Profesionales del HUC visibilizan el acompañamiento a pacientes y familias al final de la vida
Profesionales sanitarios del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y representantes de entidades sociales participaron en un encuentro centrado en la atención, el cuidado y el acompañamiento a pacientes y familias durante las distintas etapas del final de la vida.
La jornada permitió poner en valor un trabajo que se desarrolla a diario en el ámbito hospitalario y que combina la asistencia clínica con el apoyo emocional, la comunicación y la atención a las necesidades de cada persona. El objetivo fue compartir experiencias y reflexionar sobre cómo mejorar la respuesta sanitaria y social en momentos especialmente complejos.
El encuentro abordó tres áreas principales: los cuidados en las unidades de críticos, la atención en el área materno-infantil y el acompañamiento a pacientes y familias en otros contextos relacionados con el final de la vida.
Una atención que va más allá del tratamiento médico
La atención al final de la vida requiere una mirada integral. Además de controlar los síntomas y ofrecer los tratamientos adecuados, los equipos sanitarios deben atender las necesidades emocionales, sociales y familiares que aparecen durante el proceso.
En este contexto, la coordinación entre profesionales de distintas disciplinas resulta esencial. Medicina, enfermería, psicología, trabajo social y otras áreas participan en decisiones y cuidados que deben adaptarse a la situación clínica, a los deseos del paciente y a las circunstancias de cada familia.
Durante la jornada se destacó la importancia de mantener una comunicación clara y cercana. Informar de forma comprensible, escuchar las preocupaciones y facilitar la participación en las decisiones son elementos fundamentales para que pacientes y allegados afronten el proceso con mayor acompañamiento.
El reto de los cuidados en las unidades de críticos
Las unidades de cuidados intensivos concentran algunos de los escenarios más difíciles para pacientes, familiares y profesionales. La gravedad de las enfermedades, la incertidumbre y la necesidad de tomar decisiones clínicas complejas obligan a reforzar tanto la atención sanitaria como el apoyo a las familias.
El abordaje de los cuidados en estas unidades incluye la valoración continua del estado de la persona, el control del sufrimiento y la revisión de los objetivos terapéuticos. También exige ofrecer a los familiares información suficiente y espacios para expresar sus dudas y emociones.
La reflexión compartida permitió subrayar que el cuidado no termina cuando dejan de aplicarse determinadas intervenciones. El acompañamiento, la presencia y la atención a la dignidad del paciente siguen siendo prioridades en todas las fases del proceso.
El área materno-infantil, un ámbito especialmente sensible
La atención al final de la vida en el área materno-infantil plantea necesidades específicas. Cuando afecta a bebés, niños o adolescentes, el impacto emocional alcanza a todo el entorno familiar y requiere una respuesta adaptada a la edad, al nivel de comprensión y a la situación de cada paciente.
Los profesionales deben acompañar a madres, padres y otros familiares en circunstancias de gran vulnerabilidad. Para ello, resulta necesario combinar la atención clínica con el apoyo psicológico y social, así como facilitar una comunicación honesta, respetuosa y adecuada a cada momento.
El trabajo asistencial en este ámbito también implica cuidar a los propios equipos. La exposición continuada a situaciones de sufrimiento puede generar una importante carga emocional, por lo que la formación, la coordinación y los espacios de reflexión contribuyen a mejorar la calidad de la atención.
La colaboración con las entidades sociales
La participación de representantes de entidades sociales puso de manifiesto la necesidad de conectar el sistema sanitario con los recursos disponibles fuera del hospital. El acompañamiento de pacientes y familias no depende únicamente de la asistencia médica, sino también de las redes de apoyo, la orientación social y la ayuda durante las distintas etapas del proceso.
Esta colaboración puede facilitar una atención más continuada y coherente, especialmente cuando las personas regresan a su domicilio o necesitan apoyo adicional. La coordinación entre hospitales, servicios sociales, asociaciones y familias permite detectar necesidades que no siempre pueden resolverse desde un único ámbito.
El encuentro sirvió, además, para reconocer la labor de los profesionales que participan en estos cuidados y para hacer visible una parte de la actividad hospitalaria que a menudo permanece en segundo plano. Se trata de un trabajo basado en la cercanía, la escucha y el respeto a la voluntad y la dignidad de cada paciente.
Humanizar la atención en todas las etapas
La reflexión compartida concluyó con la necesidad de seguir avanzando hacia una atención más humana, coordinada y centrada en las personas. La calidad asistencial incluye tanto las decisiones clínicas como la forma en que se acompaña a quienes atraviesan una enfermedad avanzada o una situación de final de vida.
Para el HUC, dar visibilidad a estas experiencias contribuye a reconocer el valor de los cuidados y a promover una cultura sanitaria en la que pacientes y familias reciban apoyo durante todo el proceso. Una atención cercana, respetuosa y profesional puede marcar una diferencia decisiva en momentos de especial fragilidad.



