Un diminuto transmisor permite localizar los nidos de velutina en Galicia
La lucha contra la avispa asiática ha incorporado una herramienta tecnológica capaz de seguir el vuelo de un ejemplar hasta su colonia. El sistema utiliza un pequeño transmisor de radio que se fija al cuerpo de la avispa y permite rastrear sus desplazamientos por el entorno hasta identificar la ubicación del nido.
Esta técnica se está utilizando en Galicia para mejorar la localización de colonias de Vespa velutina, una especie invasora que se ha extendido por buena parte del territorio gallego. Encontrar sus nidos no siempre resulta sencillo: pueden estar ocultos entre la vegetación, en árboles de gran altura, bajo cubiertas o en lugares de difícil acceso.
Seguir el vuelo en lugar de buscar a ciegas
La localización tradicional de un nido suele comenzar con la observación de la actividad de las avispas. Los técnicos identifican zonas con presencia de ejemplares y tratan de seguir visualmente sus trayectorias. Sin embargo, este método puede ser lento y poco eficaz cuando el terreno es amplio, la vegetación dificulta la visibilidad o los insectos recorren distancias considerables.
El transmisor cambia ese procedimiento. Una vez colocado en una avispa, el dispositivo emite una señal que puede ser detectada desde el suelo mediante un receptor. Los especialistas siguen la dirección del vuelo y comprueban los cambios de intensidad de la señal hasta acercarse al punto donde se encuentra la colonia.
La clave está en que la avispa marcada regresa al nido después de alimentarse o desplazarse por el entorno. Ese recorrido permite establecer una ruta de seguimiento mucho más precisa que una simple búsqueda visual.
Cómo funciona el sistema
El proceso comienza con la captura controlada de una avispa. Los profesionales seleccionan un ejemplar y le colocan un transmisor de muy reducido tamaño, diseñado para no impedir sus movimientos ni alterar de forma significativa su comportamiento.
El dispositivo se fija al cuerpo del insecto y, tras liberar la avispa, el equipo comienza a rastrear la señal. Con un receptor portátil y una antena direccional, los técnicos pueden determinar hacia dónde se desplaza el ejemplar. El seguimiento se realiza de forma progresiva, avanzando por el terreno y verificando la señal en distintos puntos.
- Captura: se recoge una avispa de manera controlada y segura.
- Marcaje: se coloca el transmisor en el cuerpo del insecto.
- Seguimiento: se registra la dirección que toma al volver a su colonia.
- Localización: se acota la zona hasta identificar el nido.
- Intervención: se planifica la retirada o neutralización con los medios adecuados.
Una ayuda para actuar antes y con mayor precisión
Localizar el nido es uno de los pasos más importantes para controlar la expansión de la velutina. Cada colonia puede producir nuevas reinas y contribuir a la aparición de más nidos durante la siguiente temporada. Por eso, detectar y tratar las colonias activas resulta esencial para reducir el impacto de la especie.
La radiolocalización permite concentrar los esfuerzos en áreas concretas y evitar recorridos innecesarios. También puede ser especialmente útil en zonas rurales, masas forestales y espacios urbanos donde existen avisos sobre la presencia de avispas, pero no se ha podido encontrar el nido mediante inspecciones convencionales.
Además, la tecnología aporta información sobre los desplazamientos de los ejemplares. Conocer las rutas de vuelo ayuda a entender cómo utilizan el territorio y puede facilitar la planificación de futuras campañas de vigilancia.
Una herramienta complementaria, no un sustituto
El transmisor no elimina la necesidad de contar con personal especializado. El rastreo exige experiencia para interpretar la señal, moverse por terrenos complejos y confirmar que el punto localizado corresponde realmente a un nido de velutina.
La duración de la batería, el alcance de la señal, los obstáculos del terreno y las condiciones meteorológicas pueden influir en el seguimiento. También es posible que la avispa marcada no regrese al nido o que la señal se debilite en zonas con abundante vegetación o desniveles.
Por ese motivo, esta solución se integra con otros métodos de detección, como la observación de las rutas de vuelo, la instalación de trampas de monitorización y las inspecciones sobre el terreno. La combinación de técnicas permite obtener resultados más fiables.
La tecnología al servicio del control de la velutina
El uso de pequeños transmisores representa un avance en la gestión de una especie invasora que afecta a la biodiversidad, la actividad apícola y, en determinados casos, la seguridad de las personas. Al convertir el vuelo de una avispa en una guía para localizar su colonia, los equipos pueden intervenir en lugares donde hasta ahora la búsqueda resultaba especialmente complicada.
En Galicia, donde la presencia de la avispa asiática ha convertido el control de sus nidos en una tarea recurrente, estas herramientas ofrecen una forma más rápida y selectiva de actuar. La tecnología no sustituye a la prevención ni a la colaboración ciudadana, pero sí añade precisión a una estrategia que necesita localizar las colonias antes de que continúen extendiéndose.



