Especialistas del Hospital de Motril abordan la prevención de las enfermedades cardiovasculares
La prevención de las enfermedades del corazón centró una jornada de divulgación y encuentro celebrada con la participación de especialistas del Hospital de Motril. La iniciativa estuvo organizada por la asociación de pacientes cardíacos y anticoagulados de la comarca, con el objetivo de acercar la información sanitaria a las personas afectadas y a sus familias.
La actividad puso el foco en la importancia de anticiparse a los problemas cardiovasculares mediante hábitos saludables, controles médicos periódicos y un seguimiento adecuado de los tratamientos. También permitió resolver dudas habituales de los pacientes y reforzar el papel de la educación sanitaria en el cuidado de la salud del corazón.
Prevenir antes de que aparezcan los síntomas
Las enfermedades cardiovasculares pueden evolucionar durante años sin provocar señales evidentes. Por este motivo, los profesionales insisten en que la prevención no debe limitarse a quienes ya han sufrido un infarto, una angina o cualquier otra complicación. La revisión de los principales factores de riesgo resulta esencial para toda la población, especialmente a partir de la edad adulta.
La hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo y el exceso de peso pueden aumentar la probabilidad de desarrollar problemas cardíacos y cerebrovasculares. En muchos casos, estas condiciones no producen molestias, por lo que su detección depende de controles médicos y analíticas realizadas de forma regular.
Durante este tipo de encuentros, los especialistas recuerdan que conocer las cifras de presión arterial, glucosa y colesterol permite tomar decisiones a tiempo. También subrayan la necesidad de no abandonar la medicación prescrita ni modificar las dosis sin consultar previamente con el equipo sanitario.
Hábitos que protegen la salud cardiovascular
La prevención cardiovascular se apoya en medidas sencillas, pero que deben mantenerse de forma constante. Una alimentación equilibrada, basada en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva, ayuda a cuidar el corazón. También conviene moderar el consumo de sal, alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y productos con un alto contenido de azúcares.
La actividad física adaptada a la edad y a la situación clínica de cada persona es otro de los pilares fundamentales. Caminar, montar en bicicleta o realizar ejercicios supervisados puede contribuir a controlar el peso, mejorar la capacidad funcional y reducir determinados factores de riesgo. En pacientes con antecedentes cardíacos, el ejercicio debe ajustarse siempre a las recomendaciones de los profesionales.
- Evitar el tabaco y reducir la exposición al humo ambiental.
- Mantener un peso saludable y controlar el perímetro abdominal.
- Realizar ejercicio de manera progresiva y regular.
- Descansar adecuadamente y gestionar el estrés.
- Acudir a las revisiones médicas y seguir las pautas indicadas.
El seguimiento de los pacientes anticoagulados
La jornada también prestó atención a las necesidades de las personas que reciben tratamiento anticoagulante. Estos medicamentos se utilizan para reducir el riesgo de formación de coágulos en determinadas enfermedades y situaciones clínicas, pero requieren un seguimiento individualizado y una correcta información por parte del paciente.
Tomar la medicación a la hora indicada, comunicar cualquier cambio en el tratamiento y consultar ante la aparición de sangrados o hematomas inusuales son recomendaciones importantes. Del mismo modo, antes de iniciar un nuevo medicamento, incluidos algunos productos sin receta, es aconsejable informar al equipo sanitario para evitar posibles interacciones.
Los pacientes anticoagulados deben conocer también cuándo es necesario solicitar atención médica urgente. La presencia de sangrado abundante o persistente, vómitos con sangre, heces negras, dificultad repentina para hablar o mover una extremidad, dolor intenso en el pecho o falta de aire requieren una valoración inmediata.
Información para pacientes y familias
El encuentro reforzó la colaboración entre los profesionales sanitarios, las asociaciones de pacientes y el entorno familiar. Esta coordinación facilita que las personas comprendan mejor su enfermedad y participen activamente en las decisiones relacionadas con su cuidado.
La información clara puede ayudar a identificar los síntomas de alarma y a mejorar la adherencia a los tratamientos. En el caso de un posible infarto, por ejemplo, un dolor o presión intensa en el pecho, especialmente si se acompaña de dificultad para respirar, sudoración, náuseas o malestar que se extiende al brazo, la espalda o la mandíbula, requiere llamar de inmediato al 112.
Las asociaciones de pacientes cumplen además una función de acompañamiento. Sus actividades permiten compartir experiencias, resolver inquietudes y combatir la sensación de aislamiento que puede aparecer después de un diagnóstico cardíaco o ante la necesidad de mantener un tratamiento prolongado.
La prevención como tarea compartida
La participación de los especialistas del Hospital de Motril en esta jornada pone de relieve que la salud cardiovascular no depende únicamente de la atención recibida cuando aparece una enfermedad. La prevención, el diagnóstico precoz, el control de los factores de riesgo y la continuidad asistencial forman parte de un mismo proceso.
Adoptar hábitos saludables y acudir a los controles recomendados son decisiones que pueden reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida. Ante cualquier duda sobre los síntomas, la medicación o la práctica de ejercicio, la recomendación es consultar con los profesionales de referencia y evitar los cambios por iniciativa propia.



