El ministro de Justicia marroquí reaviva la reivindicación sobre Ceuta y Melilla
El ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, ha vuelto a situar a Ceuta y Melilla en el centro del discurso territorial del país. El dirigente marroquí ha defendido este viernes que ambas ciudades españolas forman parte de lo que considera un derecho histórico y geográfico de Marruecos.
Sus declaraciones recuperan una reivindicación que Rabat mantiene desde hace décadas y que continúa siendo uno de los asuntos más delicados en la relación bilateral con España. La posición marroquí cuestiona la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas, mientras que Madrid sostiene que forman parte de España y de la Unión Europea.
Una reclamación que vuelve al primer plano político
Ouahbi ha presentado la cuestión desde la perspectiva de la historia y la geografía, dos argumentos utilizados habitualmente por las autoridades marroquíes para defender su pretensión sobre Ceuta y Melilla. El mensaje llega en un momento en el que cualquier referencia a ambas ciudades tiene una especial sensibilidad diplomática.
La declaración no modifica la situación administrativa ni jurídica de los dos territorios. Ceuta y Melilla continúan siendo ciudades autónomas españolas, con representación institucional propia y presencia dentro del marco constitucional español. Además, constituyen las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África.
La insistencia del ministro marroquí vuelve a poner de manifiesto la distancia entre las posiciones de Rabat y Madrid. Aunque ambos países mantienen intereses comunes en áreas como la seguridad, la inmigración, el comercio y la lucha contra el terrorismo, la cuestión territorial sigue siendo un elemento de presión política.
Ceuta y Melilla, un asunto sensible para España
Para España, la soberanía sobre Ceuta y Melilla no está abierta a negociación. El Gobierno español considera que ambas ciudades son parte integrante del territorio nacional y rechaza cualquier planteamiento que las presente como enclaves pendientes de una solución territorial.
La ubicación de las dos ciudades explica buena parte de su relevancia estratégica. Ceuta se encuentra en la orilla africana del estrecho de Gibraltar, mientras que Melilla está situada en la costa norte de África. Su posición las convierte en puntos clave para el control de los flujos migratorios y de las rutas comerciales del Mediterráneo occidental.
También son espacios especialmente expuestos a las tensiones entre ambos países. Las relaciones hispanomarroquíes han atravesado etapas de cooperación y de crisis, con episodios vinculados a la frontera, la inmigración irregular, la pesca, el comercio y el estatus del Sáhara Occidental.
El equilibrio entre cooperación y presión diplomática
La reiteración de esta reivindicación obliga a España a mantener un equilibrio complejo. Por un lado, la cooperación con Marruecos resulta esencial para la gestión de las fronteras y para la seguridad en el Estrecho. Por otro, cualquier cuestionamiento de Ceuta y Melilla genera una respuesta firme por parte de las instituciones españolas.
En los últimos años, Madrid y Rabat han reforzado sus contactos políticos y operativos. Ese acercamiento ha permitido mejorar la coordinación en materia migratoria y policial, pero no ha eliminado las diferencias sobre el futuro de las dos ciudades autónomas.
La declaración de Abdellatif Ouahbi vuelve a recordar que la normalización de las relaciones bilaterales convive con una reclamación territorial que Marruecos no da por cerrada. El mensaje, aunque no altere el control efectivo de Ceuta y Melilla, introduce presión en un vínculo marcado por la interdependencia.
Una cuestión con dimensión europea
La situación de Ceuta y Melilla no afecta únicamente a España. Como fronteras exteriores de la Unión Europea, cualquier crisis relacionada con ambas ciudades puede tener consecuencias en la política migratoria, la seguridad comunitaria y la cooperación entre la UE y Marruecos.
Por este motivo, las autoridades españolas suelen abordar las reivindicaciones marroquíes con cautela, evitando elevar la tensión, pero subrayando al mismo tiempo que la soberanía española sobre las dos ciudades es incuestionable.
La nueva defensa del llamado derecho histórico y geográfico por parte del ministro marroquí mantiene abierto un debate que supera la política interna de Marruecos. Ceuta y Melilla siguen siendo un punto de fricción estructural entre dos países vecinos que necesitan cooperar, pero que mantienen posiciones enfrentadas sobre su soberanía.



