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La renovación del parque automovilístico exige tecnología accesible y aplicable en carretera

La modernización del automóvil en España no puede medirse únicamente por la velocidad con la que avanzan las nuevas tecnologías. También debe tener en cuenta si esas soluciones llegan realmente a los conductores, a los talleres y a las carreteras. Esta fue una de las principales advertencias planteadas por Benito Tesier, presidente de la Comisión de Recambios de Sernauto, durante la jornada Impactos de la renovación del parque automovilístico en España.

Tesier puso el foco en dos retos que condicionan la transformación del sector: el envejecimiento del parque móvil español y las dificultades de acceso a los vehículos más eficientes. En su opinión, la transición hacia una movilidad más sostenible corre el riesgo de avanzar de forma desigual si no se acompaña de medidas que permitan su adopción por parte de una mayoría de ciudadanos.

Un parque cada vez más antiguo

La edad de los vehículos que circulan por España se ha convertido en uno de los principales obstáculos para mejorar la seguridad y reducir las emisiones. Mientras los modelos nuevos incorporan sistemas avanzados de asistencia a la conducción, motores más eficientes y mayores niveles de conectividad, una parte importante del parque continúa formada por automóviles con muchos años de uso.

Esta situación tiene consecuencias directas. Los vehículos más antiguos suelen ofrecer menos protección en caso de accidente y, por lo general, cuentan con tecnologías de control de emisiones menos desarrolladas. Además, su mantenimiento puede resultar más exigente y las reparaciones, más frecuentes a medida que aumentan los kilómetros y el desgaste de los componentes.

Para el responsable de Sernauto, renovar el parque no debe plantearse como una cuestión exclusivamente tecnológica o medioambiental. También es un asunto relacionado con la seguridad vial, la competitividad industrial y la capacidad económica de las familias para acceder a un vehículo en buenas condiciones.

La innovación debe llegar al usuario

Durante su intervención, Benito Tesier resumió esta preocupación con una pregunta: «¿De qué sirve la tecnología más avanzada si no llega ni al cliente ni a la carretera?» La frase refleja una de las principales tensiones que atraviesa actualmente la industria del automóvil: la distancia entre las soluciones disponibles y su implantación real en el mercado.

Los fabricantes y proveedores trabajan con sistemas cada vez más sofisticados, desde plataformas electrificadas hasta dispositivos de seguridad capaces de anticiparse a determinadas situaciones de riesgo. Sin embargo, el coste de los vehículos nuevos, la falta de ayudas suficientes o la incertidumbre sobre la tecnología que conviene elegir pueden frenar la decisión de compra.

El resultado es una paradoja: mientras la industria desarrolla automóviles más limpios y seguros, muchos conductores mantienen durante más tiempo sus vehículos actuales. Esa prolongación de la vida útil puede ser una decisión económica razonable para las familias, pero retrasa la reducción de emisiones y la renovación del conjunto del parque.

Críticas a la eliminación del motor de combustión

El debate también abordó el papel que debe desempeñar el motor de combustión en los próximos años. Tesier se mostró crítico con los planteamientos que apuestan por su eliminación sin tener en cuenta la diversidad del mercado, las necesidades de los usuarios y la realidad industrial de cada territorio.

La electrificación se perfila como una de las vías principales para reducir el impacto ambiental del transporte, pero su despliegue requiere infraestructura de recarga, precios competitivos y una oferta capaz de responder a diferentes perfiles de movilidad. En España, las diferencias entre grandes ciudades, zonas rurales y áreas con menor densidad de población hacen que la transición no pueda abordarse con una única solución.

Desde la perspectiva de la industria de componentes y recambios, el cambio tecnológico también implica adaptar talleres, cadenas de suministro y profesionales. La convivencia de vehículos de combustión, híbridos y eléctricos se mantendrá durante años, por lo que será necesario garantizar el acceso a piezas, información técnica y formación especializada para todos ellos.

Una transición con visión de conjunto

La renovación del parque automovilístico necesita, por tanto, una estrategia coordinada. Las decisiones regulatorias deben ir acompañadas de incentivos eficaces, una red de recarga suficiente y programas que faciliten la retirada de los vehículos más antiguos. También resulta clave mejorar la información que reciben los consumidores para que puedan elegir la tecnología más adecuada a sus necesidades reales.

  • Accesibilidad: los vehículos menos contaminantes deben estar al alcance de un mayor número de ciudadanos.
  • Seguridad: la sustitución de los automóviles más antiguos debe considerarse una prioridad.
  • Infraestructuras: la expansión de la movilidad eléctrica exige una red de recarga fiable y homogénea.
  • Formación: talleres y profesionales necesitan actualizar sus conocimientos ante la diversidad tecnológica.
  • Neutralidad tecnológica: las políticas deben valorar las emisiones y el uso real del vehículo, sin ignorar las distintas alternativas disponibles.

La conclusión de la jornada apunta a que la transformación del automóvil no se resolverá únicamente con nuevos modelos o con objetivos regulatorios más ambiciosos. Para que la innovación tenga un impacto tangible, debe traducirse en vehículos accesibles, servicios adecuados y soluciones que funcionen en las condiciones reales de movilidad de España.

El mensaje de Sernauto sitúa así el debate en un terreno práctico: no basta con desarrollar la tecnología del futuro. También hay que crear las condiciones económicas, industriales y sociales necesarias para que esa tecnología abandone los laboratorios, llegue a los conductores y contribuya de forma efectiva a renovar el parque automovilístico.

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