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España incorpora una tecnología para observar tumores en 3D y analizar sus genes por zonas

El Centro Nacional de Análisis Genómico ha incorporado la primera plataforma de transcriptómica espacial 3D en España, una tecnología que permite estudiar un tumor con una precisión inédita. Su principal capacidad consiste en combinar la estructura tridimensional de un tejido con la información sobre los genes que están activos en cada una de sus regiones.

El avance abre nuevas posibilidades para comprender cómo se organizan los tumores, qué diferencias existen entre sus zonas y cómo responden las células a la enfermedad. Hasta ahora, muchos análisis genéticos ofrecían una visión global de la muestra, pero no siempre permitían saber exactamente dónde se producía cada actividad molecular.

Un mapa tridimensional de la actividad genética

La transcriptómica espacial estudia el ARN presente en las células, una molécula que refleja qué genes están siendo utilizados en un momento determinado. Al añadir la dimensión 3D, el análisis no se limita a una sección del tejido, sino que puede reconstruir la distribución de esa actividad a través de distintos planos.

El resultado es una especie de mapa molecular del tumor. En él, los investigadores pueden localizar áreas con una elevada actividad genética, identificar regiones con comportamientos distintos y observar la relación entre las células tumorales y el tejido que las rodea.

Esta información es especialmente relevante porque un tumor no es una estructura uniforme. En su interior pueden convivir células con características diferentes, zonas con menor oxigenación o regiones en contacto con células inmunitarias y vasos sanguíneos. Esa diversidad puede influir en la evolución de la enfermedad y en la respuesta al tratamiento.

De una fotografía general a una visión detallada

Los análisis genómicos convencionales suelen requerir que el tejido se triture o se mezcle para extraer su material genético. Aunque estas técnicas proporcionan datos valiosos, pueden perder la posición original de cada célula dentro de la muestra.

La tecnología incorporada por el Centro Nacional de Análisis Genómico conserva esa referencia espacial. De este modo, no solo permite conocer qué genes están activos, sino también en qué lugar del tumor se produce esa actividad.

La combinación de imágenes, datos genéticos y reconstrucción tridimensional facilita una lectura más completa de los tejidos. Los especialistas pueden comparar diferentes zonas y establecer conexiones entre la arquitectura del tumor y su comportamiento biológico.

Aplicaciones para la investigación del cáncer

Una de las aplicaciones más importantes será el estudio de la heterogeneidad tumoral. Este concepto describe la existencia de subpoblaciones de células dentro de un mismo tumor, algunas de las cuales pueden crecer más rápido, invadir otros tejidos o resistir determinados fármacos.

Al identificar esas poblaciones y situarlas en el espacio, los investigadores pueden analizar mejor cómo se desarrolla la enfermedad. También pueden estudiar la comunicación entre las células tumorales y las células sanas, incluidas las que forman parte del sistema inmunitario.

  • Identificar regiones del tumor con patrones genéticos diferentes.
  • Estudiar los cambios que se producen entre el centro y los bordes de una lesión.
  • Analizar la interacción entre células cancerosas, tejido sano y sistema inmunitario.
  • Detectar posibles zonas relacionadas con la resistencia a los tratamientos.
  • Comparar la organización molecular de distintos tumores o muestras.

Una herramienta que puede impulsar la medicina de precisión

El conocimiento detallado de la actividad genética podría contribuir a diseñar tratamientos más ajustados a las características de cada tumor. En lugar de considerar la lesión como un conjunto homogéneo, los investigadores dispondrán de una visión que tiene en cuenta su diversidad interna.

Esta información también puede ayudar a seleccionar nuevas dianas terapéuticas y a comprender por qué un tratamiento funciona en una zona, pero no en otra. Sin embargo, la plataforma se incorpora inicialmente como una herramienta de investigación. Su llegada no significa que los análisis en 3D vayan a utilizarse de forma inmediata en todos los hospitales ni que sustituyan a las pruebas clínicas habituales.

Antes de trasladar sus resultados a la atención médica será necesario validar los métodos, estandarizar los análisis y demostrar que la información obtenida mejora las decisiones terapéuticas. También habrá que gestionar el gran volumen de datos que generan estas técnicas y desarrollar herramientas capaces de interpretarlos con rapidez.

Más datos para entender la complejidad de los tejidos

La incorporación de la transcriptómica espacial 3D sitúa a España en una línea de investigación que busca integrar genética, imagen y organización celular. Esta perspectiva resulta útil no solo para el cáncer, sino también para el estudio de otras enfermedades en las que la distribución de las células y los genes tiene un papel determinante.

Con esta plataforma, el Centro Nacional de Análisis Genómico podrá generar mapas detallados de tejidos y tumores. El objetivo es avanzar hacia una comprensión más precisa de cómo funcionan las células en su entorno y de qué manera esa información puede convertirse, en el futuro, en diagnósticos y tratamientos más personalizados.

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