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Ética e inteligencia artificial: Mois Navon aborda el impacto de la tecnología en la sociedad

La Universidad del Desarrollo acogió un encuentro centrado en la relación entre tecnología, ética y propósito, con la participación de Mois Navon, uno de los referentes internacionales en el debate sobre el desarrollo responsable de la inteligencia artificial.

La actividad se celebró en el marco del ciclo Ideas en Desarrollo, una iniciativa impulsada por la Dirección de Vinculación con el Medio de la institución. El encuentro reunió a representantes del ámbito empresarial, público y académico, interesados en analizar los desafíos que plantea la expansión de la inteligencia artificial.

Mois Navon, una trayectoria ligada a la innovación tecnológica

Navon es conocido por su papel como fundador de Mobileye, empresa especializada en sistemas de asistencia a la conducción y tecnologías vinculadas a la seguridad vial. Su experiencia combina el conocimiento técnico del sector tecnológico con una preocupación creciente por las implicaciones sociales y éticas de la innovación.

En la actualidad, también ejerce como asesor de Anthropic y del Vaticano. Esta combinación de responsabilidades refleja la amplitud del debate sobre la inteligencia artificial, que ya no se limita a los laboratorios, las empresas tecnológicas o los centros de investigación.

Las decisiones relacionadas con el diseño y el uso de sistemas inteligentes afectan a instituciones públicas, compañías privadas, centros educativos y ciudadanos. Por ello, la conversación sobre sus límites y objetivos exige la participación de perfiles procedentes de distintas áreas.

La inteligencia artificial necesita una orientación ética

Uno de los ejes centrales del encuentro fue la necesidad de incorporar la ética desde las primeras fases de creación y aplicación de una tecnología. No se trata únicamente de evaluar las consecuencias de una herramienta cuando ya está en funcionamiento, sino de plantear desde el inicio para qué se desarrolla, a quién beneficia y qué riesgos puede generar.

La inteligencia artificial puede mejorar procesos, facilitar el acceso a determinados servicios y apoyar la toma de decisiones. Sin embargo, su despliegue también abre interrogantes relacionados con la privacidad, la seguridad, la transparencia y la responsabilidad de quienes diseñan o utilizan estos sistemas.

En este contexto, el propósito adquiere una relevancia especial. La innovación tecnológica no se mide solo por su capacidad para automatizar tareas o procesar grandes cantidades de información. También debe valorarse por su contribución al bienestar de las personas y por la forma en que se integra en la sociedad.

Un debate que supera al sector tecnológico

La presencia de representantes empresariales, públicos y académicos puso de manifiesto que la inteligencia artificial es un asunto transversal. Sus efectos alcanzan a sectores tan diversos como la educación, la sanidad, la movilidad, las administraciones públicas y el mercado laboral.

La participación de Navon en un espacio universitario permitió abordar esta transformación desde una perspectiva amplia. La universidad se convierte así en un punto de encuentro para confrontar ideas, identificar riesgos y promover una visión de la tecnología conectada con las necesidades reales de la ciudadanía.

Además, la diversidad de asistentes favorece una conversación que no queda restringida a quienes desarrollan algoritmos. Las empresas deben considerar el impacto de sus productos; las instituciones públicas, establecer marcos adecuados; y el ámbito académico, aportar análisis crítico y formación especializada.

Responsabilidad, confianza y decisiones humanas

El debate sobre la ética de la inteligencia artificial también está estrechamente relacionado con la confianza. Para que los ciudadanos acepten estas herramientas, necesitan comprender cómo funcionan, qué información utilizan y quién responde cuando se produce un error o una decisión perjudicial.

La tecnología puede ofrecer resultados rápidos y precisos, pero no elimina la responsabilidad humana. La supervisión, la rendición de cuentas y la capacidad de cuestionar las decisiones automatizadas siguen siendo elementos esenciales, especialmente cuando están en juego derechos, oportunidades o la seguridad de las personas.

Entre los aspectos que concentran mayor atención en esta conversación se encuentran:

  • La transparencia de los sistemas y de los criterios utilizados por los algoritmos.
  • La protección de los datos personales y de la privacidad.
  • La prevención de sesgos y posibles formas de discriminación.
  • La definición de responsabilidades ante errores o usos indebidos.
  • La formación de profesionales capaces de unir conocimiento técnico y criterio ético.

La universidad como espacio para anticipar los retos

El encuentro con Mois Navon se enmarca en una discusión cada vez más necesaria sobre el futuro de la inteligencia artificial. A medida que estas herramientas se incorporan a más ámbitos, resulta imprescindible anticipar sus consecuencias y establecer criterios que guíen su desarrollo.

Iniciativas como Ideas en Desarrollo buscan conectar el conocimiento universitario con los desafíos que afrontan las organizaciones y la sociedad. En el caso de la inteligencia artificial, esa conexión resulta especialmente relevante por la velocidad con la que evolucionan sus aplicaciones.

La principal conclusión que se desprende de este tipo de encuentros es que la innovación no puede separarse de sus efectos humanos. La tecnología ofrece nuevas posibilidades, pero el rumbo que adopte dependerá de las decisiones de las personas, las empresas y las instituciones que participan en su creación y despliegue.

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