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Vuelta al cole en Morelos: cinco claves para proteger a los niños frente a contagios

El regreso a las aulas en Morelos puede favorecer un aumento de las infecciones respiratorias y de los problemas gastrointestinales. El contacto estrecho entre alumnos, los espacios cerrados y el intercambio de objetos facilitan la circulación de virus y bacterias, especialmente durante las primeras semanas del curso.

Familias, centros educativos y personal sanitario pueden reducir el riesgo con medidas sencillas. La prevención resulta especialmente importante en menores pequeños, niños con enfermedades crónicas y estudiantes que conviven con personas vulnerables.

1. Mantener al día las vacunas y las revisiones

Comprobar el calendario de vacunación es uno de los primeros pasos antes de volver a clase. Las vacunas ayudan a prevenir enfermedades que pueden propagarse con rapidez en entornos escolares y disminuyen el riesgo de complicaciones.

También conviene revisar si el niño padece asma, alergias, diabetes u otra enfermedad que requiera medicación o cuidados específicos. En esos casos, la familia debe informar al centro y acordar cómo actuar si aparecen síntomas durante la jornada escolar.

Ante cualquier duda sobre las dosis pendientes, es recomendable acudir al centro de salud correspondiente. No se deben administrar antibióticos ni otros medicamentos por iniciativa propia, ya que no sirven para tratar la mayoría de las infecciones víricas.

2. Reforzar el lavado de manos

El lavado de manos con agua y jabón sigue siendo una de las medidas más eficaces para limitar el contagio de infecciones respiratorias y gastrointestinales. Los menores deben hacerlo durante al menos 20 segundos, prestando atención a las palmas, el dorso, los dedos, las uñas y las muñecas.

Es importante lavarse las manos:

  • Antes de comer y después de ir al baño.
  • Al llegar a casa desde el colegio.
  • Después de toser, estornudar o sonarse.
  • Tras jugar en el exterior o tocar superficies compartidas.

Cuando no haya agua y jabón disponibles, puede utilizarse una solución hidroalcohólica adecuada para la edad del menor y siempre bajo supervisión en los niños pequeños. El gel no debe sustituir al lavado cuando las manos están visiblemente sucias.

3. Mejorar la ventilación y evitar acudir enfermo

Ventilar las aulas y las habitaciones ayuda a renovar el aire y a reducir la concentración de partículas respiratorias. Siempre que sea posible, conviene mantener una ventilación regular, adaptada a las condiciones de temperatura y seguridad del centro.

En casa, los padres deben observar síntomas como fiebre, tos intensa, dolor de garganta, dificultad para respirar, vómitos o diarrea. Un niño con malestar importante debe descansar y no acudir a clase hasta encontrarse mejor, siguiendo las indicaciones del personal sanitario y las normas del colegio.

Forzar la asistencia cuando existen síntomas puede retrasar la recuperación y favorecer la transmisión a compañeros y profesores. Al regresar, es aconsejable hacerlo de forma gradual si el menor todavía presenta cansancio.

4. Cuidar la alimentación, el agua y la higiene de los alimentos

Las enfermedades gastrointestinales pueden aparecer por consumir alimentos contaminados, beber agua no segura o no mantener una higiene adecuada. Para preparar el almuerzo escolar, hay que lavarse las manos, limpiar las frutas y conservar los alimentos que lo necesiten a la temperatura recomendada.

También es preferible que cada alumno lleve su propia botella de agua y no comparta cubiertos, vasos, alimentos o utensilios. Las comidas deben transportarse en recipientes limpios y desecharse si han permanecido demasiado tiempo fuera de refrigeración, sobre todo en días calurosos.

Si aparecen vómitos o diarrea, la hidratación es prioritaria. Deben ofrecerse pequeños sorbos de agua o soluciones de rehidratación oral, especialmente después de cada deposición. Las bebidas azucaradas y los remedios caseros no sustituyen a una valoración médica.

5. Enseñar hábitos respiratorios y reconocer las señales de alarma

Los niños deben aprender a toser y estornudar en la parte interna del codo o en un pañuelo desechable. Después, deben tirar el pañuelo y lavarse las manos. También conviene evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.

La familia debe solicitar atención médica si el menor presenta dificultad para respirar, labios morados, somnolencia inusual, fiebre persistente, dolor intenso, signos de deshidratación o empeoramiento rápido. En bebés, niños con enfermedades previas o menores muy pequeños, el umbral para consultar debe ser más bajo.

Qué síntomas indican posible deshidratación

  • Boca y labios secos.
  • Llanto sin lágrimas.
  • Orina escasa o de color muy oscuro.
  • Decaimiento, mareo o irritabilidad.
  • Incapacidad para retener líquidos.

La prevención de contagios en la vuelta al cole en Morelos no depende de una sola medida, sino de la combinación de varias rutinas. Vacunación, higiene de manos, ventilación, alimentación segura y una actuación responsable ante los primeros síntomas forman una protección eficaz para toda la comunidad escolar.

Ante dudas sobre el tratamiento, la reincorporación a clase o la evolución de una enfermedad, la recomendación es consultar con un profesional sanitario. La atención temprana puede evitar complicaciones y contribuir a frenar la propagación de infecciones entre los alumnos.

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