El Campus de Ourense analiza cómo la tecnología aeroespacial puede prevenir los incendios
El Campus de Ourense ha reunido a expertos nacionales e internacionales para abordar el papel de la tecnología aeroespacial en la prevención y la respuesta frente a los incendios forestales. El encuentro pone el foco en herramientas como los drones, los satélites y los sistemas avanzados de observación de la superficie terrestre.
La premisa es clara: disponer de información precisa y actualizada puede marcar la diferencia antes de que un fuego se extienda. La vigilancia desde el aire permite detectar cambios en el territorio, identificar posibles puntos de riesgo y mejorar la coordinación de los equipos que trabajan sobre el terreno.
Drones y satélites para anticiparse al fuego
Las aeronaves no tripuladas se han convertido en uno de los recursos con mayor potencial para la gestión de emergencias. Su capacidad para sobrevolar zonas de difícil acceso facilita la inspección de masas forestales, caminos, cortafuegos y áreas próximas a núcleos de población.
Equipados con cámaras convencionales, sensores térmicos u otros sistemas de captación, los drones pueden ofrecer imágenes de alta resolución en momentos concretos. Esta información ayuda a localizar columnas de humo, comprobar la evolución de un frente y evaluar los daños después de un incendio.
Los satélites aportan una perspectiva complementaria. Su cobertura permite observar grandes extensiones de terreno y comparar imágenes tomadas en distintos momentos. Así es posible analizar la evolución de la vegetación, detectar zonas secas o identificar transformaciones que puedan elevar el riesgo de propagación de las llamas.
La combinación de ambas tecnologías resulta especialmente relevante. Mientras los satélites proporcionan una visión amplia y periódica, los drones pueden concentrarse en puntos concretos y obtener datos con mayor nivel de detalle. El reto está en integrar toda esa información para que llegue de forma útil y rápida a quienes toman decisiones.
La observación del territorio como herramienta de prevención
La prevención de incendios no comienza cuando aparece el humo. El análisis continuado del territorio permite conocer mejor las condiciones que favorecen la aparición y expansión del fuego. El estado de la vegetación, la humedad del suelo, la temperatura, el viento y la orografía son algunos de los factores que deben tenerse en cuenta.
Los sistemas de observación pueden contribuir a construir mapas de riesgo más precisos. Estos recursos ayudan a priorizar actuaciones, planificar trabajos de mantenimiento forestal y mejorar la ubicación de infraestructuras destinadas a facilitar la intervención de los servicios de emergencia.
También pueden ser útiles para vigilar áreas especialmente vulnerables durante los periodos de mayor peligro. En el caso de Galicia, donde la combinación de vegetación, relieve y actividad humana plantea desafíos específicos, disponer de datos homogéneos y actualizados puede reforzar las estrategias de prevención.
Datos para mejorar la respuesta de los servicios de emergencia
La tecnología aeroespacial no sustituye a los profesionales que participan en la extinción, pero sí puede proporcionarles una visión más completa de la emergencia. Contar con imágenes recientes y datos geográficos facilita la planificación de rutas, la identificación de zonas seguras y el seguimiento de la evolución del incendio.
En situaciones complejas, la información aérea puede ayudar a detectar cambios en la dirección del fuego o a localizar áreas que requieren una atención prioritaria. También permite actualizar la evaluación de daños y apoyar la toma de decisiones durante las distintas fases de la emergencia.
Para que estas ventajas se traduzcan en resultados, es necesario que las herramientas estén conectadas con los sistemas de gestión utilizados por las administraciones y los equipos de intervención. La interoperabilidad, la rapidez en el intercambio de datos y la facilidad de interpretación son aspectos tan importantes como la calidad de los sensores.
El reto de convertir la innovación en una solución operativa
Uno de los principales desafíos consiste en pasar de los proyectos de investigación a aplicaciones capaces de funcionar de manera estable en el día a día. La tecnología debe adaptarse a las condiciones reales del territorio, a la disponibilidad de comunicaciones y a las necesidades de los equipos que trabajan en campo.
Además, la utilización de drones y satélites plantea cuestiones relacionadas con la protección de datos, la seguridad de las operaciones y la coordinación del espacio aéreo. El desarrollo de protocolos claros resulta esencial para que la vigilancia sea eficaz y compatible con el trabajo de helicópteros y otras aeronaves de emergencia.
La formación también ocupa un lugar central. Interpretar imágenes térmicas, manejar plataformas de análisis o incorporar modelos predictivos requiere personal especializado. La colaboración entre universidades, empresas tecnológicas, administraciones y servicios de emergencias puede acelerar la transferencia de conocimiento.
Una apuesta por la colaboración y la anticipación
El encuentro celebrado en el Campus de Ourense refleja una tendencia creciente: utilizar la innovación para anticiparse a los incendios y no limitar la respuesta a la extinción. Drones, satélites y sistemas de observación ofrecen nuevas capacidades, pero su eficacia dependerá de cómo se integren en una estrategia global de gestión forestal y protección civil.
La anticipación exige combinar tecnología, planificación y conocimiento del territorio. Con una lectura adecuada de los datos, estas herramientas pueden contribuir a detectar antes las amenazas, dirigir mejor los recursos y reducir el impacto de unos incendios cada vez más difíciles de gestionar.



