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Juan Roig explica cómo Mercadona utiliza la tecnología para mejorar su negocio

La tecnología se ha convertido en una de las principales herramientas de Mercadona para ganar eficiencia, conocer mejor a sus clientes y optimizar sus operaciones. Juan Roig, presidente de la cadena de supermercados, ha defendido el papel de la inteligencia artificial, los datos y la automatización como elementos necesarios para competir en el sector de la distribución.

Durante su intervención, Roig resumió su posición con una idea clara: la tecnología es buena y necesaria para las empresas, siempre que se utilice con un objetivo concreto. En el caso de Mercadona, su aplicación no se limita a los sistemas informáticos, sino que afecta a áreas como la logística, la gestión de los supermercados, la planificación de la demanda y la toma de decisiones.

Los datos como base para tomar decisiones

Uno de los pilares de esta estrategia son los datos. La información que genera cada compra permite detectar tendencias, anticipar necesidades y ajustar la oferta de productos. Este conocimiento ayuda a reducir errores y a adaptar mejor los surtidos a los hábitos de consumo de los clientes.

Para una compañía con una extensa red de tiendas, disponer de datos actualizados resulta especialmente importante. La demanda puede variar según la zona, la época del año, el clima o acontecimientos concretos. Analizar esos patrones permite mejorar la reposición y evitar tanto la falta de mercancía como el exceso de stock.

La digitalización también facilita que diferentes departamentos trabajen con una visión común del negocio. Compras, logística, tiendas y administración pueden utilizar la misma información para coordinar sus decisiones y responder con mayor rapidez a los cambios del mercado.

Inteligencia artificial aplicada a la distribución

La inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más relevante en este proceso. Sus aplicaciones permiten examinar grandes volúmenes de información y encontrar relaciones que serían difíciles de identificar mediante métodos tradicionales.

En una cadena de supermercados, estas herramientas pueden contribuir a prever la demanda, planificar los pedidos y organizar los recursos de forma más eficiente. También pueden ayudar a detectar incidencias, mejorar los procesos internos y ofrecer una respuesta más ajustada a las necesidades de cada establecimiento.

El objetivo, en cualquier caso, no es sustituir de forma automática la decisión humana. La tecnología proporciona análisis y previsiones, pero la experiencia de los equipos sigue siendo necesaria para interpretar los resultados y aplicarlos correctamente en cada contexto.

Automatización para ganar productividad

La automatización es otro de los ámbitos en los que Mercadona está apoyando parte de su evolución. Los centros logísticos y las operaciones de distribución requieren mover grandes cantidades de productos con rapidez y precisión. Incorporar sistemas automáticos permite agilizar tareas repetitivas y reducir los tiempos de preparación.

Estas soluciones también pueden mejorar las condiciones de trabajo al disminuir el esfuerzo físico asociado a determinadas labores. La tecnología se convierte así en un apoyo para los empleados, al mismo tiempo que contribuye a que los productos lleguen a las tiendas de una manera más ordenada y eficiente.

La automatización no se limita a los almacenes. La gestión de inventarios, el control de procesos y algunas tareas administrativas también pueden beneficiarse de herramientas digitales capaces de ejecutar operaciones de forma más rápida y homogénea.

Una inversión vinculada al negocio

Para Juan Roig, la adopción tecnológica tiene sentido cuando está conectada con una mejora real de la empresa. No se trata de incorporar inteligencia artificial o automatización por una cuestión de tendencia, sino de utilizarlas para resolver problemas concretos y generar valor.

En este enfoque, la inversión en tecnología debe traducirse en una operación más eficiente, una mejor experiencia de compra o una mayor capacidad para mantener precios competitivos. La rentabilidad llega cuando las herramientas digitales ayudan a reducir costes, minimizar desperdicios y aprovechar mejor los recursos disponibles.

La transformación tecnológica también exige cambios en la organización. Los trabajadores necesitan formación para utilizar nuevos sistemas y comprender cómo afectan a sus tareas. Además, las empresas deben establecer procesos de control que garanticen que los datos se emplean de manera segura y responsable.

El reto de combinar tecnología y personas

El avance de la inteligencia artificial plantea oportunidades, pero también obliga a revisar cómo se toman las decisiones dentro de las compañías. En el comercio, donde el contacto con el cliente sigue siendo fundamental, la tecnología debe complementar el trabajo de las personas y no alejar a la empresa de sus necesidades reales.

La estrategia defendida por Roig parte de esa combinación: utilizar los datos y la automatización para mejorar la gestión, pero mantener el criterio profesional y la atención humana como elementos esenciales del negocio.

Mercadona afronta así la transformación digital como una herramienta de competitividad. La inteligencia artificial, los datos y la automatización ya no son recursos exclusivos de las grandes compañías tecnológicas, sino instrumentos cada vez más importantes para cualquier empresa que quiera operar con eficiencia en un mercado exigente.

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