emisiones en Barcelona

Barcelona es una de las ciudades que se ha adelantado a la obligación de disponer de una zona de bajas emisiones (ZBE). Junto a Madrid, es la única gran ciudad española que ya la tenía, y ahora en 2023 hay nuevas restricciones que tienen que conocer los transportistas.

En concreto, hablamos de que las excepciones o moratorias que se habían hecho hasta ahora han terminado, de manera que aquellos vehículos sin etiqueta medioambiental ya no pueden entrar en esas áreas.

¿Qué zonas están afectadas en Barcelona?

Actualmente, existen 3 Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en Barcelona:

  • La ZBE Central abarca el área comprendida entre la Ronda de Sant Pau, la Ronda de Sant Pere, la Ronda de la Universitat y la Ronda de Sant Antoni.
  • La ZBE Eixample abarca el área comprendida entre la Ronda de Sant Pere, la Ronda de la Universitat, la Ronda de Sant Antoni y la Gran Vía de les Corts Catalanes.
  • La ZBE Ciutat Vella abarca el área comprendida entre la Ronda de Sant Antoni, la Gran Vía de les Corts Catalanes, el Passeig de Colom y el mar.

Debemos tener en cuenta que las ZBE pueden ser sometidas a cambios, por lo que es recomendable consultar la web oficial de la ciudad de Barcelona para obtener información actualizada sobre las zonas afectadas.

¿Cómo pueden actuar los transportistas ante las ZBE?

Debido a las protestas de los transportistas, en Barcelona se habían hecho varias moratorias, como, por ejemplo, permitir que algunos vehículos profesionales sin etiqueta circulasen siempre y cuando se hubieran comprometido en comprar una furgoneta de reemplazo que cumpliese con las condiciones solicitadas durante el primer semestre del año 2022.

Esto ha terminado, de forma que ahora los transportistas solo podrán acceder a las zonas ZBE si sus furgonetas cuentan al menos con una etiqueta B.

En este escenario, una solución para ellos puede ser el alquiler de furgonetas sostenibles en Barcelona, algo sencillo, ya que las empresas que se encargan de ello han renovado sus flotas pensando en las novedades que habría en el 2023.

Lo cierto es que con la etiqueta amarilla o B los profesionales no deberían relajarse demasiado, puesto que les queda muy poco tiempo de acceso a estas zonas de bajas emisiones. Por eso, es un buen momento para plantearse el alquiler o la compra de un vehículo nuevo, ambas opciones con sus ventajas y desventajas.

Alquilar una furgoneta sostenible

Esta es seguramente la mejor opción para los transportistas en cuanto a flexibilidad e inmediatez, puesto que les permite adaptarse a cada situación. Además, hay varias ventajas para los transportistas alquilar furgonetas con pegatinas ecológicas en lugar de comprar furgonetas nuevas:

  1. Coste: Alquilar una furgoneta con pegatinas ecológicas puede ser más económico que comprar una nueva con las mismas características medioambientales, puesto que te permite conseguir un vehículo con características medioambientales específicas sin tener que realizar una gran inversión.
  2. Flexibilidad: Alquilar te permite como transportista adaptarte a las fluctuaciones en tu negocio y aumentar o disminuir el número de vehículos según sea necesario, mientras que la compra de furgonetas nuevas requiere una inversión a largo plazo.
  3. Menor responsabilidad: Al alquiler nos olvidamos de la responsabilidad en el manteniemiento, revisiones, ITV o demás imprevistos, ya que es responsabilidad de la empresa propietaria, y no nuestra.

Comprar una furgoneta nueva

Otra de las opciones es comprar una furgoneta nueva, tanto eléctrica como híbrida, o que pueda funcionar con gas (no merece la pena hacer una inversión en una con la etiqueta C).

Eso sí, esto supone pagar un precio muy alto (más aún si es eléctrica), lo que hace que el tiempo de amortización sea demasiado elevado, y esto no siempre es viable cuando hablamos de autónomos o de pequeñas empresas.

Además, no hay que olvidarse de la depreciación. Esta es muy alta en las furgonetas con batería debido a que es imposible saber cómo se van a comportar en el futuro y, conforme van cumpliendo años, es más difícil venderlas.

 

Entre las principales desventajas de adquirir una furgoneta nueva en propiedad podemos citar varias, como:

  1. Precio: Comprar una furgoneta nueva con etiqueta ecológica puede acabar siendo más caro que alquilar una.
  2. Depreciación: Las furgonetas nuevas suelen depreciarse rápidamente en su valor, lo que significa que su valor de reventa puede ser significativamente menor al valor de compra. Se considera que una furgoneta nueva se deprecia un 10% en el mismo momento que sale del concesionario, sobre un 20/30% alrededor del primer año, y sobre un 10/15% los años siguientes. Y esto siempre y cuando, no sufra daños.
  3. Responsabilidad: Una vez que compras una furgoneta nueva, te conviertes en el propietario y te haces responsable de todos los costos de mantenimiento y reparación.
  4. Limitaciones en la flexibilidad: Una vez comprada, como propietario te comprometes a una furgoneta por un período prolongado de tiempo, lo que puede limitar tu capacidad para adaptarte a cambios en tu negocio.
  5. Inversión a largo plazo: La compra de una furgoneta nueva requiere una gran inversión a largo plazo, lo que puede ser una desventaja para algunos transportistas que no tienen el capital necesario para hacerlo.