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Tres de cada cuatro mujeres en Cantabria viven con una enfermedad crónica

El 75% de las mujeres cántabras declara padecer algún problema de salud crónico, frente al 60% de los hombres. La diferencia, de 15 puntos porcentuales, aparece en la Encuesta de Salud de España 2025 y refleja un aumento general de las enfermedades crónicas en la comunidad autónoma.

Los datos sitúan a Cantabria ante uno de los principales retos de la sanidad actual: atender a una población que vive durante más años, pero que también acumula con mayor frecuencia enfermedades de larga duración. Estas patologías pueden requerir seguimiento médico continuado, tratamiento farmacológico y cambios sostenidos en los hábitos de vida.

Una brecha de género que exige atención

La diferencia entre mujeres y hombres no se limita al porcentaje global. También pone de manifiesto que la carga de la enfermedad crónica se distribuye de forma desigual. En Cantabria, tres de cada cuatro mujeres conviven con algún diagnóstico de estas características, mientras que en el caso de los hombres la proporción se sitúa en seis de cada diez.

El concepto de enfermedad crónica engloba problemas de salud que se mantienen durante largos periodos o que pueden acompañar a la persona durante buena parte de su vida. Entre ellos se incluyen, de forma habitual, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, las patologías respiratorias, los trastornos musculoesqueléticos y algunos problemas de salud mental.

La encuesta no convierte estas cifras en diagnósticos individuales ni explica por sí sola las causas de la diferencia entre sexos. Sin embargo, sí ofrece una señal relevante para la planificación sanitaria y para reforzar la prevención, la detección precoz y el seguimiento de los pacientes.

Más necesidades de seguimiento y cuidados

Las enfermedades crónicas no solo afectan a la salud física. También pueden condicionar la autonomía, la actividad laboral, la vida familiar y la participación social. Cuando se acumulan varios problemas de salud, aumentan las necesidades de coordinación entre atención primaria, especialistas, enfermería, servicios sociales y cuidadores.

El impacto puede ser especialmente importante en las personas mayores, aunque la presencia de una enfermedad crónica no se limita a este grupo de edad. El diagnóstico temprano y un control adecuado ayudan a reducir complicaciones y a mantener la calidad de vida durante más tiempo.

En este contexto, la atención primaria desempeña un papel esencial. Es el nivel asistencial más cercano a la población y el que puede identificar factores de riesgo, revisar tratamientos, detectar empeoramientos y acompañar al paciente en el manejo diario de su enfermedad.

Prevención y hábitos saludables

La prevención continúa siendo una de las herramientas más eficaces para reducir el impacto de muchas enfermedades crónicas. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física adaptada a la edad y al estado de salud, evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol son medidas que contribuyen a proteger la salud.

También es importante controlar periódicamente la tensión arterial, el colesterol y la glucosa cuando así lo indique un profesional sanitario. Las revisiones permiten detectar alteraciones antes de que provoquen síntomas o complicaciones y facilitan el inicio de medidas personalizadas.

La salud de las mujeres, una prioridad

La mayor proporción de mujeres que declara padecer una enfermedad crónica requiere una mirada específica. Las diferencias en salud pueden estar relacionadas con múltiples factores, como la edad, la exposición a determinados riesgos, la atención recibida a lo largo de la vida o la forma en que se reconocen y diagnostican algunos síntomas.

Además, muchas mujeres asumen una parte importante de los cuidados familiares mientras gestionan sus propios problemas de salud. Esta situación puede dificultar la asistencia a consultas, el descanso y el cumplimiento de tratamientos, por lo que las políticas sanitarias deben tener en cuenta tanto las necesidades de las pacientes como las de las personas cuidadoras.

Un reto para el sistema sanitario cántabro

El aumento de las enfermedades crónicas obliga a avanzar hacia un modelo asistencial más coordinado, preventivo y centrado en la persona. No se trata únicamente de tratar cada diagnóstico por separado, sino de ofrecer un seguimiento integral que tenga en cuenta la situación clínica, emocional y social de cada paciente.

Los resultados de la Encuesta de Salud de España 2025 refuerzan la necesidad de mejorar la prevención y de garantizar un acceso equitativo a los servicios sanitarios. También subrayan la importancia de escuchar a la población y de adaptar la atención a las diferencias existentes entre mujeres y hombres.

Para los ciudadanos, la recomendación es clara: consultar ante síntomas persistentes, no abandonar los tratamientos sin indicación médica y participar en los programas de prevención y cribado que correspondan. La detección precoz y el seguimiento continuado pueden marcar una diferencia decisiva en la evolución de muchas enfermedades crónicas.

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