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La Generalitat apuesta por más rentabilidad y tecnología para reforzar la citricultura valenciana

La directora general de Producción Agrícola y Ganadera, Maria Àngels Ramón-Llin, ha situado la rentabilidad, la competitividad y la adaptación al cambio climático como las prioridades para fortalecer el futuro de la citricultura valenciana. El sector afronta una etapa marcada por el aumento de los costes, la presión de los mercados y la necesidad de modernizar las explotaciones.

Durante su intervención, Ramón-Llin ha defendido que la agricultura citrícola debe avanzar hacia un modelo más eficiente, tecnificado y capaz de generar mejores ingresos para los productores. La responsable autonómica ha subrayado que la innovación y la incorporación de nuevas herramientas pueden ser decisivas para mejorar la gestión de las fincas y reforzar la posición de los cítricos valencianos.

La rentabilidad, en el centro de la estrategia

La mejora de la rentabilidad se presenta como uno de los principales retos de la citricultura de la Comunitat Valenciana. Los agricultores deben hacer frente a unos costes elevados de energía, agua, fertilizantes, tratamientos y mano de obra, mientras los precios de venta no siempre reflejan el esfuerzo necesario para mantener la producción.

En este contexto, Ramón-Llin ha reclamado una visión a largo plazo que permita garantizar la viabilidad económica de las explotaciones. La modernización, la planificación de los cultivos y una mejor organización de la cadena agroalimentaria son elementos esenciales para que el valor generado por el sector repercuta también en los productores.

La responsable de Producción Agrícola y Ganadera ha defendido, además, la necesidad de mejorar la competitividad sin perder de vista la calidad diferenciada de los cítricos valencianos. La tradición productora, el conocimiento acumulado y la capacidad de adaptación de los agricultores constituyen activos que pueden reforzarse mediante nuevas inversiones y una mayor cooperación.

Tecnología para producir mejor y utilizar menos recursos

La digitalización puede convertirse en una de las principales palancas de cambio para el campo valenciano. El uso de sensores, estaciones meteorológicas, imágenes por satélite y sistemas de gestión digital permite conocer con mayor precisión el estado de los cultivos y tomar decisiones más ajustadas.

Estas herramientas facilitan, por ejemplo, una aplicación más eficiente del riego y de los tratamientos fitosanitarios. También ayudan a anticipar situaciones de estrés hídrico, detectar problemas en las plantaciones y optimizar el uso de los recursos disponibles. El objetivo es producir de forma más precisa, reduciendo costes y minimizando el impacto ambiental.

La incorporación de tecnología, sin embargo, requiere inversiones, formación y acompañamiento técnico. No todas las explotaciones tienen las mismas dimensiones ni el mismo acceso a recursos, por lo que la transformación digital deberá adaptarse a la realidad de cada productor. La simplificación de procesos y la facilidad de uso serán factores determinantes para que estas soluciones lleguen al conjunto del sector.

Adaptarse al cambio climático

La adaptación al cambio climático es otro de los ejes señalados por Ramón-Llin. El incremento de las temperaturas, la irregularidad de las lluvias y la mayor frecuencia de episodios extremos condicionan cada vez más la planificación agrícola y elevan la incertidumbre sobre las cosechas.

Ante esta situación, la citricultura necesita avanzar en una gestión más eficiente del agua y en la elección de variedades y técnicas capaces de responder mejor a las nuevas condiciones. La investigación y la transferencia de conocimiento serán fundamentales para trasladar al campo soluciones que ayuden a mantener la productividad y la calidad.

La mejora de los sistemas de riego, el cuidado de la estructura del suelo y la protección de la biodiversidad pueden contribuir a aumentar la resiliencia de las plantaciones. Al mismo tiempo, una mejor información climática permitirá ajustar las labores agrícolas y reducir los riesgos asociados a fenómenos adversos.

Un sector estratégico para la Comunitat Valenciana

La citricultura mantiene un peso relevante en la economía y el territorio valencianos. Su actividad genera empleo, sostiene numerosas explotaciones familiares y mantiene vivo un paisaje agrícola que forma parte de la identidad de la Comunitat. Por ello, sus problemas no afectan únicamente a los productores, sino también al conjunto del medio rural.

El impulso de la innovación debe ir acompañado de medidas que faciliten el relevo generacional y la incorporación de jóvenes agricultores. La falta de continuidad en algunas explotaciones representa uno de los desafíos estructurales del campo, junto con el abandono de parcelas y la fragmentación de la propiedad.

La estrategia planteada pasa por combinar viabilidad económica, innovación y sostenibilidad. Para lograrlo será necesario coordinar a las administraciones, las organizaciones agrarias, las cooperativas, los centros de investigación y las empresas tecnológicas.

La citricultura valenciana afronta así una transformación profunda. La apuesta por la tecnología no se plantea como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para mejorar la rentabilidad, optimizar los recursos y ofrecer mayor capacidad de respuesta a los agricultores. El futuro del sector dependerá de que esta modernización llegue al campo y se traduzca en mejores condiciones para quienes mantienen activa la producción citrícola.

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