Publicidad

Gloria Lomana alerta sobre el riesgo de aceptar sin cuestionar lo que muestra la inteligencia artificial

La periodista Gloria Lomana ha reflexionado sobre el impacto de la inteligencia artificial y la hiperconectividad social, dos fenómenos que están transformando la forma en la que las personas se informan, se relacionan y toman decisiones. Su conclusión es clara: la tecnología no constituye por sí misma el principal problema, sino el uso acrítico que puede hacerse de ella.

Durante su intervención en el espacio Femenino Singular, Lomana defendió una mirada equilibrada ante el avance de la inteligencia artificial. La periodista reconoció que esta tecnología ofrece oportunidades extraordinarias, pero advirtió de que sus beneficios pueden quedar comprometidos cuando los usuarios dejan de analizar la información que reciben.

La tecnología abre oportunidades, pero exige responsabilidad

La inteligencia artificial ya está presente en ámbitos como la educación, la sanidad, la comunicación, la empresa y la administración. Sus aplicaciones permiten automatizar tareas, procesar grandes cantidades de datos y facilitar el acceso a herramientas que, hasta hace poco, estaban reservadas a especialistas.

Sin embargo, el desarrollo tecnológico también plantea nuevos retos. Los sistemas de inteligencia artificial pueden generar contenidos, resumir documentos, responder preguntas o crear imágenes en cuestión de segundos. Esa rapidez puede resultar útil, aunque también favorece que se acepten respuestas sin comprobar su precisión o su contexto.

En este escenario, Lomana sitúa el foco en la actitud de los ciudadanos. El problema aparece cuando dejamos de cuestionar lo que tenemos delante, una idea especialmente relevante en un entorno marcado por la abundancia de información y la velocidad con la que circulan los mensajes.

Hiperconectividad y pérdida de perspectiva

La conversación también abordó los efectos de la hiperconectividad social. Las redes sociales, las aplicaciones de mensajería y las plataformas digitales han convertido la conexión permanente en una característica habitual de la vida cotidiana.

Estar conectados permite mantener el contacto con otras personas, acceder a noticias en tiempo real y participar en debates públicos. No obstante, la exposición continua a estímulos puede dificultar la reflexión y favorecer respuestas impulsivas, especialmente cuando los contenidos están diseñados para captar la atención durante el mayor tiempo posible.

La periodista llamó así a recuperar una relación más consciente con la tecnología. No se trata de rechazar las herramientas digitales ni de idealizar épocas anteriores, sino de utilizarlas con criterio y de comprender que detrás de cada recomendación, resultado o publicación existe un proceso que debe ser analizado.

El pensamiento crítico, una herramienta imprescindible

La expansión de la inteligencia artificial refuerza la necesidad de desarrollar competencias digitales y pensamiento crítico. Saber utilizar una herramienta no implica necesariamente comprender sus límites ni distinguir entre una respuesta aparentemente convincente y una información fiable.

  • Comprobar el origen de los datos antes de compartirlos.
  • Contrastar las respuestas generadas por sistemas de inteligencia artificial.
  • Identificar posibles sesgos, errores o intereses detrás de un contenido.
  • Evitar que la rapidez sustituya a la reflexión.

Estas pautas resultan especialmente importantes en el ámbito informativo. La generación automática de textos, imágenes y vídeos facilita la creación de contenidos, pero también puede contribuir a la propagación de bulos, manipulaciones y mensajes fuera de contexto.

En este sentido, la responsabilidad no recae únicamente en las empresas tecnológicas. También corresponde a los medios de comunicación, las instituciones educativas y los propios usuarios, que deben aprender a moverse en un ecosistema digital cada vez más complejo.

Una mirada humana ante el avance digital

La reflexión de Gloria Lomana introduce una dimensión humana en el debate sobre la inteligencia artificial. Más allá de sus capacidades técnicas, la cuestión central es cómo se integrará esta tecnología en la sociedad y qué papel ocuparán las personas en un entorno donde muchas tareas pueden automatizarse.

La periodista reivindica, de forma implícita, la importancia de conservar la curiosidad, la capacidad de hacerse preguntas y el criterio propio. Son habilidades que no dependen de la velocidad de un algoritmo y que resultan esenciales para interpretar la realidad con autonomía.

El avance de la inteligencia artificial continuará ofreciendo nuevas posibilidades. Precisamente por ello, la conversación no debería limitarse a sus ventajas o a sus riesgos, sino centrarse en las condiciones necesarias para utilizarla de manera responsable.

La tecnología puede ampliar las oportunidades y mejorar numerosos aspectos de la vida diaria. Pero, como resume Lomana, el verdadero desafío comienza cuando dejamos de cuestionar aquello que aparece ante nosotros. En una sociedad hiperconectada, pensar antes de aceptar y comprobar antes de compartir se convierten en hábitos esenciales.

Artículo anteriorAl-Nassr – Neom Sports Club deja dudas tras el partido
Artículo siguienteLiverpool – Villarreal deja una noche europea inolvidable