Publicidad

El Gobierno ya valoraba instalar boyas y abrir el CATE antes de la entrada del 30J en Ceuta

El Gobierno ya estudiaba activar medidas extraordinarias en Ceuta dos días antes de la entrada masiva conocida como 30J. Entre las opciones que figuraban sobre la mesa estaban la instalación de boyas en el entorno fronterizo marítimo y la apertura del Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) para atender a las personas que pudieran alcanzar la ciudad.

Así consta en un informe remitido a la Audiencia Nacional, en el que se recopilan las comunicaciones mantenidas por el Centro Nacional de Inteligencia con el jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta y con la Guardia Civil. Los responsables de seguridad habían sido advertidos de la posibilidad de una entrada masiva y coordinada.

Medidas preparadas ante una posible llegada multitudinaria

La documentación refleja que las autoridades no esperaron a que se produjera el episodio para plantear una respuesta. Antes del 30J ya se analizaban distintos mecanismos destinados a reforzar el control de la frontera y a organizar la recepción de las personas que pudieran llegar a territorio español.

Entre esas alternativas aparecía la colocación de boyas en la zona marítima próxima a la frontera. El objetivo de esta medida era dificultar o canalizar los desplazamientos por el agua en un escenario de presión migratoria elevada, especialmente si se confirmaba una operación coordinada para intentar acceder a Ceuta.

La otra posibilidad estudiada consistía en abrir el CATE. Este recurso permite concentrar y atender inicialmente a las personas interceptadas o llegadas a la ciudad, además de facilitar las primeras actuaciones de identificación, asistencia y derivación por parte de los servicios competentes.

El CNI informó a la Delegación y a la Guardia Civil

El informe recoge los contactos del CNI con el entorno de la Delegación del Gobierno y con la Guardia Civil. Esas comunicaciones tenían como finalidad trasladar la información disponible y preparar una respuesta ante una eventual entrada simultánea de un número elevado de personas.

La advertencia apuntaba a que no se trataba únicamente de intentos individuales de acceso. El escenario que se manejaba era el de una acción organizada y coordinada, con capacidad para poner a prueba tanto los dispositivos de vigilancia como los recursos de atención y acogida de la ciudad autónoma.

La existencia de estas comunicaciones sitúa la preparación operativa antes de la jornada del 30J. Las autoridades disponían de información sobre el riesgo y comenzaron a valorar actuaciones concretas para limitar el impacto de una posible llegada masiva.

Una presión fronteriza con respuesta en varios frentes

La planificación abordaba dos ámbitos diferenciados. Por un lado, el control del perímetro fronterizo, incluido el tramo marítimo. Por otro, la capacidad de respuesta una vez que las personas lograran acceder a Ceuta o fueran interceptadas en las inmediaciones de la frontera.

  • Control marítimo: se planteó la posibilidad de instalar boyas para reforzar la vigilancia y ordenar los movimientos en el agua.
  • Atención inicial: se valoró abrir el CATE para disponer de un espacio de recepción y gestión de las llegadas.
  • Coordinación institucional: el CNI trasladó la alerta a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil.
  • Prevención: las medidas comenzaron a estudiarse antes de que se materializara la entrada masiva.

La información queda incorporada al procedimiento judicial

El contenido del informe forma parte de la documentación trasladada a la Audiencia Nacional. En él se detallan las comunicaciones y los preparativos analizados por las instituciones ante la previsión de una operación de entrada coordinada en Ceuta.

La revelación de estas actuaciones permite conocer cómo se gestionó la alerta en los días previos al 30J. La respuesta no se limitó a reforzar la presencia en la frontera, sino que incluyó también la evaluación de recursos específicos para contener los accesos por mar y atender a las personas que pudieran llegar a la ciudad.

El episodio volvió a poner de manifiesto la especial vulnerabilidad de Ceuta ante los movimientos migratorios organizados y la necesidad de coordinar con antelación a los servicios de inteligencia, la Delegación del Gobierno y las fuerzas de seguridad. Dos días antes de los hechos, esa coordinación ya contemplaba tanto el refuerzo físico de la frontera como la apertura de instalaciones de atención.

Artículo anteriorUn laboratorio de EE.UU. valida la tecnología de Gelion
Artículo siguienteGroningen – Ajax el once de Míchel que marcó diferencias