España presenta IA360, un plan para llevar la inteligencia artificial a empresas, aulas y trámites públicos
El Gobierno ha presentado IA360, una estrategia nacional de inteligencia artificial que aspira a situar a España entre los cinco países más dinámicos del mundo en este ámbito. El plan combina inversión en infraestructuras, ayudas para empresas, nuevos servicios públicos y medidas educativas.
La iniciativa contempla una gigafactoría europea con hasta 100.000 aceleradores de IA, un bono empresarial de 600 millones de euros y un asistente inteligente integrado en Mi Carpeta Ciudadana a partir de 2027. Sin embargo, algunos de sus objetivos todavía dependen de convocatorias europeas y decisiones que no están cerradas.
Una gigafactoría con hasta 100.000 aceleradores
El elemento más ambicioso de IA360 es la candidatura española para albergar una gigafactoría europea de inteligencia artificial. El proyecto prevé reunir hasta 100.000 aceleradores operativos entre 2028 y 2029, con una inversión público-privada de hasta 5.000 millones de euros.
Los aceleradores son procesadores especializados en ejecutar los cálculos necesarios para entrenar y utilizar modelos de IA. A diferencia de los procesadores convencionales, están diseñados para realizar grandes volúmenes de operaciones en paralelo, algo esencial para sistemas generativos capaces de trabajar con texto, imágenes, audio o vídeo.
La instalación aún no está adjudicada. El consorcio español participa en una convocatoria de EuroHPC, el programa europeo que coordina recursos de supercomputación, cuyo plazo termina el 12 de noviembre de 2026. Si la propuesta sale adelante, las obras comenzarían en febrero de 2027 y la apertura se produciría en 2028.
IA360 no detalla por ahora una alternativa concreta en caso de que España no consiga la sede. Esta incertidumbre convierte la candidatura europea en uno de los primeros hitos decisivos del plan.
Un bono de 600 millones para 25.000 empresas
La estrategia también busca acelerar el uso práctico de la inteligencia artificial en el tejido productivo, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas. Para ello se crearán la Red NEURONA y un bono empresarial dotado con 600 millones de euros.
La Red NEURONA estará formada por centros en los que las pymes podrán probar herramientas de IA con sus propios datos. El objetivo es que las compañías puedan comprobar cómo funcionan estas tecnologías en procesos reales antes de incorporarlas a su actividad.
El bono financiará proyectos de desarrollo, integración y tratamiento de datos, en lugar de limitarse a cubrir suscripciones genéricas a servicios tecnológicos. La previsión es alcanzar a 25.000 empresas, con un programa piloto durante el primer semestre de 2027 y un despliegue general posterior.
La ayuda supondría una media aproximada de 24.000 euros por empresa si se repartiera de forma uniforme. Esa cantidad puede ser suficiente para automatizar un proceso concreto o crear una aplicación interna, pero resulta más limitada para transformar de forma profunda una compañía. El impacto dependerá, por tanto, de cómo se seleccionen los proyectos y de la capacidad de las pymes para mantenerlos a largo plazo.
Un asistente de IA en Mi Carpeta Ciudadana
La aplicación más visible para la ciudadanía llegará a la Administración pública. Mi Carpeta Ciudadana incorporará a lo largo de 2027 un asistente de inteligencia artificial capaz de orientar a los usuarios durante sus trámites.
La plataforma registró 40,34 millones de accesos entre enero y agosto de 2026. El asistente podría ayudar a localizar procedimientos, explicar requisitos y guiar a los ciudadanos hacia el servicio adecuado. También se contempla WhatsApp 060 como canal adicional de atención.
Por el momento, el plan no concreta qué modelo de lenguaje utilizará el servicio ni qué operaciones podrá completar directamente. Esta diferencia es importante: no es lo mismo responder preguntas sobre un trámite que rellenar formularios, consultar expedientes o iniciar gestiones en nombre del usuario.
El despliegue deberá abordar además cuestiones como la protección de datos, la supervisión humana y la posibilidad de que el sistema cometa errores. En los servicios públicos, una respuesta incorrecta puede tener consecuencias sobre ayudas, plazos administrativos o derechos de los ciudadanos.
Educación y empleo, dos pilares pendientes
IA360 plantea integrar la inteligencia artificial en la educación secundaria y en la Formación Profesional, en coordinación con las comunidades autónomas. La medida pretende mejorar la preparación de los estudiantes ante un mercado laboral en el que estas herramientas tendrán una presencia creciente.
El plan también incluye un Contrato Social para la IA. En octubre se convocará a los agentes sociales para analizar el impacto de la automatización sobre el empleo, con mesas sectoriales y un observatorio permanente.
La iniciativa reconoce que la transformación no se mide únicamente por el número de chips o la potencia de los superordenadores. También será necesario formar a trabajadores, adaptar los planes educativos y definir qué tareas pueden automatizarse sin deteriorar las condiciones laborales.
El reto de la soberanía tecnológica europea
La futura sala limpia de semiconductores que IMEC prevé construir en Málaga desde 2027 añade otra pieza al ecosistema español. Estas instalaciones permiten investigar y fabricar componentes electrónicos en condiciones de alta pureza, fundamentales para desarrollar hardware avanzado.
España busca así reforzar tanto la capacidad de cálculo como la cadena tecnológica que la sostiene. Europa mantiene una posición débil frente a Estados Unidos en infraestructura de inteligencia artificial, especialmente en el acceso a chips y centros de datos.
El objetivo declarado de IA360 es que España pase de la séptima posición mundial y segunda europea que ocupaba en 2024 a situarse entre los cinco países líderes en el índice de dinamismo de IA de Stanford. Este indicador tiene en cuenta la investigación, la inversión, la infraestructura, el talento, las empresas emergentes y la adopción de la tecnología.
Los próximos meses permitirán medir la solidez del proyecto. La candidatura a la gigafactoría tiene una fecha límite concreta, mientras que las ayudas empresariales y el asistente ciudadano deberán demostrar que generan resultados reales. El éxito de IA360 no dependerá solo de los petaflops instalados, sino de que la inteligencia artificial sea útil, segura y accesible para empresas y ciudadanos.



