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GPT-6 Astra descifra un mensaje de radio alemán de la Primera Guerra Mundial tras más de un siglo sin resolver

Un mensaje cifrado transmitido por radio el 27 de noviembre de 1918, pocos días después del final de la Primera Guerra Mundial, podría haber dejado de ser un misterio. El modelo de inteligencia artificial GPT-6 Astra, desarrollado por OpenAI, ha reconstruido su contenido y lo ha relacionado con movimientos navales aliados en el Mar Negro.

La solución propuesta indica que el texto informaba de la llegada de un crucero británico a Sebastopol el 24 de noviembre y del desplazamiento posterior de un escuadrón aliado, previsto para el día 26. El hallazgo recupera el significado de uno de los mensajes cifrados que permanecían sin resolver desde hace más de cien años.

Un mensaje militar transmitido en un momento clave

El radiograma fue enviado en los últimos días de noviembre de 1918, cuando las potencias europeas reorganizaban sus fuerzas tras el armisticio. La intervención aliada en el antiguo territorio del Imperio ruso convirtió el Mar Negro y sus puertos en zonas de especial interés estratégico.

La interpretación obtenida por GPT-6 Astra encaja con un episodio documentado en las cronologías navales de la época. El crucero británico HMS Canterbury registró su llegada a Sebastopol el 24 de noviembre. Dos días más tarde, varias unidades británicas y francesas alcanzaron la zona como parte de un escuadrón aliado.

Esta coincidencia histórica no demuestra por sí sola que la lectura sea definitiva, pero aporta una comprobación externa importante. En criptografía histórica, una solución debe ser compatible tanto con la estructura matemática del cifrado como con las circunstancias en las que se creó el mensaje.

La cifra ADFGVX, una combinación de sustitución y desorden

El mensaje empleaba la cifra ADFGVX, un sistema utilizado por el Ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial. Su nombre procede de las seis letras que se emplean para representar las coordenadas de una tabla: A, D, F, G, V y X.

El método funciona en dos fases. Primero, cada letra o símbolo del mensaje original se sustituye por un par de letras ADFGVX. Para ello se utiliza una cuadrícula de 6 por 6, capaz de contener letras, cifras y otros caracteres. Cada posición de la tabla queda identificada por una combinación de dos coordenadas.

Después se aplica una transposición. La cadena resultante se coloca en columnas bajo una palabra clave y, a continuación, esas columnas se reordenan alfabéticamente. El resultado mezcla los caracteres y oculta los límites entre los pares que representaban cada símbolo original.

La sustitución hace que el texto deje de parecerse al mensaje inicial, mientras que la transposición altera su orden. Juntas, ambas operaciones dificultan enormemente el análisis si no se conoce la clave empleada por el operador de radio.

La clave que plantea dudas

Para obtener la lectura, el modelo utilizó la palabra clave TRUPPENVERSCHIEBUNG, un término alemán que puede traducirse como movimiento de tropas. Esta clave ya aparecía en documentación histórica relacionada con comunicaciones cifradas de la época.

Sin embargo, existe una aparente contradicción cronológica. Los registros disponibles sitúan el inicio de su uso el 9 de diciembre de 1918, casi dos semanas después de la transmisión del mensaje analizado. En principio, eso debería descartar la clave para un radiograma enviado el 27 de noviembre.

El hecho de que la palabra produzca un texto legible y coherente con acontecimientos navales reales convierte la discrepancia en el principal interrogante del descubrimiento. Todavía no está claro si la clave se utilizaba antes de la fecha registrada, si hubo un error en la documentación o si el mensaje fue copiado o catalogado posteriormente.

Cómo comprobó la inteligencia artificial el resultado

GPT-6 Astra no se limitó a probar combinaciones hasta encontrar una frase comprensible. El modelo contrastó la interpretación con registros históricos sobre la presencia naval aliada en Sebastopol y con diarios de navegación de los buques implicados.

Este proceso se parece a una investigación forense: la inteligencia artificial genera una hipótesis a partir del patrón cifrado y después busca evidencias independientes que permitan verificarla. En este caso, la llegada del HMS Canterbury el día 24 y el movimiento de un escuadrón aliado el 26 respaldan el contenido reconstruido.

La frase resultante describe precisamente esos movimientos: un crucero inglés llegó a Sebastopol el día 24 y un escuadrón aliado lo haría a continuación el día 26. La coincidencia entre el texto descifrado y la cronología conocida es el argumento más sólido a favor de la solución.

Un avance relevante, aunque no el final del análisis

El caso muestra cómo los modelos de inteligencia artificial pueden combinar análisis de patrones, conocimiento lingüístico y verificación documental para abordar problemas históricos. No se trata únicamente de aplicar fuerza de cálculo: también es necesario interpretar el contexto y detectar inconsistencias en los archivos.

Aun así, la solución debería someterse a una revisión independiente por parte de especialistas en criptografía histórica. La clave fechada con posterioridad a la emisión impide considerar el mensaje completamente resuelto sin explicar antes cómo pudo emplearse en noviembre.

Si se confirma, el descifrado permitirá retirar de la lista de mensajes pendientes una comunicación que llevaba más de un siglo sin interpretación fiable. También demuestra que los archivos de la Primera Guerra Mundial todavía esconden problemas en los que la inteligencia artificial puede aportar nuevas herramientas, siempre que sus resultados se contrasten con pruebas históricas verificables.

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