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El puente de Arramele afronta la fase final de las obras con cortes de tráfico

El entorno del puente de Arramele tendrá nuevas restricciones de circulación durante las próximas semanas debido a los trabajos necesarios para completar la actuación. Las afecciones se desarrollarán en dos fases y obligarán a modificar la movilidad tanto de noche como durante el día.

La primera etapa está prevista entre el 20 y el 23 de octubre de 2026. Durante esas jornadas se realizarán cortes de tráfico en horario nocturno, que se prolongarán hasta primera hora de la mañana. El objetivo es ejecutar las labores pendientes con la menor incidencia posible sobre la circulación habitual.

La segunda fase comenzará el 26 de octubre y se mantendrá hasta el 8 de noviembre. En ese periodo no se contempla necesariamente el cierre completo del entorno, pero sí una reorganización de los sentidos de circulación en las tres calles que confluyen en la rotonda de Arramele.

Dos fases con afecciones diferentes

Los trabajos nocturnos de la primera fase implicarán interrupciones temporales del paso de vehículos. Los cortes se concentrarán durante la noche y las primeras horas de la mañana, cuando previsiblemente el volumen de tráfico es menor, aunque podrán afectar a quienes tengan que atravesar la zona a esas horas.

La planificación permitirá avanzar en las obras del puente sin mantener las restricciones más intensas durante toda la jornada. Aun así, la circulación podrá verse condicionada en los momentos de inicio y final de los cortes, especialmente si los trabajos requieren retirar o recolocar elementos de señalización y seguridad.

Durante la segunda fase, la principal novedad será la delimitación de los sentidos de circulación. Las tres calles conectadas por la rotonda funcionarán con una organización provisional, por lo que los recorridos habituales podrán cambiar y algunos movimientos deberán realizarse por itinerarios alternativos.

La circulación deberá adaptarse a la señalización

Las restricciones no afectarán únicamente a los coches. La reorganización del tráfico tendrá consecuencias para el conjunto de usuarios del entorno, incluidos peatones, ciclistas y personas que accedan a la zona en transporte público o para realizar desplazamientos cotidianos.

La señalización provisional será la referencia para conocer en cada momento los accesos habilitados, los sentidos permitidos y las posibles limitaciones de paso. Las personas conductoras deberán extremar la atención, respetar las indicaciones y evitar maniobras que puedan obstaculizar los trabajos o generar situaciones de riesgo.

También se recomienda a quienes tengan previsto atravesar el puente de Arramele consultar el recorrido antes de iniciar el desplazamiento. Durante las dos fases pueden producirse retenciones puntuales, sobre todo en los periodos de mayor entrada o salida de vehículos y en las calles que asuman parte del tráfico desviado.

Recomendaciones para los desplazamientos

  • Planificar con antelación los viajes entre el 20 de octubre y el 8 de noviembre.
  • Evitar el entorno del puente durante los cortes nocturnos, siempre que sea posible.
  • Seguir en todo momento las señales y las indicaciones del personal encargado de regular el tráfico.
  • Prever más tiempo para los desplazamientos durante la fase de circulación provisional.
  • Desplazarse con especial precaución a pie o en bicicleta en las zonas próximas a la obra.

Una intervención en su tramo final

Las restricciones forman parte de la última etapa de las obras del puente de Arramele. La intervención entra así en un periodo especialmente sensible, en el que es necesario compatibilizar la ejecución de los trabajos pendientes con la movilidad de residentes, trabajadores y usuarios habituales de la zona.

El calendario previsto distingue entre los cortes completos o temporales de la noche del 20 al 23 de octubre y la regulación provisional de los sentidos de circulación, que se aplicará del 26 de octubre al 8 de noviembre. Esta diferencia será clave para quienes deban desplazarse por el entorno: no se encontrarán con la misma situación todos los días ni a todas horas.

Mientras duren las obras, la previsión y la prudencia serán fundamentales. La movilidad podrá recuperar progresivamente su funcionamiento habitual una vez finalicen los trabajos, pero hasta entonces será necesario asumir cambios en los recorridos y prestar atención a las indicaciones desplegadas en los accesos al puente y a la rotonda.

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