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Un láser español ayudará a descifrar Fobos en la misión que traerá muestras de una luna de Marte

La misión Martian Moon eXploration (MMX) emprende este lunes 19 de octubre, a las 21:41 horas peninsulares, un viaje de varios años hacia Marte. Su objetivo es estudiar Fobos y Deimos, las dos pequeñas lunas del planeta rojo, y recoger por primera vez material de la superficie de una de ellas para analizarlo en la Tierra.

La participación española será clave en esta investigación. El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y el Centro de Astrobiología (CAB), perteneciente al CSIC y adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, forman parte del equipo científico y tecnológico que tratará de desvelar el origen y la evolución de Fobos.

Una misión para resolver el origen de Fobos

MMX está liderada por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, JAXA, y cuenta con la colaboración de instituciones internacionales. La nave viajará hasta el entorno marciano para observar sus dos satélites, entrar en órbita alrededor de Fobos y descender sobre su superficie.

El plan contempla la recogida de muestras en al menos una zona de Fobos. Después, la nave iniciará el viaje de regreso y entregará el material a la Tierra. Si se cumplen los plazos previstos, los laboratorios terrestres podrán estudiar directamente fragmentos de una luna marciana por primera vez.

La importancia científica de la misión va más allá de conocer dos cuerpos pequeños y oscuros. Fobos podría ser un asteroide capturado por la gravedad de Marte, un fragmento expulsado tras un gran impacto o el resultado de procesos geológicos relacionados con la formación del propio planeta. Las muestras permitirán comparar hipótesis con datos reales.

La aportación española: analizar sin destruir

Una de las tecnologías españolas incorporadas al proyecto utiliza un láser para estudiar la composición de los materiales. Este tipo de instrumento permite obtener información química y mineralógica a distancia, sin necesidad de cortar o alterar las rocas examinadas.

El principio de funcionamiento se basa en dirigir un pulso láser hacia una superficie y analizar la respuesta que se produce. La luz reflejada puede revelar la presencia de distintos minerales y compuestos, así como aportar pistas sobre el estado físico del terreno. En un entorno tan remoto como Fobos, esta capacidad resulta especialmente valiosa.

Los datos obtenidos servirán para seleccionar los lugares más interesantes y contextualizar las muestras que finalmente se recojan. No es lo mismo analizar un fragmento aislado en un laboratorio que conocer el terreno del que procede, su distribución y la relación con otras formaciones de la superficie.

Fobos, un destino pequeño y complejo

Fobos tiene unas dimensiones reducidas y orbita muy cerca de Marte. Su superficie presenta cráteres, grandes surcos y un regolito formado por polvo y fragmentos rocosos. Estas características convierten el descenso y la toma de muestras en una operación de gran dificultad.

La baja gravedad de la luna marciana también plantea retos específicos. Una maniobra demasiado brusca podría hacer que el vehículo rebotase o se alejase de la superficie. Por este motivo, la navegación, la identificación del terreno y el control del contacto serán esenciales durante la fase de operaciones.

La misión estudiará además Deimos, aunque no está previsto recoger muestras de este segundo satélite. La comparación entre ambos cuerpos ayudará a determinar si comparten un origen y permitirá comprender mejor la historia del sistema marciano.

El papel de los instrumentos científicos

MMX combinará cámaras, sensores espectroscópicos y sistemas destinados a medir las propiedades físicas del terreno. El conjunto de instrumentos ofrecerá una visión complementaria de Fobos: desde su forma y topografía hasta la composición de sus minerales y la distribución del polvo superficial.

En este contexto, la tecnología láser española aportará mediciones de interés para la caracterización del suelo. Su trabajo se integrará con el de otros equipos internacionales y con los resultados del análisis de las muestras cuando estas lleguen a la Tierra.

El objetivo no será únicamente identificar qué elementos componen Fobos. También se buscarán señales que permitan reconstruir su historia: la acción de impactos, la exposición al entorno espacial y los procesos que han modificado su superficie durante millones de años.

Una oportunidad para la ciencia espacial española

La participación de INTA y del CAB en MMX refuerza la presencia de España en grandes misiones de exploración planetaria. El proyecto requiere experiencia en instrumentación, análisis de datos, operaciones espaciales y estudio de materiales extraterrestres, áreas en las que los equipos españoles llevan años trabajando.

Además, la misión permitirá preparar futuras investigaciones sobre Marte y sus lunas. La experiencia acumulada en el diseño de instrumentos compactos, en la interpretación de datos y en el tratamiento de muestras puede aplicarse a próximos proyectos de exploración del sistema solar.

El viaje acaba de comenzar, pero los resultados tardarán años en llegar. Cuando las muestras de Fobos aterricen en la Tierra, los científicos podrán combinarlas con las observaciones realizadas desde la órbita y la superficie. Entre esas herramientas estará el láser español, una tecnología destinada a convertir la luz en información sobre uno de los cuerpos más enigmáticos del entorno marciano.

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