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El Hospital Insular incorpora tecnología de seguimiento ocular para pacientes con ELA y parálisis severa

El Hospital Universitario Insular de Gran Canaria ha incorporado un sistema de seguimiento ocular diseñado para facilitar la comunicación de personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y pacientes con parálisis severa. La herramienta permite utilizar la mirada como vía de interacción cuando las limitaciones motoras impiden hablar, mover las manos o manejar dispositivos convencionales.

La llegada de esta tecnología supone un avance en la atención a pacientes con enfermedades neurológicas que afectan de forma progresiva a la movilidad. Aunque la capacidad cognitiva y la voluntad de comunicarse puedan mantenerse intactas, la pérdida de control muscular suele dificultar acciones tan básicas como señalar, escribir o utilizar un teclado.

La mirada se convierte en una nueva forma de comunicación

El sistema utiliza una cámara y un software capaz de detectar hacia dónde dirige la mirada el usuario. A través de la pantalla, el paciente puede seleccionar letras, palabras, pictogramas o distintas opciones de comunicación con la vista, sin necesidad de realizar movimientos amplios.

Esta interacción puede ayudar a expresar necesidades cotidianas, responder a preguntas, mantener conversaciones y participar en decisiones relacionadas con los cuidados. También puede facilitar la comunicación con familiares, profesionales sanitarios y cuidadores durante las distintas fases de la atención.

La tecnología de seguimiento ocular se integra dentro de los llamados sistemas aumentativos y alternativos de comunicación. Estas soluciones no sustituyen necesariamente el lenguaje oral, sino que ofrecen una vía complementaria para las personas que han perdido de forma temporal o permanente la capacidad de hablar.

Una herramienta especialmente relevante en la ELA

La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa que provoca un deterioro progresivo de las neuronas motoras. Como consecuencia, los pacientes pueden perder fuerza y movilidad en brazos, piernas, rostro y musculatura relacionada con el habla, mientras conservan durante buena parte del proceso su capacidad para comprender y tomar decisiones.

En este contexto, mantener un canal de comunicación resulta esencial. Poder indicar si existe dolor, solicitar ayuda, expresar preferencias o participar en una conversación contribuye a preservar la autonomía y la calidad de vida, incluso cuando la movilidad está muy limitada.

El seguimiento ocular también puede ser útil para personas con otras patologías neurológicas o lesiones que provoquen una parálisis severa. Su aplicación dependerá de las capacidades visuales, cognitivas y motoras de cada paciente, así como de la valoración realizada por los equipos sanitarios.

Adaptación a las necesidades de cada paciente

Una de las claves de estos sistemas es la posibilidad de personalizar la experiencia. El tamaño de los elementos, el tiempo necesario para seleccionar una opción, el contraste de la pantalla y la organización de los menús pueden ajustarse a las características de cada usuario.

La calibración inicial permite que el dispositivo interprete con mayor precisión los movimientos oculares. Además, el aprendizaje progresivo del paciente y el acompañamiento de los profesionales pueden mejorar la rapidez y la comodidad durante el uso diario.

El sistema puede configurarse para emplear diferentes formas de comunicación. Entre ellas se incluyen teclados virtuales, frases predefinidas, símbolos y herramientas que convierten el texto escrito en voz. De este modo, una persona que no puede articular palabras puede generar mensajes audibles para quienes se encuentran a su alrededor.

Más autonomía dentro y fuera del hospital

La incorporación de esta tecnología en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria refuerza la importancia de la accesibilidad en los entornos sanitarios. La comunicación no debe quedar limitada por la imposibilidad de hablar o realizar movimientos voluntarios, especialmente durante consultas, ingresos o procesos de rehabilitación.

Además de facilitar la relación con el personal sanitario, contar con un sistema de comunicación accesible puede reducir la frustración y la dependencia. El paciente puede participar de forma más activa en las conversaciones sobre su estado, sus preferencias y las decisiones que afectan a su día a día.

La herramienta también puede tener un impacto en el entorno familiar. Disponer de un canal estable para conversar permite mantener vínculos, compartir emociones y expresar necesidades con mayor claridad, incluso cuando la enfermedad ha reducido de forma notable la capacidad de interacción física.

La tecnología como apoyo a la atención personalizada

El seguimiento ocular no reemplaza la atención médica, la fisioterapia, la logopedia ni el apoyo psicológico. Su función es complementar estas intervenciones y ofrecer una solución adaptada a las dificultades concretas de cada persona.

La puesta en marcha de este recurso pone el foco en una atención más personalizada y centrada en el paciente. En enfermedades que pueden provocar una pérdida progresiva de la movilidad, conservar la capacidad de comunicarse es una prioridad asistencial y también una cuestión de dignidad y autonomía.

Con esta incorporación, el Hospital Insular amplía las opciones disponibles para pacientes con ELA y parálisis severa, y avanza en el uso de herramientas tecnológicas que permiten convertir la mirada en una vía efectiva para relacionarse con el entorno.

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