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Julián Quirós reclama un plan nacional para garantizar el futuro de Ceuta y Melilla

El director de ABC, Julián Quirós, ha advertido de que Ceuta y Melilla atraviesan un momento decisivo y ha reclamado una respuesta firme del Estado ante la presión política y estratégica de Marruecos. A su juicio, ambas ciudades autónomas se juegan su futuro y España debe asumir una posición clara para proteger su seguridad, su estabilidad y su españolidad.

Quirós ha denunciado lo que considera una dejación política frente a una crisis que, según ha señalado, no puede abordarse únicamente desde la gestión cotidiana ni quedar condicionada por las relaciones bilaterales con Rabat. La situación de Ceuta y Melilla, ha defendido, exige una visión de Estado y un compromiso sostenido de las instituciones nacionales.

Una respuesta estatal ante la presión sobre las ciudades autónomas

La principal petición pasa por diseñar un plan nacional específico para Ceuta y Melilla. Ese programa debería coordinar las políticas de seguridad, defensa, economía, infraestructuras y servicios públicos, con el objetivo de reforzar la posición de las dos ciudades y ofrecer certezas a sus ciudadanos.

El planteamiento parte de una idea central: la protección de Ceuta y Melilla no puede depender de decisiones puntuales ni de respuestas improvisadas ante cada episodio de tensión. La dimensión geográfica de ambas plazas y su condición de fronteras exteriores de España y de la Unión Europea requieren una planificación a largo plazo.

En este contexto, Quirós ha pedido que el conjunto de las administraciones asuma sus responsabilidades. El Gobierno central, las instituciones europeas y las propias ciudades autónomas deben actuar de manera coordinada para evitar que la presión sobre Ceuta y Melilla se traduzca en incertidumbre social, debilitamiento económico o pérdida de peso político.

La seguridad como prioridad

La seguridad ocupa un lugar central en la reclamación. El director de ABC considera necesario reforzar los medios disponibles para garantizar el control de las fronteras, proteger a la población y asegurar el funcionamiento normal de las instituciones. También ha defendido que la presencia del Estado debe ser visible y permanente.

Para Ceuta, una política de seguridad eficaz debe ir acompañada de recursos suficientes para los cuerpos policiales, los servicios de emergencias y los organismos encargados de la vigilancia fronteriza. La protección de la ciudad, según este enfoque, no puede limitarse a la respuesta ante situaciones extraordinarias, sino que debe formar parte de una estrategia estable.

La misma lógica se aplicaría a Melilla, cuya realidad fronteriza y su posición estratégica demandan una atención específica. El objetivo sería consolidar un marco de seguridad que permita a ambas ciudades desarrollar su actividad económica y social con normalidad.

Defender la españolidad y reforzar la cohesión

Junto a la seguridad, Quirós ha situado la españolidad de Ceuta y Melilla como uno de los elementos que el Estado debe garantizar sin ambigüedades. La defensa de este principio, ha planteado, debe reflejarse en la acción política, en la presencia institucional y en la igualdad efectiva de los ciudadanos de ambas ciudades con el resto de España.

Ese compromiso también debería traducirse en medidas para mejorar la conectividad, las oportunidades laborales y la prestación de servicios públicos. Una estrategia nacional no tendría únicamente una dimensión defensiva: tendría que contribuir a que Ceuta y Melilla sean territorios con perspectivas de futuro y con capacidad para atraer actividad, inversión y población.

La cohesión territorial se presenta así como una herramienta esencial. Garantizar unas comunicaciones adecuadas, consolidar el tejido productivo y facilitar la movilidad de personas y mercancías son factores decisivos para reducir la sensación de aislamiento que con frecuencia condiciona la vida económica de las ciudades autónomas.

Una cuestión que supera el debate partidista

La advertencia de Quirós llega acompañada de una reclamación de consenso. El futuro de Ceuta y Melilla, ha defendido, no debería quedar sometido a los cambios de gobierno ni a las necesidades coyunturales de cada legislatura. La situación exige un acuerdo amplio que permita mantener una política coherente en el tiempo.

La propuesta implica elevar la cuestión de Ceuta y Melilla por encima de la disputa partidista. Se trata, en definitiva, de que España defina qué papel quiere desempeñar en sus dos ciudades del norte de África y qué recursos está dispuesta a movilizar para protegerlas.

El mensaje lanzado es claro: Ceuta y Melilla no pueden afrontar solas los desafíos que condicionan su futuro. La respuesta, según Quirós, debe partir de una acción decidida del Estado, capaz de combinar seguridad, desarrollo económico, cohesión territorial y defensa de la españolidad de ambas ciudades.

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