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China convierte los tokens de inteligencia artificial en los nuevos puntos de fidelización

Los tokens de inteligencia artificial han dejado de ser una medida reservada a desarrolladores y empresas tecnológicas para convertirse en un incentivo comercial en China. Bancos, operadores de telecomunicaciones, restaurantes y plataformas digitales los ofrecen como recompensa por utilizar una tarjeta, consumir en un establecimiento o contratar un servicio.

El fenómeno refleja la rápida expansión de la IA generativa en el país asiático y el abaratamiento de los modelos chinos. Para los usuarios, los tokens funcionan cada vez más como los gigabytes de una tarifa móvil, los puntos de una tarjeta de crédito o las millas de una aerolínea.

Qué son exactamente los tokens de IA

Un token es una unidad de texto que un sistema de inteligencia artificial utiliza para analizar una petición y construir una respuesta. No equivale necesariamente a una palabra: puede ser una palabra completa, una parte de ella, un número o un signo de puntuación.

Los proveedores de modelos de IA emplean los tokens para medir el consumo. Cuanto más extensa sea la consulta y más larga la respuesta, más unidades se utilizan. Por eso, el número de tokens sirve también para calcular el coste de uso de herramientas como los asistentes conversacionales, los sistemas de programación o las aplicaciones capaces de analizar documentos.

En la práctica, los tokens se han convertido en una especie de moneda de la inteligencia artificial. Sin embargo, no todos los tokens tienen el mismo valor: la cantidad disponible depende del modelo, sus condiciones de uso y el tipo de tarea que se realice.

El consumo se dispara en China

La popularización de estos bonos coincide con un crecimiento extraordinario del uso de la IA en China. A comienzos de 2024, el consumo diario rondaba los 100.000 millones de tokens, según datos de la Administración Nacional de Datos. En junio de este año, la cifra habría alcanzado los 500 billones diarios, de acuerdo con CCTV Finance.

Una parte importante de ese volumen corresponde a compañías y usuarios avanzados que integran modelos de IA en sus procesos. No obstante, el uso doméstico también está creciendo gracias a asistentes más accesibles, aplicaciones móviles y servicios especializados para estudiar, trabajar o programar.

La expansión se ve favorecida por el menor precio de los modelos desarrollados en China, muchos de ellos basados en código abierto. Algunas estimaciones sitúan entre un 60% y un 90% por debajo de las alternativas de OpenAI o Anthropic el coste de determinadas operaciones equivalentes.

Tokens gratis con las tarjetas de crédito

El sector financiero ha sido uno de los primeros en incorporar esta nueva fórmula de fidelización. Moonshot AI, responsable de modelos de la familia Kimi, ha colaborado con el Banco Agrícola de China y American Express para ofrecer una tarjeta que entrega tokens vinculados al gasto realizado.

También existen tarjetas dirigidas específicamente a desarrolladores. Una iniciativa de Merchants Bank ofrecía hasta 1.800 millones de tokens de modelos de MiniMax. Por su parte, Shanghai Pudong Development Bank comercializa una tarjeta con bonos de hasta 3.000 millones de tokens de modelos Qwen.

El planteamiento recuerda a las tarjetas que acumulan puntos, descuentos o millas aéreas. La diferencia es que la recompensa se utiliza para conversar con un modelo, generar código, resumir documentos o crear contenidos.

Cafés, restaurantes y compras online

Los tokens también han llegado a la hostelería. En el AGI Bar de Pekín, los clientes pueden acceder de forma ilimitada a DeepSeek V4 Flash mientras consumen una bebida. Otros restaurantes ofrecen bonos de tokens asociados a una comida, incluidos establecimientos especializados en dumplings.

La promoción busca atraer a un público interesado en la tecnología y convertir el uso de la IA en una experiencia cotidiana. El mensaje comercial es sencillo: mientras el cliente disfruta de una comida o una copa, también puede dar recursos a su asistente digital.

En el mercado de segunda mano Xianyu, algunos usuarios revenden paquetes de tokens obtenidos mediante promociones o descuentos. Otros comparten cuentas de servicios de IA para repartir el coste, una práctica que puede plantear problemas de seguridad, privacidad y cumplimiento de las condiciones de uso.

Tarifas de tokens como si fueran datos móviles

Las grandes operadoras chinas han llevado esta lógica a sus catálogos. China Telecom ofrece un plan mensual de 10 millones de tokens por 9,9 yuanes, alrededor de 1,16 euros al cambio actual. China Unicom comercializa 6 millones por 15 yuanes, unos 1,93 euros.

China Mobile dispone, además, de bonos de 400.000 tokens por 1 yuan, aproximadamente 0,13 euros. Estas tarifas no proporcionan una conexión a internet, sino capacidad de uso en determinados servicios de inteligencia artificial.

Una nueva métrica para financiar empresas de IA

La banca también está utilizando el consumo de tokens para valorar a las empresas emergentes. Varias entidades del distrito de Haizhu, en Guangzhou, han lanzado préstamos destinados a compañías de IA cuyo nivel de financiación puede calcularse a partir de los tokens que producen y consumen.

La idea es que esa actividad funcione como un indicador de tracción empresarial. Una startup que procesa grandes volúmenes podría demostrar que tiene clientes, productos en funcionamiento o una demanda creciente. Aun así, el consumo por sí solo no garantiza rentabilidad ni viabilidad financiera.

China está construyendo así una economía alrededor de los tokens, desde el café hasta el crédito empresarial. El modelo podría extenderse a otros mercados si los costes siguen bajando y los consumidores empiezan a entender estas unidades como un recurso digital de uso diario.

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