El polvo sahariano se acerca a España y puede empeorar la calidad del aire durante el episodio de calor
España afronta en los próximos días un cambio notable en el estado del cielo. El domo de calor que se ha instalado sobre buena parte del país coincidirá con la llegada de una masa de aire procedente del norte de África, cargada de polvo sahariano en suspensión.
La combinación de altas temperaturas y partículas minerales puede dejar cielos turbios, tonos anaranjados y una mayor sensación de bochorno. Además, el episodio puede provocar un empeoramiento puntual de la calidad del aire, especialmente en las zonas más expuestas a la entrada de aire africano.
Una lengua de polvo avanzará sobre la Península
La entrada de aire cálido desde el Sáhara transportará pequeñas partículas de polvo a gran altura. Aunque parte de esta masa permanecerá en suspensión, otros núcleos podrían depositarse sobre el suelo y los vehículos si se producen precipitaciones.
Este fenómeno, conocido popularmente como calima, puede afectar a una amplia extensión de la Península. La intensidad y la duración variarán en función de la evolución de los vientos, de la posición del anticiclón y de la posible formación de nubes o tormentas.
El aspecto del cielo será uno de los primeros indicios. En lugar de mostrar un azul limpio, muchas localidades podrán registrar una atmósfera blanquecina o amarillenta. En los momentos de mayor concentración, el horizonte quedará difuminado y la visibilidad podría reducirse.
El calor y la calima agravarán la sensación ambiental
La llegada del polvo sahariano se producirá en un contexto marcado por un domo de calor, una configuración atmosférica que favorece el estancamiento del aire y la persistencia de temperaturas elevadas. Cuando el aire se renueva con dificultad, las partículas contaminantes pueden acumularse cerca de la superficie.
Por este motivo, el episodio no solo tendrá consecuencias visuales. Las concentraciones de partículas en suspensión pueden aumentar y afectar a la calidad del aire, sobre todo en áreas urbanas, valles y zonas donde la ventilación atmosférica sea más limitada.
La presencia de polvo no implica necesariamente una situación de riesgo generalizado, pero sí aconseja prestar atención a los avisos y a la evolución de los índices de calidad del aire. Las personas con problemas respiratorios o cardiovasculares pueden ser más sensibles a este tipo de episodios.
Recomendaciones ante el polvo en suspensión
Durante las horas y jornadas con mayor concentración de partículas conviene reducir la exposición al aire libre, especialmente si aparecen molestias respiratorias, irritación ocular o sensación de opresión en el pecho.
- Evitar el ejercicio intenso al aire libre cuando la calidad del aire sea desfavorable.
- Extremar la precaución en niños, personas mayores y pacientes con asma o enfermedades respiratorias.
- Mantener las ventanas cerradas en los momentos de mayor concentración de polvo.
- Utilizar mascarilla en exteriores si se recomienda en los avisos locales o si existe especial sensibilidad.
- Consultar los índices oficiales de calidad del aire antes de planificar actividades prolongadas.
También será recomendable proteger los ojos si aumenta la irritación y beber agua con frecuencia debido a las altas temperaturas. Ante síntomas intensos o persistentes, especialmente dificultad para respirar, se debe solicitar asistencia sanitaria.
La lluvia podría dejar barro en distintas zonas
Si la masa de polvo coincide con precipitaciones, el agua arrastrará las partículas hacia la superficie y aparecerá la conocida lluvia de barro. Este fenómeno puede ensuciar calles, terrazas, mobiliario urbano y vehículos, además de dejar una fina capa de sedimentos sobre ventanas y fachadas.
Las precipitaciones asociadas a esta situación no tienen por qué ser generalizadas. En algunos puntos pueden presentarse en forma de chubascos o tormentas aisladas, mientras otras áreas permanecerán secas y con una visibilidad reducida por la calima.
Un episodio condicionado por la evolución atmosférica
La extensión exacta del polvo sahariano dependerá de cómo se desplace la masa de aire cálido durante los próximos días. Los cambios en la dirección del viento pueden hacer que la calima se intensifique, se retire con rapidez o se concentre en determinadas regiones.
Por ello, la previsión deberá actualizarse con frecuencia. La evolución de las temperaturas, la calidad del aire, la visibilidad y el riesgo de tormentas determinará el impacto final del episodio en cada territorio.
En cualquier caso, el escenario apunta a jornadas con cielos cargados de polvo, calor persistente y una atmósfera más turbia de lo habitual. La población deberá combinar las precauciones frente a las altas temperaturas con la atención a los posibles avisos por partículas en suspensión.



