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Cómo sacar el máximo partido a la tecnología híbrida al volante

Los vehículos híbridos siguen ganando presencia en el mercado colombiano. Durante el primer semestre de 2026 se matricularon 44.605 unidades híbridas, un 74,6 % más que en el mismo periodo del año anterior, según los datos del RUNT consolidados por Fenalco y la ANDI.

Junto con los coches eléctricos, este tipo de motorización ya representa cerca del 40 % de las matriculaciones de vehículos electrificados. El interés creciente responde a una combinación de factores: un consumo potencialmente más bajo, menores emisiones durante la conducción urbana y una experiencia de uso que no obliga a depender exclusivamente de una infraestructura de recarga.

Sin embargo, las ventajas de un híbrido no dependen únicamente de la tecnología que incorpora. Los hábitos de conducción, el mantenimiento y la forma de utilizar los distintos modos de funcionamiento son determinantes para aprovechar todo su potencial.

La conducción urbana es uno de sus grandes puntos fuertes

Los sistemas híbridos están especialmente adaptados a los desplazamientos por ciudad. En atascos, semáforos y trayectos con continuas paradas, el motor eléctrico puede asumir buena parte del trabajo y reducir el uso del propulsor de combustión.

Para favorecer este funcionamiento, conviene acelerar de forma progresiva y evitar cambios bruscos de ritmo. Una conducción suave permite que el sistema gestione mejor la transición entre ambos motores y ayuda a mantener un consumo más estable.

En modelos con tecnologías como Nissan e-POWER, las ruedas reciben el movimiento de un motor eléctrico, mientras que el motor de combustión genera la energía necesaria para alimentar el sistema. En otros híbridos, ambos propulsores pueden mover el vehículo de forma conjunta o independiente. Aunque el funcionamiento varía, la anticipación al volante sigue siendo una de las claves para ahorrar energía.

Aprovechar la frenada regenerativa

Una de las características más importantes de los vehículos híbridos es la frenada regenerativa. Al levantar el pie del acelerador o reducir la velocidad, el sistema puede recuperar parte de la energía cinética y transformarla en electricidad para recargar la batería.

Para utilizarla de forma eficaz, es recomendable anticiparse a las circunstancias del tráfico. Soltar el acelerador con antelación ante un semáforo, una rotonda o una retención permite reducir la velocidad de manera progresiva y recuperar más energía que con una frenada tardía y contundente.

Algunos modelos ofrecen distintos niveles de retención o modos de conducción que intensifican este efecto. Estas funciones pueden resultar especialmente útiles en recorridos urbanos, aunque es importante utilizarlas de forma natural y mantener siempre el control del vehículo.

El modo de conducción debe adaptarse a cada trayecto

Los modos Eco, Normal o Sport no están pensados para utilizarse indistintamente. El modo Eco suele suavizar la respuesta del acelerador y priorizar la eficiencia, por lo que puede ser una buena opción para la ciudad y las carreteras con tráfico denso.

En autopista o en vías rápidas, el modo Normal ofrece un equilibrio entre respuesta y consumo. Por su parte, los programas más deportivos pueden proporcionar una aceleración más inmediata, pero también aumentan la demanda de energía. Lo aconsejable es reservarlos para situaciones en las que se necesite una respuesta adicional y no utilizarlos como configuración permanente.

La batería no requiere una conducción especial, pero sí atención

Las baterías de los vehículos híbridos están diseñadas para trabajar de forma automática y no necesitan que el conductor controle manualmente cada ciclo de carga. El propio vehículo decide cuándo utilizar la energía almacenada, cuándo recuperarla y cuándo recurrir al motor de combustión.

Aun así, las temperaturas extremas y los largos periodos de inactividad pueden influir en el rendimiento de cualquier sistema eléctrico. Estacionar, siempre que sea posible, en zonas protegidas del calor intenso y seguir las indicaciones del fabricante contribuye a conservar sus prestaciones.

También es importante evitar transportar cargas innecesarias. Un vehículo más pesado necesita más energía para moverse, especialmente durante las aceleraciones y en recorridos con desnivel. Revisar periódicamente el maletero y retirar objetos que no se utilicen es un gesto sencillo con efecto directo sobre el consumo.

Presión de los neumáticos y mantenimiento, dos factores decisivos

La presión de los neumáticos debe comprobarse con regularidad y ajustarse a los valores recomendados por el fabricante. Una presión incorrecta aumenta la resistencia a la rodadura, puede acelerar el desgaste y obliga al sistema híbrido a trabajar más para mantener la velocidad.

El mantenimiento también debe realizarse según el calendario previsto. Las revisiones permiten comprobar el estado del sistema eléctrico, la batería, los frenos, los neumáticos y el motor de combustión. En los híbridos, el uso de la frenada regenerativa puede reducir el desgaste de las pastillas, pero no elimina la necesidad de inspeccionarlas.

Planificar el trayecto ayuda a consumir menos

Antes de iniciar un viaje, consultar el recorrido y anticipar las zonas de tráfico puede marcar la diferencia. Las rutas con menos paradas, una velocidad más constante y desniveles moderados suelen favorecer la eficiencia, aunque no siempre sean las más cortas.

La recomendación final es sencilla: conducir con suavidad, anticiparse al tráfico y dejar que la tecnología haga su trabajo. Con unos hábitos adecuados, un vehículo híbrido puede ofrecer una movilidad más eficiente sin renunciar a la autonomía y la practicidad que muchos conductores buscan.

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