Publicidad

Google destina 4 millones de dólares a formar gratis en inteligencia artificial a 6 millones de docentes en Estados Unidos

Google.org, el brazo filantrópico de Google, ha comprometido 4 millones de dólares para ampliar la formación gratuita en inteligencia artificial dirigida a profesores de Estados Unidos. La financiación se canalizará a través de Digital Promise, una organización sin ánimo de lucro especializada en innovación y desarrollo profesional en el ámbito educativo.

El anuncio se realizó este domingo en Nueva York, durante la Asamblea General de Naciones Unidas, en el marco del encuentro Fostering the Future Together Partnership. El objetivo es extender una preparación práctica en IA a hasta 6 millones de docentes de educación primaria, secundaria y superior.

Formación para usar la IA con criterio pedagógico

La inversión no está planteada como una nueva serie de conferencias sobre el futuro de la educación. El plan busca crear modelos de formación que puedan funcionar dentro del sistema educativo real, desde las agencias estatales hasta los distritos escolares y los colegios comunitarios.

El proyecto se apoyará en el Google AI Educator Series, un programa lanzado este año en colaboración con ISTE. Su enfoque se basa en que los propios profesores formen a otros profesores, una metodología pensada para trasladar los conocimientos a contextos concretos de aula.

Los contenidos no se centran en aprender a manejar un chatbot determinado. En su lugar, abordan competencias que pueden mantenerse vigentes aunque cambien las aplicaciones: evaluar las respuestas de un sistema de IA, integrarlo en una actividad educativa y enseñar a los alumnos a utilizarlo de forma responsable.

La inteligencia artificial generativa es la tecnología capaz de producir textos, imágenes, audio, código u otros contenidos a partir de instrucciones escritas o habladas. Sin embargo, sus respuestas no siempre son correctas. Por eso, la formación incluye aspectos como la verificación de datos, la detección de errores y el análisis de los límites de estas herramientas.

Tres líneas de actuación para ampliar el programa

Digital Promise utilizará los fondos en tres áreas principales. La primera será la formación a gran escala de docentes de educación primaria y secundaria, conocida en Estados Unidos como K-12.

  • Programas con agencias educativas y distritos: se diseñarán itinerarios adaptados a las necesidades de cada sistema y se crearán redes de profesores con conocimientos en IA.
  • Apoyo a los colegios comunitarios: estas instituciones, fundamentales para la recualificación profesional de millones de adultos, recibirán recursos específicos para preparar a sus docentes.
  • Investigación y guía pública: durante los próximos dos años se estudiarán las estrategias que mejor funcionan para integrar la IA en la práctica educativa.

El resultado de esa investigación será una guía de acceso libre. La intención es que universidades, centros de formación y otras instituciones puedan aplicar las conclusiones sin tener que desarrollar sus propios modelos desde cero.

Insignias digitales y formación continua

Los docentes que completen los módulos de aprendizaje en línea a su propio ritmo podrán obtener insignias digitales. Estas credenciales certifican la adquisición de determinadas competencias y, según el programa, algunos estados ya las reconocen como parte de los créditos de desarrollo profesional.

Este tipo de acreditación pretende resolver uno de los problemas habituales de la formación tecnológica: demostrar que un curso se ha completado no equivale necesariamente a saber aplicar lo aprendido. La evaluación de habilidades prácticas será, por tanto, clave para que las insignias tengan valor ante los centros educativos y los departamentos de recursos humanos.

La preparación del profesorado, el reto pendiente

El debate sobre la IA en las aulas se ha concentrado en cuestiones como el uso de ChatGPT para copiar trabajos o la posibilidad de personalizar el aprendizaje mediante algoritmos. Sin embargo, una pregunta resulta más inmediata: si los profesores saben cuándo conviene utilizar una herramienta de IA, cuándo evitarla y cómo revisar sus resultados.

La falta de preparación puede convertir la tecnología en una capa adicional de complejidad. También puede dificultar la detección de trabajos generados automáticamente o permitir que se incorporen al aula respuestas incorrectas sin una revisión adecuada.

Uno de los riesgos más conocidos son las alucinaciones de la IA. El término describe las respuestas que un modelo genera con apariencia convincente, pero que contienen datos inventados, referencias inexistentes o conclusiones erróneas. La alfabetización en IA debe enseñar a identificar estos fallos, no solo a formular mejores instrucciones.

Principios que sobrevivan al cambio tecnológico

La velocidad de evolución de la inteligencia artificial hace que los cursos centrados en una aplicación concreta puedan quedar obsoletos en poco tiempo. Por eso, el programa pone el foco en principios transferibles: evaluar la fiabilidad de una respuesta, proteger los datos personales, diseñar actividades que exijan razonamiento propio y establecer normas claras sobre el uso de herramientas generativas.

También se plantea la necesidad de preparar a los profesores que formarán a los estudiantes de la próxima década. Las competencias que necesitarán los alumnos en 2030 no dependerán de una única plataforma, sino de su capacidad para trabajar con sistemas automatizados sin renunciar al pensamiento crítico.

La estrategia de Google.org sitúa al docente en el centro de esa transición. Frente a propuestas que exploran sustitutos digitales o réplicas automatizadas de profesores, la iniciativa apuesta por reforzar a los profesionales que ya conocen el contexto del aula y pueden decidir cómo aplicar la IA sin perder de vista los objetivos educativos.

Los 4 millones de dólares representan una parte limitada de la inversión global que mueve el sector tecnológico, pero pueden tener un impacto significativo si consiguen crear una red de formación duradera. La adopción de la IA en educación no dependerá únicamente de mejores modelos, sino también de que los profesores comprendan sus posibilidades, sus riesgos y la forma de utilizarlos con responsabilidad.

Artículo anteriorIda Amelie Robsahm muere tras un accidente en Noruega
Artículo siguienteIA360: España prepara una gigafactoría y 100.000 aceleradores