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ientes en un ecosistema cerrado y les dificultan la salida, además de no permitir auditorías externas».
En definitiva, la suspensión de Fable 5 ha sido un llamado de atención para Europa sobre su dependencia tecnológica de los hiperescaladores de EEUU. La soberanía digital se perfila como un camino necesario para garantizar la independencia y resiliencia de las empresas europeas en un mundo cada vez más interconectado. A pesar de los retos que implica la coordinación entre los países miembros de la UE, se vislumbra un futuro donde el código abierto y las soluciones soberanas se conviertan en la norma para salvaguardar la privacidad y seguridad de los datos.



