Walmart permite comprar a los agentes de IA mientras Amazon intenta frenarlos
Walmart ha abierto una vía técnica para que los agentes de inteligencia artificial compren en su web en nombre de los clientes. El sistema incorpora perfiles separados y contempla límites de gasto, aunque todavía se encuentra en una beta limitada y por invitación. Amazon, en cambio, ha optado por bloquear este tipo de herramientas y llevar a algunas de sus responsables ante los tribunales.
Las dos estrategias reflejan una disputa más amplia por el control del comercio electrónico. Si un agente de IA busca productos, compara opciones y completa una compra, el usuario puede dejar de visitar las páginas de las tiendas. Para Walmart, el reto consiste en participar en ese nuevo canal bajo sus propias reglas. Para Amazon, el riesgo afecta también a su publicidad, sus datos y la relación directa con el comprador.
Walmart crea un canal específico para los agentes
El programa de Walmart se apoya en dos elementos. El primero es Agent Gateway, un canal directo que permite a los agentes completar compras sin navegar por la web como lo haría una persona. La compañía asegura que ofrece una conexión más rápida y fiable y que dirige estas operaciones a través de Sparky, su propio asistente de compras.
La tecnología utiliza MCP, siglas de Model Context Protocol, un estándar abierto que permite a los modelos de IA conectarse con herramientas y servicios externos de forma estructurada. En este caso, el protocolo sirve para que un agente pueda consultar productos y ejecutar acciones de compra sin tener que simular los clics de un usuario en cada página.
El acceso está restringido a empresas y desarrolladores invitados. Walmart no ha anunciado socios concretos y advierte de que la prueba puede suspenderse en cualquier momento. Tampoco hay indicios de que el sistema esté disponible fuera de los sitios estadounidenses de la compañía.
Perfiles separados y controles de gasto
El segundo componente son los Agent Profiles, cuya llegada está prevista para el próximo mes, aunque Walmart no ha fijado una fecha exacta. Cada agente tendrá un perfil independiente dentro de la cuenta del cliente. De este modo, sus pedidos aparecerán separados de las compras realizadas directamente por la persona.
La autorización se completa iniciando sesión en la cuenta de Walmart. La empresa afirma que solo ella puede ver ese paso de vinculación. El usuario podrá elegir entre aprobar cada operación o permitir compras automáticas dentro de un límite fijado previamente.
Los ejemplos planteados son topes de 50, 100 y 200 dólares, aproximadamente entre 45 y 178 euros según el cambio indicado. Walmart todavía no aclara si el límite se aplicará por pedido, día o mes, y se reserva la posibilidad de solicitar una confirmación adicional aunque la compra esté dentro del importe autorizado.
El cliente podrá modificar los permisos o eliminar el perfil cuando quiera. La compañía compara el funcionamiento con añadir a otra persona como titular autorizado de una tarjeta, aunque con controles específicos para las operaciones realizadas por el agente.
El agente no verá la tarjeta ni podrá cambiar el pago
La propuesta incluye varias restricciones destinadas a reducir el riesgo. Los agentes no recibirán los datos de la tarjeta y tampoco podrán añadir o modificar métodos de pago. Solo accederán a la información necesaria para completar la tarea autorizada y verán los mismos precios que cualquier comprador.
También podrán repetir pedidos habituales sin que el agente tenga acceso al historial completo de compras. Walmart asegura, además, que su política de devoluciones se aplicará aunque el agente haya actuado de forma distinta a la esperada.
La apertura, por tanto, no es incondicional. Los agentes que incumplan los términos serán bloqueados del sitio. Walmart permite la automatización, pero conserva el control sobre quién puede utilizarla, cómo se identifica y qué operaciones puede realizar.
Amazon teme perder tráfico, datos y publicidad
Amazon ha seguido una estrategia opuesta. La compañía ha demandado a Perplexity por su agente de compras y ha bloqueado herramientas como Muse, el asistente de Meta. También ha tratado de impedir el acceso de agentes vinculados a Google y OpenAI.
El conflicto tiene una dimensión económica evidente. Un agente que compra directamente no necesita mostrar anuncios, recorrer una página de resultados ni exponer al cliente al escaparate digital de Amazon. La empresa ingresó 19.800 millones de dólares en publicidad durante el segundo trimestre de 2026, mientras que las previsiones apuntan a que su negocio publicitario en Estados Unidos alcanzará 56.710 millones de dólares este año.
En noviembre de 2025, Amazon demandó a Perplexity ante un tribunal federal de California por presunto fraude informático y por los riesgos para los datos de los clientes. Aunque inicialmente obtuvo una medida cautelar, el Noveno Circuito la anuló en agosto de 2026. El tribunal consideró que el acceso al ordenador lo realiza el usuario y describió al agente como una herramienta, no como una persona.
La decisión no impide que Amazon regule el acceso a su web mediante sus condiciones de uso. Esa es precisamente la vía que utilizó contra Muse. La compañía alegó que el agente no se identificaba correctamente, que Meta no había informado de su funcionamiento y que podía capturar o almacenar credenciales de los clientes.
La batalla no enfrenta apertura y cierre absolutos
La diferencia entre Walmart y Amazon es menos radical de lo que parece. Walmart no acepta cualquier agente: obliga a utilizar un canal propio y puede bloquear a quien no cumpla sus normas. Su estrategia no consiste en ceder el control, sino en establecer un acceso regulado y cobrar el coste de operar dentro de ese canal.
Amazon tampoco ha descartado por completo la tecnología. Su consejero delegado, Andy Jassy, ha apuntado que la compañía espera asociarse con agentes de terceros en el futuro, siempre que la experiencia para el cliente sea adecuada. El problema, según explicó, es que los agentes actuales todavía carecen de personalización e historial de compras suficientes.
Además, Walmart ya ha comprobado que permitir compras desde un asistente no garantiza buenos resultados. La compañía participó en el lanzamiento de las compras integradas de OpenAI y posteriormente señaló que las operaciones iniciadas desde ChatGPT convertían tres veces peor que los enlaces convencionales.
El futuro del comercio con IA dependerá, por tanto, de algo más que permitir o bloquear agentes. Las tiendas tendrán que decidir cuánto control conservan, qué datos comparten, cómo protegen los pagos y quién responde cuando una compra automática sale mal. Para el usuario, la promesa es comprar con menos fricción; el riesgo es delegar decisiones importantes en sistemas que todavía necesitan supervisión.



