Publicidad

China prepara restricciones para proteger sus modelos de inteligencia artificial más avanzados

China se dispone a modificar su estrategia para competir con Estados Unidos en la carrera por la inteligencia artificial. Tras dos años impulsando la distribución internacional de modelos con pesos abiertos, el Gobierno de Xi Jinping estudia limitar la exportación de 23 tecnologías relacionadas con la IA, los agentes inteligentes y el diseño de semiconductores.

La medida aparece recogida en un borrador elaborado por los ministerios de Comercio y de Ciencia y Tecnología. Aunque todavía debe completar su tramitación, todo apunta a que Pekín pretende reforzar el control sobre las tecnologías consideradas críticas para la seguridad nacional y evitar que sus avances más sensibles queden fuera del país.

Del despliegue global a la protección tecnológica

Durante los últimos años, China ha tratado de ganar influencia mediante modelos de inteligencia artificial baratos, personalizables y fáciles de desplegar. Una parte importante de esta estrategia se ha basado en los llamados modelos con pesos abiertos.

Los pesos son los valores internos que una IA aprende durante su entrenamiento y que determinan cómo procesa la información y genera respuestas. Cuando esos pesos están disponibles, empresas, investigadores y administraciones pueden ejecutar el modelo en sus propios servidores, adaptarlo a sus necesidades y reducir su dependencia de plataformas externas.

Esta fórmula ha permitido a varios laboratorios chinos competir a escala internacional, incluso frente a compañías estadounidenses con mayores recursos financieros. El objetivo era lograr que sus modelos se utilizaran en el mayor número posible de países y sectores, creando una red de adopción capaz de debilitar la posición de sus rivales.

El nuevo planteamiento no supone necesariamente el abandono de los pesos abiertos, pero sí introduce una diferencia relevante: Pekín quiere que los modelos menos sensibles sigan circulando, mientras reserva un control más estricto para los sistemas de mayor capacidad.

Modelos de más de dos billones de parámetros, bajo vigilancia

El borrador establece varios criterios que podrían activar restricciones a la distribución internacional. Entre ellos figuran el uso de datos considerados importantes para China, el nivel de capacidad computacional empleado durante el entrenamiento y el tamaño del modelo.

También se señala especialmente a los sistemas que superen los dos billones de parámetros. Los parámetros son las variables matemáticas que una red neuronal ajusta para aprender patrones del lenguaje, imágenes, código u otros tipos de información. En términos generales, un mayor número de parámetros puede ofrecer más capacidad, aunque también exige más datos, potencia de cálculo y recursos para su funcionamiento.

Estos criterios podrían afectar sobre todo a los llamados modelos de frontera, los sistemas más avanzados disponibles en cada momento y capaces de competir en tareas complejas como razonamiento, programación, análisis de documentos o generación de contenidos multimodales.

Si las nuevas reglas entran en vigor, algunos laboratorios chinos podrían verse obligados a mantener dentro del país sus modelos más potentes. La decisión marcaría un cambio de rumbo frente a la política de expansión internacional que ha favorecido la popularidad de compañías como DeepSeek, Moonshot AI y Z.ai.

Impacto para DeepSeek, Moonshot AI y Z.ai

Las empresas chinas de inteligencia artificial necesitan crecer fuera de sus fronteras para aumentar sus ingresos y ganar relevancia tecnológica. Los acuerdos con proveedores de servicios en la nube constituyen una de las principales vías para conseguirlo, ya que permiten ofrecer modelos a clientes internacionales sin que estos tengan que instalar toda la infraestructura necesaria.

Moonshot AI y Z.ai, por ejemplo, han alcanzado acuerdos de reparto de ingresos con grandes compañías estadounidenses de computación en la nube, entre ellas Amazon Web Services. Estos contratos pueden implicar la transferencia o el alojamiento de los pesos de los modelos fuera de China, una posibilidad que podría entrar en conflicto con las futuras exigencias de Pekín.

El analista Zhang Yi, fundador y analista jefe de la consultora iiMedia, considera que las empresas tendrán que asumir costes de adaptación. Entre ellos podrían figurar la creación de versiones específicas para mercados extranjeros, la separación de infraestructuras, nuevos procesos de autorización y una mayor supervisión sobre los datos utilizados para entrenar los sistemas.

Los agentes y los chips también forman parte del plan

La propuesta no se limita a los modelos de lenguaje. También incluye los agentes de inteligencia artificial, sistemas capaces de planificar tareas, utilizar herramientas digitales y ejecutar acciones con cierto grado de autonomía. Su potencial para operar en entornos empresariales, financieros o gubernamentales los convierte en una tecnología especialmente sensible.

El borrador contempla además tecnologías de diseño de semiconductores. Los chips son esenciales para entrenar y ejecutar modelos de IA, por lo que China considera estratégico controlar tanto el software como los componentes que proporcionan la capacidad de cálculo necesaria.

La iniciativa se justifica oficialmente por motivos de seguridad nacional. Pekín quiere evitar que tecnologías desarrolladas con datos, talento y recursos chinos puedan emplearse en actividades consideradas contrarias a sus intereses. Ese argumento hace probable que las restricciones avancen, aunque todavía no se conocen los detalles definitivos de su aplicación.

Una decisión con consecuencias para la carrera de la IA

El giro puede tener efectos contradictorios. Por un lado, proteger los modelos más avanzados podría reforzar la ventaja estratégica de China y dificultar que otros países accedan a sus desarrollos. Por otro, limitar su distribución internacional reduciría la presencia global de sus empresas y podría ofrecer más espacio a los proveedores estadounidenses.

La clave estará en cómo se definan las excepciones y qué modelos queden finalmente sujetos a autorización. China podría mantener una política de apertura para sistemas de capacidad media y reservar sus modelos de mayor rendimiento para el mercado doméstico o para acuerdos cuidadosamente controlados.

En cualquier caso, el borrador refleja una tendencia cada vez más extendida: los gobiernos consideran la inteligencia artificial y los semiconductores activos estratégicos, no simples productos tecnológicos. La competencia entre China y Estados Unidos entra así en una nueva fase, en la que la expansión internacional deberá convivir con un control mucho más estricto de los avances más sensibles.

Artículo anteriorMusk y Anthropic chocan por el reparto de la riqueza de la IA
Artículo siguienteLa IA transforma tu Smart TV: adiós a anuncios y bloatware