Por todos es sabido y de otra cosa no se habla desde hace un año, que el Covid-19 nos ha cambiado la vida a todos.

En 2020 el mundo se paralizó y, como consecuencia, muchos sectores fueron fuertemente azotados por las medidas de seguridad y responsabilidad adoptadas para controlar el virus y salir de esta pandemia que aún se atraviesa. Un antes y un después en la vida de todos. Una situación vivida que, si echamos la vida atrás, parece muy lejana, debido a los cambios que han ido sucediendo, pero que empezó hace tan solo unos meses y que, según estamos viendo, todavía tiene tiempo por delante.

Sin duda alguna, el turismo es uno de los sectores que más está sufriendo las consecuencias de la situación actual, pues, ¿cómo se concibe turismo sin desplazamiento? Como sabemos, una de las características principales del pasado 2020 y también dejándose notar en 2021 es la escasa movilidad, la restricción de los desplazamientos y, en general, el escaso movimiento de las personas. Y ya sabemos que sin desplazamiento no hay turismo. Como consecuencia: ausencia turística. Eriza el vello ver aeropuertos vacíos, hoteles con menos de 1/3 de ocupación y lugares prácticamente desiertos, donde normalmente hubo miles de personas. Qué diferencia escasos meses atrás, donde un numeroso grupo de turistas se concentraba en un mismo destino, dando lugar al turismo de masas.

España no ha podido escapar a la diezma de su sector turístico y es difícil acelerar la recuperación de un sector afectado por meses de inactividad. Llega entonces la hora de reestructurar el concepto del turismo y reinventar este sector para colaborar en la recuperación del mismo, pues el nuevo turismo necesita innovación. Debido a que muchas de las medidas han estado centradas en el corto plazo, podemos empezar a plantearnos otros tipos de desplazamientos. Viajes de proximidad pueden ser grandes opciones, potenciar el turismo interior.

Está bien conocer grandes lugares turísticos por excelencia que, sin duda, son un reclamo, pero quizás vaya siendo hora de empezar a plantearnos si conocemos lugares que se encuentran en otra Comunidad Autónoma cercana o próxima a la nuestra o si sabemos qué hay en el pueblo vecino. Se pueden satisfacer las necesidades del viajero sin desplazarse muy lejos de su lugar de residencia habitual. Es obvio que la situación económica para el país hará que el gasto medio del viajero sea menor, entonces, quizás no sea mala idea apostar por el turismo interior como alternativa creciente al desarrollo turístico.

El movimiento interno origina variaciones en los mercados de consumo y genera amplias oportunidades de empleo.

La vuelta del turismo tras el confinamiento también es una oportunidad de concienciación. Momento de practicar un turismo más comprometido con el medio ambiente. Oportunidad de inculcar un interés por la minimización de los impactos ambientales, pues hemos podido comprobar qué pasa en el mundo cuando las personas no podemos estar en la calle. Turismo sí, pero responsable y sustentable.

(Fotografía Porcuna, Jaén. Autor: Juan Carlos Gascón Morente)

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