Pedro J. Ramírez pide actuar ante la crisis de Ceuta: «El que pueda hacer, que haga»
El director de El Español, Pedro J. Ramírez, ha reclamado una respuesta activa ante la situación que atraviesa Ceuta y ha dirigido sus críticas contra el Gobierno central. Durante su intervención, el periodista recurrió a una conocida frase de José María Aznar para resumir su posición: «Como dijo Aznar, el que pueda hacer, que haga».
Ramírez sostuvo que la crisis de Ceuta no debe contemplarse únicamente como un asunto local ni como una cuestión limitada a la gestión administrativa. A su juicio, lo que ocurre en la ciudad autónoma afecta directamente a la convivencia y plantea una responsabilidad para quienes defienden los valores democráticos.
Una apelación a la responsabilidad política
El periodista aseguró que la situación «interpela a la convivencia cívica de los demócratas», una expresión con la que situó el debate en un terreno político y social más amplio. Su mensaje pone el foco en la necesidad de que las instituciones y los representantes públicos adopten una posición clara ante los problemas que afectan a Ceuta.
La crítica se dirigió especialmente al Ejecutivo central, al que Ramírez reprochó su respuesta ante la crisis. Sin entrar en una descripción detallada de las medidas concretas que deberían aplicarse, su planteamiento parte de una exigencia de iniciativa: quienes tengan capacidad de decisión, influencia o actuación deben emplearla para contribuir a resolver la situación.
La referencia a la frase atribuida a Aznar funciona así como una llamada a pasar de las declaraciones a los hechos. El mensaje reclama que la preocupación por Ceuta se traduzca en decisiones y actuaciones concretas, tanto desde las administraciones públicas como desde el conjunto de la sociedad civil.
Ceuta, en el centro del debate nacional
La ciudad autónoma ocupa una posición singular dentro de España por su ubicación, sus particularidades institucionales y la complejidad de los retos que afronta. Cualquier crisis que afecte a Ceuta suele tener una dimensión que supera el ámbito municipal y exige la coordinación de las distintas administraciones.
En este contexto, las palabras de Pedro J. Ramírez incorporan una lectura política de la situación. El director de El Español considera que la respuesta no puede limitarse a la gestión puntual de los acontecimientos, sino que debe preservar la convivencia y reforzar la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas.
Su intervención también refleja la tensión existente en torno a la actuación del Gobierno central. Las críticas se producen en un momento en el que la situación de Ceuta vuelve a reclamar atención pública y en el que la ciudadanía demanda certezas, coordinación institucional y explicaciones sobre las decisiones que se adopten.
La convivencia como elemento central
Más allá de las diferencias partidistas, Ramírez planteó la crisis desde la perspectiva de la convivencia cívica. Esa idea sitúa en primer plano la necesidad de evitar respuestas que profundicen la división social y de proteger el marco de derechos y obligaciones compartido por todos los ciudadanos.
La apelación a los «demócratas» pretende subrayar que, ante una situación delicada, la responsabilidad no corresponde únicamente a un partido o a una institución. También alcanza a los actores sociales, a los medios de comunicación y a quienes tienen capacidad para influir en la opinión pública.
Desde esta perspectiva, el llamamiento de Ramírez no se limita a exigir una reacción del Ejecutivo. También invita a que cada actor asuma el papel que le corresponda. La fórmula «el que pueda hacer, que haga» resume precisamente esa idea de responsabilidad compartida.
Exigencia de respuestas para Ceuta
El debate queda ahora centrado en la capacidad de las instituciones para ofrecer soluciones y en la voluntad política de afrontar la crisis con una estrategia definida. Para Ceuta, la respuesta estatal resulta especialmente relevante por el impacto que las decisiones nacionales tienen sobre la vida diaria, la seguridad y la estabilidad de la ciudad.
Las declaraciones de Pedro J. Ramírez añaden presión al Gobierno central y contribuyen a mantener la situación de Ceuta en la agenda política nacional. Su posición reclama que la preocupación expresada públicamente vaya acompañada de actuaciones verificables y de una defensa explícita de la convivencia democrática.



